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Dra Toñy Castillo/Dra Carme Tello

Para poder desarrollar un buen trato, la pareja parental, en relación a los hijo/as, debe tener en cuenta:

  • Proporcionar amor y apoyo incondicional:
  • Los padres y madres en relación a sus hijo/as deben: quererles, protegerles, prestarles atención, respetarles como seres diferentes a ellos, darles instrumentos para favoreces su autonomía, ayudarles a tener un desarrollo somático, psicoemocional, sexual,  intelectual y social lo más positivo posible. Siempre reconocerles dándoles un lugar en el sistema familiar. Es importante que se den muestras de afecto: abrazos, palabras cariñosas, felicitarles por sus actividades y esfuerzo, etc… La expresión de afectos facilitara la creación de endorfinas y de la oxitocina, que, como ya comentamos, son hormonas que ayudan al bienestar de las personas.
  • Los padres y madres deben estar atentos a las diferentes etapas evolutivas para poder oír las necesidades y entender la conducta de los hijos/as en función de las mismas. Es muy importante entender que des del momento del nacimiento él bebe está en constante evolución y que sus necesidades cambian en cada fase evolutiva y de crecimiento. Los cambios biológicos, hormonales, sexuales, intelectuales y somáticos van a permitir al hijo/a ir adquiriendo capacidades según cada etapa y también modos de irse relacionando entre si los padres, madres e hijos/as.  La posibilidad de poder entender estos cambios va a facilitar mucho el clima familiar y la posibilidad de establecer  una buena educación positiva y un buen trato.
  • Esto no entra en contradicción en que se puedan aplicar criterios educativos para que puedan desarrollar todas sus capacidades. Esto algunas veces puede ser difícil o costar de entender por los hijos/as. El bebé y a medida que crece y llega a la adolescencia van a entrar en conflicto con sus padres y madres por choque de intereses y deseos. Este choque no tiene que ser negativo, sino que puede ayudar a un crecimiento creativo para ambas partes. Lo que debería preocuparnos es que los conflictos no existieran. La no existencia de conflicto indica una importante dificultad de intercomunicación afectiva,  de ahí la importancia de la inteligencia emocional y social.
  • Los padres y madres son modelos:
  • desde bebes, los hijos/as adsorben las conductas y modos de hacer y comportarse de sus padres, madres y figuras de vinculación (neuronas espejo). Por este motivo es muy importante que:
  •  se les trasmita modelos de compromiso con uno mismo y con la sociedad,
  • ser consecuentes con lo que dicen y lo que hacen,  ser veraces (lo que más odia un niño/a es que se le mienta),
  • favoreces la convivencia dentro de un clima de afecto y respeto mutuo,
  • tener una comunicación de tipo asertivo y capacidad para resolver conflictos (a lo largo de la vida vamos a tener conflicto y situaciones de estrés,
  • lo importa es poder tener elementos resilientes que nos permitan estrategias para cómo resolverlos).
  • Una  conducta positiva siempre será un motivo a imitar.
  • Escuchar a los hijos/as:
  • escuchar sus propuestas frente a problemas o diferentes actividades que se pueden dar en la familia. Es decir tener en cuenta sus opiniones y promover su participación en la toma de decisiones Porque cuando un hijo/a se siente escuchado se refuerza el vínculo con su padre y madre e incrementa su seguridad y confianza en sí mismo. 
  • Aceptarles tal como son
  •  no como nos hubiera gustado que fueran (hijo/a ideal, ser lo que nosotros no pudimos ser, etc…). No existen las personas ideales. Tampoco existen los padres y madres ideales. Todos tenemos nuestros más y nuestros menos. Esto no quita que se tienda a mejorar en las características que entren en conflicto con el buen clima familiar o social. Porque lo importante es poder crear un círculo de confianza solidario dentro de la familia
  • Las relaciones con los hermanos:
  • Todos los hijos son diferentes y únicos. Pueden existir muchas influencias internas y externas que marquen estas diferencias: el haber nacido en diferentes momentos y situaciones de la pareja parental, el temperamento, diferencias biológicas, somáticas, etc…. A lo largo de la vida, cada uno de ellos van a desarrollar capacidades y características diferentes a la de los otros hermanos. Y esto va a ocurrir independientemente de que formen parte del mismo núcleo familiar y tengan el mismo tipo de atención por parte del padre y la madre. Un buen trato sería respetar las diferencias individuales favoreciendo las conductas positivas y reforzando la calidez emocional de cada hijo/a, evitando comparar conductas o formas de relacionarse afectivamente con el resto de los miembros de la familia.
  • Criterios educativos claros:
  • Los criterios educativos favorecen la organización mental y evolutiva de los hijos/as. Necesitan desde bebes que se les oriente a respetar las normas establecidas dentro de la familia, la sociedad y la escuela para que se puedan desarrollar correctamente psicoemocionalmente e irse adaptando paulatinamentea las necesidades con las que se van a ir encontrando a lo largo de su vida. Esto también les va a permitir tener tolerancia frente a situaciones que les pueden causar frustración y generarles estrategias de autocontrol frente a las mismas.
  • Por ello es importante que los padres y madres no den mensajes contradictorios ni se desautoricen  mutuamente. Si uno de los padres marca una orientación por ejemplo: “solo se usara internet cuando se terminen los deberes y las tareas que tienes encomendadas y solamente una hora, porque luego tenemos que cenar” lo que no puede hacer el otro padre es permitirle al hijo/as trasgredir la propuesta. Por ejemplo: “usar internet sin terminar las tarea, más de una hora o mientras se cena”.
  • Otra situación es evitar refuerzos negativos, es decir dar contraordenes. Siguiendo el mismo ejemplo anterior, el hijo/ja empieza a discutir son los padres sobre el tema de si puede usar internet aunque no haya terminado las tareas. La discusión puede ir subiendo de tono y al final el padre o la madre cansados le dicen:”bueno por hoy no hay problema, pero la próxima vez no te saldrás con la tuya”.
  • O que terminen perdiendo los nervios y acaben chillando, riñéndoles de manera agresiva o pegándoles. En este tipo de respuestas lo que ha aprendido el hijo/ja es que, si es capaz de ser lo suficientemente retador y reiterativo, han encontrado el “punto emocional débil” de los padres.  Al final lo que se va a conseguir es que pueda terminar  saltándose  las normas y reglas y finalmente haga  lo que le venga en ganas. Y esto es una mala resolución del conflicto, porque repercute muy negativamente en el desarrollo psicoafectivo, social y educativo del niño/a.
  • Tener criterios unificados dará seguridad a sus hijos/as. Lo peor que puede ocurrir, como hemos dicho,  es que los padres se contradigan. En los casos de divorcios conflictivos puede existir una tendencia a dar todo en contraposición al otro. Uno pasa a ser “el bueno” y el otro “el malo”. El problema es que ambos están haciendo un flaco favor al hijo/a.
  • Dar responsabilidades:
  • en función de su etapa evolutiva es importante darles responsabilidades en las tareas del hogar: aseo personal, ayudar a ordenar y limpiar la casa, etc…, independientemente que se tenga o no una ayuda externa de las tareas del hogar.  Estas responsabilidades ayudaran a favorecer la socialización y les reforzará en su desarrollo intelectual y emocional. Si los padres han estado atentos a los diferentes cambios evolutivos serán capaces de poder entender las posibilidades y limitaciones de cada etapa. Esto facilitara la elección de las tareas a encomendar y las responsabilidades a dar en función de las posibilidades de cada etapa evolutiva.
  • Podríamos hacer el símil de que la familia es como “empresa” donde todos tienen su función y rol claramente estipulado. De la misma forma que el padre y la madre tienen la responsabilidad del cuidado, alimentación, una casa en condiciones, la educación, la salud, etc… del hijo/a, estos también tiene responsabilidades en el cuidado de las tareas y responsabilidades familiares en función de su etapa evolutiva. Y eso independientemente de si la madre trabaja o no fuera de la casa o tiene una nany o señora de la limpieza en casa. Dentro de la misma línea es muy importante felicitarles por el trabajo bien hecho, y  que será un buen refuerzo positivo.
  • Ser capaces de poder ejercer correcciones educativas:
  • ligadas no a una situación de castigo sino de aprendizaje y de responsabilidad por los actos hechos u omitidos. Lo que se pretende es que aprendan normas y limites que fomenten su desarrollo psicoafectivo y su capacidad para tomar  decisiones. Aprender a como deben actuar frente a situaciones y conflictos  y las consecuencias que sus decisiones conllevan. Sirven para que los niños/as puedan aprender valores y normas de la sociedad a la que pertenecen. Les ayudan a aprender conductas morales y a generarles confianza y seguridad. La no normativa, el “dejar hacer para no frustrar o traumatizar”, lo que genera es confusión e inseguridad.
  • Cuando los hijos/as trasgreden las normas es importante señalárselo. No son mejores padres los que no ponen límites a sus hijos y les dan todo. Es cierto que siempre debe prevalecer el interés superior del niño/a, pero eso no quiere decir que los convirtamos en pequeños dictadores. Hay que enseñar que todo derecho conlleva una responsabilidad. Actualmente estamos siendo espectadores de un fenómeno nuevo: hijos descontrolados que agreden a sus padres. Si echamos la mirada a tras posiblemente la mayoría de los casos estarían relacionados con un “mal entendido buen trato”. Para ello la pareja parental debe tener criterios claros, no contradecirse, y mucho menos delante de los hijo/as. Sino están de acuerdo en el tipo de corrección propuesta por uno de los padres, dirimir las diferencias ellos solos, pero jamás en presencia de los hijos/as.
  • Es muy útil en caso de correcciones. Por ejemplo: “Tu sabes que no has seguido las pautas que te hemos dado, ¿qué crees que deberíamos hacer para que pudieras reflexionar y corregir este problema?” Esto le permite tomar conciencia sobre las responsabilidades y es un buen aprendizaje. Pero no debemos confundir escuchar con aceptar indiscriminadamente las propuestas que nos hagan. Por ejemplo: “hay que hacer una actividad lúdica familiar (ir al zoo, salir a pasear, etc.) y el hijo/a se niega a participar” Se puede razonar con el/ella: explicar porque se ha tomado la decisión, que es lo que vamos a hacer y por qué lo vamos a hacer, y al mismo tiempo pedirle que él o ella también razonen su negativa a participar. Es decir darles instrumentos para gestionar la situación. Pero ha de quedar claro que la actividad se va a realizar porque es una decisión que él o ella no puede tomar, sino que es de los padres.
  • Esto se puede hacer aunque sean pequeños, porque los niños/as pequeños son capaces de entender lo que se les está proponiendo. Es más cuanto de más pequeños se inicie esta estrategia mejor vamos a poder ejercer la parentalidad positiva porque aprenderán a razonar tanto las negaciones como las afirmaciones. Si de pequeños no les ayudamos a razonar porque quieren o no una cosa, después van a tener conductas negativas aprendidas que van a ser muy difíciles de modificar.  La educación para una parentalidad positiva se empieza aplicar desde bebes, siempre ajustando las responsabilidades a la etapa evolutiva y las necesidades de cada edad.
  • Dedicar atencion y tiempo para estar con los hijo/as:
  • para hablar, jugar, estar ahí con ellos aunque solo sea en presencia sin decir o hacer nada, pero que ellos sepan que pueden contar con ellos  cuando los necesiten. Trasmitirles que estamos contentos de poder estar con ellos y ser partícipes de sus actividades, y solidarios con sus sentimientos positivos o negativos.  Participar en sus expectativas en relación a los amigos, escuela, futuro laboral, reforzando sus capacidades, destrezas  y posibilidades  tanto intelectuales como humanas.
  • La vida moderna, con la incorporación de la mujer al mundo laboral,  dificulta muchas veces poder tener ese tiempo en común. No obstante si se pueden encontrar espacios de convivencia. Por ejemplo: si no se puede desayunar, comer o cenar juntos los días laborables, intentar hacerlo los fines de semana. En realidad no es tan difícil que los fines de semana se encuentren esos espacios. El hecho de poderse reunir la familia alrededor de la mesa es un espacio que facilita mucho no solamente la  socialización sino los lazos afectivos entre los miembros de la familia. Claro está que este no puede ser un tiempo dedicado a estar pendiente de los móviles o distraerse mirando   la televisión. Este debe ser un tiempo de relax, no solo para comer sino  para  poder hablar de lo que se ha hecho durante la semana y planificar alguna salida conjunta.
  • La cosas materiales están en función de la responsabilidad:
  • no dar cosas materiales de manera indiscriminada, porque éstos no favorece el desarrollo emocional ni social. La mayoría de veces esas cosas materiales están intentando tapar  la falta de tiempo o la incapacidad de padres y madres para poder establecer reglas educativas claras (terminan comprando un móvil para que callen y no les molesten más o  para ser más bueno/a que el padre o la madre y de esta manera congeniarse con el hijo en contra del otro).
  • Como hemos comentado antes, la sociedad de consumo toma a los niños y adolescentes en su punto de mira. Consumidores de todo es importante ponerles freno ayudándoles a poder diferenciar las cosas útiles de las inútiles y especialmente como dijimos, que los objetos se obtienen porque antes se ha trabajado para tener el dinero para comprarlos. Los padres tiene que evitar convertirse en una tarjeta de crédito de fondo ilimitado, porque eso no ayuda en nada al desarrollo psicoemocional y social de sus hijos/as
  • Resolucion de conflictos:
  • cuando se produzcan conflictos es importante usar el sentido común y  dar un espacio mental (inteligencia emocional) para resolverlos sin tener que recurrir a la violencia. La resolución de los conflicto se basa tanto en la etapa evolutiva del hijo/a como en potenciar básicamente el dialogo organizativo (evitar hablar en un diálogo de sordos donde se habla mucho pero nadie se escucha), para reparar el problema y evitar volver a producirlo.  Para ello es importante:
  • identificar el problema,
  • empatía (como nos afecta y afecta al otro),
  • escucha activa (escuchar, pensar, hablar),
  • educación emocional (identificar los sentimiento y emociones de uno y del otro).
  • No olvidemos que el buen trato y la parentalidad positiva lo que persigue es que el niño/a organice su personalidad, regule sus emociones y se socialice. Esto lo que va a permitir es que tanto en relación al padre, la madre y el hijo/a refuercen su autoestima y la seguridad en uno mismo. Dra. Tello/Dra Castillo. Parentalidad positiva trabajo de equipo

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