A mis cuatro hijos
En este poema, Germana Fernández expresa el amor profundo hacia sus cuatro hijos, comparándolos con soles, alas y puntos cardinales que llenan su vida de sentido, fuerza y paz.

Cuatro amores en mi vida,
cuatro signos encontrados.
Cuatro hijos cuatro soles,
que alejan la soledad
¿Cuál de ellos es más fuerte?
Imposible adivinarlo.
Son grandes, son poderosos,
son el duende, que,
a mis pies les pone alas,
y me invita a volar.
Son los puntos cardinales
que dan sentido a mi vida
y a mi alma le dan paz.
Uno es agua el otro fuego,
uno es tierra el otro mar,
yo a los cuatro necesito
para mi vida colmar.

