LA  MUJER  SIEMPRE  PIERDE

Comparte:

La escritora británica, Maggie O’Farrell, acaba de publicar su último libro Retrato de Casada. Ha venido a Madrid y Barcelona para promocionar la novela que ya está cosechando un gran éxito de ventas por su impactante relato de la trágica vida de Lucrecia, la hija de Cósimo de Médici, Gran Duque de Toscana y Eleonora di Toledo y Osorio.

    Maggie se inventa una emocionante historia partiendo del poema “Mi última duquesa”, de Robert Browning. El poema está ambientado en el Renacimiento italiano. El orador, el duque de Ferrara, le está dando al emisario de la familia de su futura esposa un recorrido por las obras de arte de su casa. Descorre una cortina para mostrar el retrato de Lucrecia, su difunta esposa, y le habla de sus encantos y virtudes, una niña alegre y coqueta, amante de la naturaleza y de los animales, le gustaba pintar y jugar por los palacios, tenía una hermosa sonrisa y amabilidad para con todos. Y también le da a entender que ordenó matarla por algunos “defectos, ciertamente menores”.  Está claro que todo esto al duque le molestaba, sólo quería ser él poseedor de su afecto. Browning profundiza en la mentalidad de un sociópata misógino como ya lo había hecho en otro poema, “ El amante de porfiria”, pero ahora de forma más cruel.

 “He aquí a mi última duquesa pintada en la pared, como si estuviera viva” – escribió Browning-

   Lucrecia de 13 años se ha casado con Alfonso II d’Este de 25, futuro duque de Ferrara, el cual necesita tener un heredero para asegurarse el control y poder sobre su “reino” y propiedades y, a su vez, perpetuarse un poder político a través del matrimonio. Llevan un año de casados y Lucrecia no queda embarazada y teme quedarse a solas con su marido porque está convencida de que quiere matarla. Fallece por “unas fiebres pútridas”, según la versión oficial, pero existen indicios que apuntan a que fue envenenada.

   La novela comienza en 1516, en pleno Renacimiento. O’Farrell vio en ese retrato de Il Bronzino, esa belleza juvenil y quiere contarnos en esta historia lo que no se ve: cómo vivían estos personajes, sólo esperaban estabilidad y prosperidad, los hijos podían ir a la milicia, consejeros o a la iglesia, y las hijas las casaban por conveniencia para unir familias, estados, es decir como instrumento político, dado las luchas por el poder.

Maggie se sumerge en la vida de Lucrecia de Médici en el Retrato de casada, narra la indefensión de una niña que no puede elegir nada, ni decidir por sí sola. Es una barbaridad que se case tan joven por un tema político, con hombres que les doblan o triplican la edad. En el siglo XVI las hijas eran una herramienta política para adquirir el poder. El poder es el trasfondo del libro. En los Médicis y en otras familias del S. XVI los varones podían ser condes, duques, soldados o monjes. Las mujeres las usaban para unir territorios, afianzar las relaciones  como la Toscana y Ferrara.

 El Renacimiento no es como nos lo han contado, está idealizado. Es un pasado de cultura y belleza que se han conservado a través de los siglos y la forma de gobernar de entonces. Los Médicis estaban a punto de desaparecer y Cósimo lo hizo tan bien que con el apoyo de su mujer, sobrevivieron a muchos problemas. Recordamos siempre la belleza de estos siglos y nos olvidamos en demasiadas ocasiones, que la política tiene siempre un lado oscuro – refiere Maggie –

La escritora ha conseguido una visión diferente de la novela histórica y la forma de hablar de temas que afectan a la sociedad actual y en particular a la mujer de hoy.

En definitiva,  Maggie O’Farrell con su prosa imaginativa, elegante e irónica nos ha cautivado con su novela El retrato de casada.

   La mujer del siglo XXI no se parece en nada a la del Renacimiento. Hoy la mujer no necesita casarse para poder subsistir. Puede estudiar, ir a la universidad, elegir cualquier profesión, trabajar en lo que le guste, tener su propia empresa, puede tener amigo, novio, amante, marido y casarse con quien quiera, puede ser autónoma e independiente. ¡La sociedad ha evolucionado tanto a lo largo de los siglos!.

    En todas las sociedades y en todas las épocas se ha buscado la felicidad. El AMOR siempre el AMOR.

AURORA FERNÁNDEZ

7 thoughts on “LA  MUJER  SIEMPRE  PIERDE

  1. Impactante artículo basado en una triste historia. Lamentablemente, era así. Menos mal que hemos evolucionado, como muy bien dice Aurora, la autora del artículo.

  2. Lola, a mí también me impresionó esta historia, pues se sabía muy poco de la vida de Lucrecia.
    El duque perverso quiso casarse con la hermana mayor de Lucrecia, pero ésta murió poco antes del matrimonio.Se casó dos veces más y tampoco tuvo descendencia , ¿Maldición?
    Muchísimas gracias por tu comentario.

Deja un comentario