ESPAÑA HUMILLADA

El poder lo es todo; lo demás es ilusión
(Lenin)
Mi amigo juan ha leído el artículo escrito en el periódico Granada Costa, titulado: “Un caballero Legionario Cristiano español”, y como él hizo la “mili” en el 4º Tercio de la Legión “Alejandro Farnesio” en el Sahara, en Villa Cisneros, cuando era provincia española, su lectura le ha traído muchas vivencias, recuerdos agradables unos, y otros menos, de aquellos años mozos muy duros, pero orgulloso de haber servido a la Patria, con HONOR y con VALENTÍA. Y como fue Cabo, aún recuerda – lo tiene grabado a fuego- el artículo V de las Ordenanzas redactadas en tiempos del reinado de Carlos III de 1768, que dice así:
“El Cabo, como jefe más inmediato del soldado, se hará querer y respetar de él, no le disimulará jamás, las faltas de subordinación. Infundirá en la Escuadra amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones. Será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera y será comedido en sus palabras aún cuando reprenda”.
La verdad es que este artículo no tiene desperdicio, y, lo importante era que se cumplía. Son normas y valores excelsos. Y lo mismo existía en toda la jerarquía militar en aquellos tiempos en los que yo hice la “mili”. Lo que hoy existe lo desconozco, pues todo cambia y no siempre para mejorar, a pesar de que los miembros del Gobierno y el Presidente cuando hablan, empiezan y terminan sus intervenciones con la palabra “progresista”. Pero no dicen en qué se progresa.
Si estas normas y condiciones del artículo V del Cabo que sólo manda una escuadra que la componen 5 personas, ¿Qué deberíamos exigirle al que manda en todo el Ejército en España, que está compuesto por unos 150.000?
En la Constitución Española, en su Título Preliminar, artículo 8-1 dice: “Las Fuerzas Armadas constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.
Después de la lectura de este artículo, yo me pregunto, ¿Por qué no han intervenido las Fuerzas Armadas ante la invasión de Marruecos en Ceuta?
Le salgo al paso a mi amigo Juan y le digo que las Fuerzas Armadas no pueden actuar si no se lo ordena el Gobierno. Y en este simple y a la vez complicado problema tenían que haber participado la ministra de Defensa, el ministro del Interior, la ministra de Sanidad, el ministro del Exterior, el ministro de Política Territorial … es decir, el Gobierno al completo con su Presidente a la cabeza, que para eso están, para defender a España y a los españoles en todos los aspectos y en toda circunstancia. El Sr. presidente se ha convertido en “moro y en vasallo de Marruecos”, y vive con todo el lujo de un Califa, Faraón, Kan o Emperador, y le importa un comino lo que ocurra en España, ni gobierna ni deja gobernar. Ahí tenemos a Ceuta gimiendo.
En la Legión, en aquellos tiempos, si un cabo había cometido algún error, no había cumplido con su obligación o cometido alguna indignidad se le degradaba y se le encerraba en el calabozo. El Sr. Presidente del Gobierno de España se conduce con altanería y arrogancia, y siempre por caminos equivocados, en una irresponsabilidad permanente. A un cabo que sólo manda entre 5 ó 10 personas se le castiga duramente. Un Presidente que manda 47 millones y no ocurre nada cuando está en peligro una nación. El cabo tiene que ser querido y respetado por las personas que manda. ¿Es querido y respetado el Sr. Presidente? ¿Es vitoreado cuando aparece en público? Es abucheado con toda clase de improperios más groseros e indignantes por toda clase de personas y no sin motivo, que no es necesario enumerar porque es de sobra conocido. Pero el comportamiento ante la invasión de Ceuta y la inacción del Gobierno ha colmado el vaso. Esos españoles vienen soportando toda clase de corrupciones, pero, tal vez, ha ido demasiado lejos, ha tocado al HONOR, a la DIGNIDAD de España con esa chusma que ha invadido Ceuta, y el Gobierno no ha defendido.
En el siglo XIX un historiador italiano dijo esto: “En nuestra Italia, amiga de mudanzas, cualquier gañán puede pasar de la cuadra al parlamento, a Secretario de Estado, a Ministro, incluso a Jefe de Gobierno”.
Después, éste escritor aclara que al decir “gañán” no sólo se refiere al pastor que guarda al ganado, sino a cualquier otro ignorante o incompetente con título universitario que ocupe un cargo público. En la actualidad en España tenemos muchos gañanes, pero no sólo ignorantes, sino ladrones, imbéciles, groseros, mentirosos, irresponsables, traidores, proxenetas, y de otras calañas.
Ante todo lo que está ocurriendo, uno se pregunta: ¿Entre los mil asesores que tiene el Sr. Sánchez no hay algún médico o psicólogo que haya detectado su enajenación y sus consecuencias por el cargo que ocupa, y lo ingrese en un hospital psiquiátrico; o un juez que por sus acciones y omisiones lo meta en la cárcel?
En el capítulo II, artículo 30-1 de la Constitución dice: “Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España”. ¿A qué esperamos?
Ante la exposición de los hechos y los razonamientos de mi amigo Juan, sólo tengo que decir que estoy a su lado, pues como dice el proverbio “es degradante ser mandado por quien no es digno de ser alabado”.

