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Precursora de los derechos de las mujeres y el feminismo

Fue tantas cosas esta ilustre gallega… novelista, poetisa, dramaturga, ensayista, traductora, periodista, crítica literaria, editora, catedrática, conferenciante, introductora del naturalismo en España…, precursora de los derechos de las mujeres, mujer adelantada a su época en el amplio sentido de la palabra… Su enorme sombra se proyectó, pasando por todas las dificultades y críticas que recibió de una sociedad machista que, celosa de su éxito y su valer, le puso toda clase de obstáculos en su quehacer literario –Si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta hubiera sido mi vida-, impidiéndole cualquier reconocimiento incluida su entrada como miembro de la Real Academia de la Lengua, para la que fue propuesta. Sería la primera mujer pionera en este nombramiento y en tantas otras cosas como emprendió, tanto en su ingente obra literaria como social.

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          Emilia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa nació en la Coruña, un 16 de septiembre de 1851, aristócrata, condesa de Pardo Bazán, era hija de una familia gallega noble y muy pudiente en España. Su padre fue el conde José María Pardo Bazán, título que ella heredó concedido por el rey Alfonso XIII. Su madre, Amalia María de la Rúa-Figueroa y Mosquera. Recibió una esmerada educación, mostrando desde pequeña gran amor a la lectura gracias a la biblioteca paterna  de su casa de La Coruña, hasta tal modo que a la edad de trece años escribió su primera novela, Aficiones peligrosas, y a los quince, su primer cuento de los más de seiscientos cincuenta que publicó, Un matrimonio del siglo XIX. Manejaba con soltura el francés, el inglés y el alemán y, vetada por ser mujer en la universidad, hubo de estudiar por medios propios.

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          Contrae matrimonio a la edad de dieciséis años con José Quiroga y Pérez Deja, contando el novio tan solo diecinueve años, estudiante aún de derecho. La boda se celebró en el Pazo de Meirás propiedad de la familia Pardo Bazán.

          El nuevo matrimonio se trasladó a vivir a Madrid pero harían continuos viajes por toda Europa, sobre todo a Francia e Italia, mientras ella escribía sus crónicas en el periódico El Imparcial. Fruto de ese matrimonio fueron tres hijos: Jaime, 1877, Blanca, 1879 y Carmen, 1881.

          Su primer trabajo como escritora se dio a conocer en 1876 con Estudio crítico de las obras del padre Feijó, a quien admiraba, ganando un premio con dicha publicación.               En el mismo año publicó su primer libro de poemas, Jaime, dedicado a su hijo, y colaboró en la revista católica La Ciencia Cristiana.

 

JAIME

En un rosal de mi huerto

un jilguero labró nido

y con noble confianza

en el sitio más florido,

más central y descubierto,

colgó el lecho de esperanza.

Delicado huevecillo

puso allí, como una perla

que entre flores se cuajase;

y voló después, sencillo,

sin recelo de que, al verla,

su postura le robase.

Haces bien, ave del cielo,

que no cabe a tus amores

asechanza en mí ninguna;

ven, incuba tu polluelo,

que tu nido está en las flores,

y en mi cuarto está la cuna.

          Su primera novela apareció en 1879, Pascual López, autobiografía de un estudiante de medicina, que alcanzó un gran éxito. Más tarde publicaría en 1881 Un viaje de novios, y a partir de esta fecha comienza su fama y entabla amistad con los escritores más importantes del momento: Blasco Ibáñez, Concepción Arenal, Menéndez Pelayo y Benito Pérez Galdós, cuya amistad derivaría en una ardiente relación amorosa al separarse la autora de su marido.

          Introductora del naturalismo en España, publica La cuestión palpitante y la novela La Tribuna, 1883, publicación que causó un gran escándalo y provocó un importante revuelo por sus ideas atrevidas consideradas un manifiesto a favor de la pornografía y la literatura atea. Pero a partir de entonces comienza su fama como escritora rebelde y provocadora. La Tribuna es considerada la primera novela social y naturalista española incorporando en ella por primera vez al proletariado y los trabajos duros de los obreros. Al respecto diría: La novela ha dejado de ser mero entretenimiento, ascendiendo a estudio social, psicológico, pero al cabo, estudio.

          En 1885 publica La dama joven, en la que trata sobre crisis matrimoniales, y en 1886 Apuntes autobiográficos. Pero su obra naturalista cumbre culminó con Los pazos de Ulloa, 1886-1887, su novela más famosa y la que la consagró como una de las grandes escritoras de la literatura española. Llevada al cine, como otras tantas de sus novelas, asimismo se hizo una exitosa serie televisiva. En ella describe magistralmente la decadencia de la oligarquía terrateniente y la aristocracia y el mundo rural gallego.

          Más tarde, Emilia Pardo Bazán se aparta del naturalismo y sigue las tendencias del idealismo y simbolismo francés publicando Una cristiana, La quimera, La sirena negra y sus más de quinientos cuentos.

          La separación de su marido le permitió seguir en libertad sus intereses literarios (él le había pedido que dejase de escribir) y luchar por la emancipación social e intelectual de la mujer: La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, obediencia, pasividad, sumisión

          Publicó ensayos, daba conferencias y, por ende, tal popularidad le granjeó la enemistad, si no los celos, entre escritores de su tiempo que veían en ella una invasión a un sector tradicional reservado a los hombres.

          Gastrónoma aficionada -también gozaba de buen apetito, de ahí su corpulencia-, fue autora de La cocina española antigua, 1913, y La cocina española moderna, 1917.

          Fue asimismo creadora de una revista de pensamiento social y político, Nuevo Teatro Crítico, cuyo contenido en gran parte estaba dedicado a la igualdad entre hombres y mujeres: Todos los derechos que tiene el hombre debe tenerlos la mujer.

          Su inmensa obra incluye también libros de viajes y biografías: San Francisco de Asís y Hernán Cortés.

          Fue la primera mujer socia del Ateneo de Madrid, cuando solo eran admitidos hombres.

SU RELACIÓN CON BENITO PÉREZ GALDÓS

 

          Esta tórrida relación duraría más de veinte años y se sabe de ella por las cartas -noventa y dos, de las que se salvaron de ser quemadas treinta y dos- escritas por Emilia a su amante, el gran novelista Pérez Galdós, autor de fama, pequeño, enfermizo, pero que despertó en la autora una gran pasión y cuya relación, no exenta de sobresaltos, tórrida, con infidelidades por ambas partes… les separaban ocho años de edad y mil críticas machistas, pero su amor fue ferozmente erótico, aunque, antes que nada, fue también intelectual. Emilia tenía ya treinta y siete años, separada y él soltero, solía llamarle miquiño mío, pánfilo de mi corazón, y ella se hacía firmar como tu rata, tu peinetita,…

          Como anécdota, incluyo algunas frases que tan gran e imponente mujer le escribía a su pequeño amante:

          En cuanto yo te coja, no queda rastro del gran hombre.

          En prueba te abrazo fuerte, a ver si de una vez te deshago y te reduzco a polvo.

          Te beso un millón de veces el pelo, los ojos, la boca, el pescuezo.

          Yo no quiero que me dejes. No; tú eres para mí. Para mí tus besos todos, todos.

Frases que entonces provocarían un escándalo, así como la exhibición de su amor, amor que acabó en odio con el paso del tiempo.

          Amante de su independencia, ella no quiso nunca casarse con el escritor.

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SU POESÍA

 

          Emilia Pardo Bazán decía que sus poemas eran los más malos del mundo y a sus versos les llamaba las frases frágiles. Por tal motivo, pese a que comenzó su carrera literaria con la poesía, firmando con el seudónimo de La Peregrina, ordenó retirar toda su obra poética por no considerarla de calidad. No obstante, sus poemas han podido ser rescatados e inmortalizados. Sus temas hacen referencia a la vida, la realidad, el paisaje, la ciencia y a su hijo Jaime. He aquí, como ejemplo, un poema de la autora de Los pazos de Ulloa:

EVOLUCIÓN DE LA ROSA

 

Por tierra de unidad y de armonía

la vieja Grecia se preció de hermosa;

símbolo de belleza fue la rosa;

Venus entre sus rizos la prendía.

Duraba su esplendor tan solo un día;

era pomo de esencia deliciosa;

y, borracha, la alegre mariposa

en el cáliz de fuego se dormía.

Vienen la edad moderna y los Linneos;

llega el floricultor, y en variedades

la rosa dividió, como en casillas…

¡Venus y Anacreonte, estremeceos!

¡Cantores del amor!  ¡Muertas deidades!

OBRAS PUBLICADAS

 

          Narrativa: 42 novelas. Cuentos: más de 650. Ensayo y crítica: 19. Conferencias y discursos: 6. Libros de viajes: 12. Obra periodística: 8. Teatro: 9. Biografías: 6. Lírica: 5. libros de cocina: 2. Epistolario: 3

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          Emilia Pardo Bazán fue una abanderada de los derechos de las mujeres y dedicó su vida a defenderlas mediante su obra literaria. En toda ella luchó por la modernización de la sociedad española, la necesidad de la educación femenina y el acceso de las mujeres a todos los derechos  y oportunidades que tenían los hombres, así como su presencia en las instituciones culturales.

          Falleció un 12 de mayo de 1921, en Madrid, a causa de una complicación de la diabetes que padecía con una afección pulmonar. Está enterrada en Madrid en la basílica de la Concepción, pese a sus deseos de ser enterrada en el Pazo de Meirás, propiedad de la familia.

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Vuestra amiga Carmen Carrasco

0 thoughts on “EMILIA PARDO BAZÁN

  1. Cierto que no le gustaba su poesía, decía no bonitas en su época, a mi me gusta esté soneto de ella:

    Considera que en humo se convierte
    el dulce bien de tu mayor contento,
    y apenas vive un rápido momento
    la gloria humana y el placer más fuerte.

    Tal es del hombre la inmutable suerte:
    nunca saciar su ansioso pensamiento,
    y al precio de su afán y su tormento
    adquirir el descanso de la muerte.

    La muerte, triste, pálida y divina,
    al fin de nuestros años nos espera
    como al esposo infiel la fiel esposa;

    y al rayo de la fe que la ilumina,
    cuanto al malvado se parece austera,
    al varón justo se presenta hermosa.

    Emilia Pardo Bazán

  2. Carmen, pocas personas pueden hablar con tanta exquisitez como tú, no sobre Emilia Pardo Bazán, que también, sino de cualquier poeta sea de la época que sea.
    Siempre tienes la frase oportuna que enaltece más si cabe la obra de cualquier escritor-poeta.

    Gracias, Carmesina.

  3. Me a encantado como lo as esplicado estés genial querida carmen no he leído nada de esta escritora pero voy a tomar interés en leerla un besin amiga

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