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Hace unos días vi la película “La sociedad de la nieve”, dirigida por J.A. Bayona y basada en el libro homónimo de Pablo Vierci, que relata el accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya en la cordillera de los Andes en 1972. La película es una magnífica obra que muestra la dignidad y el heroísmo de los pasajeros que lograron sobrevivir durante 72 días en condiciones terribles, en un entorno inhóspito, aislados y sin recursos. A estas alturas todos sabemos ya lo que se vieron obligados a hacer para no morir de hambre.

La película me impresionó tanto que me quedé pensando en ella durante varios días. Me preguntaba cómo sería vivir una situación tan extrema y desesperada. Y entonces me vino a la cabeza la crisis de los pellets en Galicia.

Somos La sociedad de los pellets.

Hemos sido arrojados sin nuestro consentimiento (aunque sí con nuestra participación) a una sociedad colmada de productos plásticos que están generando para el ser humano un entorno inhabitable, como lo era la nieve sin fin a la que se enfrentaron los héroes de los Andes. Qué alegórico me resulta que una inundación de pellets (¿ustedes conocían esa palabra antes de esta crisis? Apuesto a que se convertirá en una de las palabras clave de 2024, quizá la del año) nos inunde como una nevada infernal.

Ante la inacción de las diferentes administraciones, que me recuerda al abandono de la búsqueda de supervivientes en el accidente de avión por parte de las autoridades y los equipos de rescate, los gallegos de a pie han tenido que organizarse para poder hacer frente a la catástrofe ambiental que amenaza su tierra, su salud y el modus vivendi de muchos de ellos, dando una lección de generosidad y solidaridad. Miles de ellos han dedicado de forma altruista su tiempo y sus recursos a limpiar las playas que nunca debieron llegar a contaminarse con este chapapote (otra palabra que hizo fortuna —en el mal sentido—  en otra crisis no menos sonada que esta en las mismas costas gallegas) blanco, igual de difícil del limpiar que aquel, aunque por diferentes motivos.

Esperemos que los gallegos no tengan que alimentarse de pellets para sobrevivir. Ni de sus congéneres, claro, si todo esto termina afectando a su ya maltrecha producción de pescado y marisco a causa de otros motivos, cómo no, también medioambientales.

Los pellets son un problema localizado, sí. Pero en realidad todos los rincones del mundo están inundados de plásticos, microplásticos e incluso nanoplásticos. Se ha demostrado que están presentes ya en cualquier ser humano del planeta. Las consecuencias para nuestra salud a medio y largo plazo de este fenómeno son desconocidas, imprevisibles y muy preocupantes. No obstante, aquí estamos, tan tranquilos, viendo cómo se acerca el apocalipsis y siguiendo nuestro frenético consumo de productos plásticos, que, no lo olvidemos, son hijos del petróleo.

Nadie va a venir a rescatarnos de esto. Si tenemos que esperar a que los países se pongan de acuerdo para erradicar la producción de petróleo para frenar el ya imparable cambio climático y la contaminación plástica, estamos apañados, como se demostró en la última cumbre celebrada para tomar medidas conjuntas contra el cambio climático celebrada, qué casualidad, en uno de los países con mayor producción mundial del mismo. Es una tomadura de pelo. Un chiste de mal gusto.

  Como los dos valientes que en los Andes tomaron la decisión de cruzarlos para que ellos mismos y sus compañeros tuvieran una esperanza de sobrevivir, vamos a tener que ponernos manos a la obra ya. De lo contrario quizá no muramos congelados o de hambre, pero  sí de idiotez y egoísmo. De eso nos vamos muriendo un poquito cada día mientras alegremente gritamos “¡que nos quiten lo bailao!”

Javier Serra

3 thoughts on “LA SOCIEDAD DE LOS PELLETS

  1. Buena reflexión. Si embargo hay que destacar que la heroicidad deviene de cooperar en equipo. Gracias a que tenian el hábito de confiar, delegar, hacerse responsables cada quien de lo que toca, de lo que puede esperarse,… Es por lo que pudieron salvarse y seguir viviendo. Actuaron como sociedad “sociedad de la nieve” de lo contrario se habrían deprimido, desesperado y matado unos a otros. Es para reflexionar. Gracias x el artículo

    1. Buena reflexion la tuya M Teresa; de hecho la obra en la que se basa la pelicula hace incapié en la colaboración surgida entre los integrantes del grupo de supervivientes, que fue lo que llevó al éxito la dura aventura vivida por éstos.💝

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