BARRER Y REGAR LA PUERTA DE CASA
Antonio Iglesias Valdés evoca, en un entrañable poema, la costumbre de barrer y regar la puerta de casa, un homenaje a la vida de pueblo, la vecindad y las tradiciones de siempre.

Ya llegó el verano
y como costumbre
y tradición en las
calles de mi pueblo,
hay que barrer y regar
la puerta de la casa.
Así hace mi vecina,
la barrendera, la
que barre cada día,
la puerta de su casa.
Escoba en mano
barre la puerta
con paciencia cierta.
Cuida sus plantas,
sus macetas y la parra.
Las riega y mima
en días de sequía.
¡Es una cosa tan sencilla,
barrer y regar la puerta.!
Da los buenos días
a todos que pasan por ella.
Espera al panadero
que trae el pan
caliente y crujiente
para tomar el desayuno:
tostadas y café con leche.
Abre puertas y ventanas
para que entre el aire fresco
cada día por la mañana.
Y al final del día,
con la puesta de sol,
vuelve a regar la puerta
para sentarse con los vecinos
a tomar la fresca, y así,
alegre y contenta
acaba la jornada
con tertulia y charla.

