Las Sinsombrero y la vuelta a casa
“Las Sinsombrero y la vuelta a casa”, de Ma Teresa Ayllón, reivindica la memoria de las mujeres de la Generación del 27 y su papel silenciado en la historia cultural española.

Gran acierto el de Tania Balló con su trabajo que dio como fruto el documental “Las Sinsombrero” y poco después el libro del mismo nombre, subtitulado “Sin ellas la Historia no está completa” (2016) que este año va por su 13ª edición en Espasa Libros. El trabajo documental es formidable pero el libro no lo es menos: un ensayo de fundamentación de aquello que se afirmaba audiovisualmente, una reseña de las entrevistas a las autoras supervivientes en el momento de filmar y una recuperación de archivos olvidados o que pasaron desapercibidos sin pena ni gloria entre aquellos optimismos de la vuelta a casa de los exiliados.
La generación del 27: La irrupción en bloque de las mujeres
Señalar una generación literaria conlleva el estudio de un panorama cultural, artístico, con tiempo suficiente para que las derivas intelectuales hayan cambiado hacia otras formas y, por tanto quede encapsulada una manifestación con su principio su auge y su final. Esta cuestión de los límites es siempre la más ardua: ¿es en verdad la del 27 una generación tan diferente a la del 98? Porque ambas son modernistas y rupturistas con el romanticismo y las herencias del clasicismo. El límite de la edad no nos sirve y los comienzos de la publicación tampoco pues suele encontrarse en los componentes de esa generación una migración de formas consecuencia de las influencias y del cambio en el entorno a que les lleva su arte, según se van profesionalizando en él. La generación del 98 respondió a la ruptura de estilos escolásticos y a la crítica al Romanticismo. La del 27, en cambio, parece deberse más al cambio social en España. Dice Tania Balló:
“Tan popular grupo cultural da nombre no solo a una de las nóminas artísticas más excepcionales de la historia cultural española (…) identifica el devenir de unas décadas clave de nuestro país (1920-1930)” (Pág. 17)
Maria Zambrano (904-1991), Maria Teresa León (1903-1988) Margarita Manso (1908-1960), Marga Gil Roësset (1908-1932), Concha Méndez (1898-1986), Maruja Mallo (902-1995), Ángeles Santos (1911-2013), Ernestina de Champourcin (1905-1999), Rosa Chacel (1898-1994) y otras tantas artistas, dramaturgas, cineastas y literatas innovadoras que dieron a su época frutos vanguardistas que siguen influyendo aún hoy el desarrollo de escritores, escritoras y artistas y que muchas de ellas están citadas en este libro aunque sin desarrollar biográficamente (por lo que la autora se disculpa y promete seguir en el proyecto). Así Carmen Conde (907-1996), Elena Fortúm (1886-952), Norah Borges (1901-1998), Ruth Velázquez, Lucía Sánchez Saornil (1895-1970), Rosario Pi (1899-1967), Maria Mercader, o las pintoras Delhy Tejero (1904-968), Rosario Velasco (1904-1991), Remedios Varo (1908-1963), la compositoras Carmen Barradas (1888-1963), Elena Romero (1907-1996),… Las poetas Consuelo Berges (1899-1988), Maria Luisa Muñoz de Buendía (1898-1994), Cristina de Arteaga (1902-1984), Maria Cegarra (1903-1993), Marina Romero (1908-2001)…
Me ha parecido importante relatarles aquí los nombres y edades que vivieron estas pioneras del cambio cultural -debería decir de la Generación del 27 y aún mejor: de la generación republicana- para que tengan oportunidad de buscarlas, conocerlas y hacerse cada quien su propia idea del tamaño de la injusticia que se les ha hecho al silenciarlas, esconderlas, negarlas… El poder de la restauración nos hace bien a todes.
En resumen, Las sinsombrero de Tania Balló sostiene que la verdadera revolución no fue en la proliferación de poetas conocidos sino en la organización de las mujeres que deseaban acceso a las fuentes del saber, que veían cerrado el paso a la universidad, a la ciencia, los colegios profesionales y aún a las tertulias de los cafés donde estaba muy mal visto que acudieran mujeres… salvo excepciones puntuales y acompañadas de guardián masculino.
El Lyceum Club Femenino (1926-1939). Un paréntesis
Las universidades, los clubs sociales, los colegios profesionales, los bares y cafeterías, las Residencias de Alumnos, los Ateneos… Todo eran lugares masculinos donde, si acaso, las mujeres eran invitadas de excepción. No lo desmiente que algunas llegaran a ocupar cargos directivos puntualmente o ser muy valoradas como conferenciantes o artistas: el mundo del conocimiento estaba cerrado a las mujeres. Las mujeres en su encierro crearon salones científicos y literarios desde el siglo XVIII pero para el cambio del siglo XX no estaban dispuestas a seguir encerradas y tuteladas. Los nuevos inventos en navegación permitían viajar y las familias adineradas y cultas querían ver el mundo con sus propios ojos. Una red de Residencias de señoritas surgió en distintos países de América y Europa. En Madrid, con la mediación de Zenobia Camprubí, Maria de Maeztu y otras mujeres se creó una sucursal y el Lyceum Club Femenino desde donde se pusieron en contacto mujeres pioneras, emprendedoras, científicas e intelectuales de muchos países cuyas familias confiaban a estas nuevas instituciones que nacieron ya con sólido prestigio. Claro que las familias más retrógradas no permitían a sus hijas acudir a estos centros del saber, de manera que se juntó allí la flor y la nata de las mujeres más progresistas e intelectuales -con suficiencia monetaria para viajar y pagarse estudios- mujeres que habían sido educadas en sus casas de procedencia especialmente en idiomas que era algo muy “casadero”. Es tan importante el efecto que este Lyceum Club Femenino tuvo sobre la intelectualidad de los años 20 y 30 que necesitaríamos otro artículo para exponerlo. La autora no le da mucho espacio en este libro pero baste que con la minibiografía de las mujeres nombradas, podrán apreciar que todas pivotaban sobre el Lyceum Club Femenino… Por eso he incluido este paréntesis. Saquen sus conclusiones.
La vuelta a casa de los exiliados
Un poco atropelladamente, la autora de Las Sinsombrero, nos relata que tras exilios larguísimos, tras la muerte del Dictador comenzó el retorno. Pero el “retorno” ¿a qué? La España optimista donde florecían las Ciencias y las Letras había sucumbido, había perdido la República y había sido aplastada, censurada, perseguida, condenada al silencio –no solo al exilio- muerta para las generaciones de posguerra. El machismo más cerril y estrecho de miras se había impuesto, no solo por la ideología reinante del militarismo del Eje, sino por la ideología más inquisitorial de un catolicismo nacionalista de brazo en alto. No existía ya la patria a la que retornar sino otra patria triste, sombría, sin más luces que El Tragaluz… Algunos “nombres” regresaban y eran acogidos no por su valor cultural sino por su adhesión a tal o cual formación política que había sobrevivido a la gran purga franquista y de entre esos nombres –famosos en el extranjero- Machado, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Alberti.. todos nombres en masculino. Cuando Maruja Mallo “regresó” se dio cuenta que pasaban de ella buscando “algún famoso” (el masculino genérico ¡siempre tan concreto!) y ella -¡que mujer tan inteligente!- inmediatamente supo como no quedar en el olvido: Yo fui novia de Alberti y amiga de García Lorca” y las cámaras por fin se volvieron sobre ella (aunque no sobre su obra). Las mujeres que denunciaron que “el sombrero les oprimía el cerebro y la inteligencia”, se lo quitaron pero volvieron a una España que llevaba sobrero y boina bien apretada dentro de la cabeza. Tania Balló en los últimos capítulos nos subraya que los amigos y compañeros o acompañantes de Las Sinsombrero olvidaron mencionar su importante labor, su brillante escritura, su protagonismo. Las negaron pese todo, las invisibilizaron,… Seguramente nunca se sintieron bien ante aquella insubordinación de las mujeres de los años veinte y treinta.
Enhorabuena a Tania Balló y ojalá su proyecto siga avanzando pues tenemos derecho a nuestra historia y la historia no estará completa sin ellas*.
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(*) Su trabajo ya ha dado dos frutos más que nos ofrecen por fin una panorámica realista de lo que significó el exilio exterior y el exilio interior. Recomiendo estos 3 libros:
2016 Tania Balló, Las Sinsombrero. Sin ellas la Historia no está completa (13ª edic. 2023)
2022 Tania Balló, Las Sinsombrero 2.Ocultas e impecables (2023, 2ª edicción). Madrid, Espasa
2022 Tania Balló, No quiero olvidar todo lo que se. Las Sinsombrero. (2023, 2ª edicción). Madrid, Espasa

Escritora. PhD Geografía e Historia. Madrid (España)
