DIARIO DE UN POETA – EL DÍA QUE CONOCÍ A LA ESCRITORA, POETA, PERIODISTA, ACTIVISTA CULTURAL Y PRESIDENTA DEL ATENEO DE ALMERÍA DOÑA PILAR QUIROSA-CHEYROUZE Y MUÑOZ
El autor Marcelino Arellano Alabarces recuerda el día en que conoció personalmente a Pilar Quirosa-Cheyrouze, poeta, escritora, periodista, activista cultural y figura esencial de la cultura almeriense.

Decir que Pilar Quirosa-Cheyrouze ha marcado durante unas décadas la vida cultural, no solamente de Almería, sino de la provincia, es solamente una afirmación fuera de toda duda. Pilar ha sido una de las columnas que durante muchos años ha sostenido el tejido cultural de Almería. Mujer abierta, colaboradora en todos los actos en la que se le ha requerido, amable y predispuesta siempre a colaborar.
Guardando las distancias y, quizás, pasándome en mi afirmación –mea culpa-, yo la compararía, por su entrega y defensa de la cultura, con la gran e inolvidable doña Celia Viñas (21/06/1913-21/06/1954), que sigue siendo después de muchos años transcurridos desde su muerte un referente en Almería y parte de su provincia.
Aunque las comparaciones son injustas, he querido mencionar a Celia Viñas porque lo mismo que sigue siendo una institución en dicha ciudad, con múltiples reconocimientos, igualmente el Excmo. Ayuntamiento de Almería debería reconocer oficialmente la labor cultural de Pilar Quirosa-Cheyrouze, dedicándole una calle o poniéndole su nombre a cualquier estamento oficial de la ciudad.
Pilar será recordada siempre por todas aquellas personas que tuvimos la suerte de conocerla personalmente. Mujer sumamente abierta, sencilla y generosa. Ha participado durante décadas en todos los eventos culturales de Almería, especialmente durante los años 1999-2003, en que fue presidenta del Ateneo de Almería.
Fina poeta, con una voz propia alejada del mercantilismo, su poesía era a veces muy personal. Tenía crecido su propio mundo poético en 1955 “Por acudo tácito” y “Deshabitada estancia” por su búsqueda para la poesía española de un camino abierto donde la palabra no es artificio sino rotunda sinceridad y viva reflexión.
Aunque ya llevábamos bastante tiempo manteniendo una amistad a través de correspondencia y teléfono, no nos conocimos personalmente hasta el año 2003, siendo ella presidenta del Ateneo de Almería, me invitó a que presentara la revista Arboleda e hiciera la presentación de un libro, cosa que acepté en agradecimiento por su generosa invitación. Ella vino a verme al hotel en que estaba hospedado, la reconocí en seguida al verla llegar y, tras los saludos de rigor y tomar u café, nos dirigimos al Ateneo. Fue una tarde fantástica, ya que el aforo de la sala estaba lleno de público asistente. Aparte de Pilar y un servidor, intervinieron dos personas más. Fue todo un éxito y, tras el evento, nos trasladamos a un restaurante donde nos ofrecieron un magnífico aperitivo.
Pasados unos años, en un evento cultural organizado por el Proyecto Cultural Granada Costa y celebrado en el bello pueblo de Lanjarón, ella se desplazó -acompañada de un amigo- hasta allí para vernos. Pasamos el día juntos e hicimos un recorrido por el pueblo del agua. Mientras degustábamos un plato de jamón con una suave cerveza, normal encontrándose uno en Lanjarón, puerta de la mágica Alpujarra granadina, en donde a tantos poetas y escritores les ha servido para escribir bellos poemas y prosa alabando el entorno mágico que les rodeaba. Paisajes indescriptibles, rodeados de una sorprendente naturaleza, antesala del cielo. Lugar para vivir, crear y soñar, así lo han manifestado infinidad de poetas, escritores y pintores universales.
Mientras degustábamos tan exquisito aperitivo, Pilar me preguntó si estaba Ítrabo (mi pueblo) muy lejos de Lanjarón. Le comuniqué que a media hora escasa. “Por qué no vamos y damos una vuelta por Ítrabo”. Por mí, no hay en conveniente, pero yo no tengo coche. “Nosotros, sí”, dijo Pilar, y hacia allí marchamos. Dimos una vuelta por el pueblo, le enseñé lo más destacado y, por supuesto, la calle que lleva mi nombre. Tras hacernos unas fotos y tomar un café en un bar, regresamos nuevamente a Lanjarón. Por la tarde tras el almuerzo, ambos amigos volvieron para Almería.
No la volví a ver más, aunque, eso sí, nos hablábamos por teléfono a menudo. Publicó algunos de sus poemas en la revista Arboleda, que yo dirigía.
Siempre agradecí a Pilar que escribiera el prólogo para mi antología de poesía Alas de Libertad. Un prólogo magnifico al estilo de Pilar, muy característico en ella: sincero, profundo y, a veces, usando un lenguaje un poco extraño y hermético, pero lleno de sinceridad y cariño.
Pilar Quirosa-Cheyrouze y Muñoz nació en Tetuán (protectorado español), Marruecos, el 28 de marzo de 1956 y falleció en Almería el 15 de enero de 2019, víctima de un cáncer. Licenciada en Filosofía y Letras, por la Universidad de Granada, especializada en Prehistoria e Historia Antigua, y Diplomada en idiomas (francés e inglés) por la Escuela de la Universidad de Granada. Colaboró en distintos medios de comunicación: Diario Málaga-Costa del Sol, Europa Sur, Diario Ideal, en donde tuvo una sección fija, titulado “Puerta de Purchena”, colaboró igualmente en infinidad de revistas y medios de comunicación, con artículos y poemas.
Entre sus muchísimos premios conseguidos destacan: premio Meridiana (2003), Premio Internacional de Poesía Victoria Kent, Premio Trueno de Honor (2013), etc. Su obra tanto en poesía como en prosa es extensísima: Orión (1990), Islas provisionales (1991), Avenida de Madrid (1993), Estela Sur (2010), Acqua alta (2018), nueve libros de cuentos y cuatro novelas, y figura en infinidad de antología españolas y extranjeras.

AMANECER EN VALLDEMOSSA
A Diego Sabiote
Existe un tiempo intenso,
arropado por largos silencios.
Existe una tarde posible,
anunciada en la hora violeta.
Y existe una noche,
un golpe de mar,
trozos de lluvia,
que celebran un camino de horizonte,
pasajero del gozo.
Allí donde el temblor
se hace vida.
Allí donde comienza
una huella de futuro.
Pilar Quirosa-Cheyrouze
