ARTHUR CONAN DOYLE. (1859-1930). El rey del espiritismo.

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Hoy hablaremos de Arthur Conan Doyle, el tercero de nuestra lista en “La sociedad de la Niebla”. El creador de Sherlock Holmes se obsesionó con el espiritismo cuando falleció su hijo en la primera guerra mundial, tanto es así que en 1930 llega a encabezar una delegación ante el ministerio del interior británico para exigir que se abolieran las leyes contra la brujería, ya que esta dificultaba la labor de los médiums.

            Tuvo una gran polémica con “Harry Houdini”, ambos eran amigos hasta que en 1922 en una reunión la mujer de Conan Doyle que se autodenominaba “Médium” le prometió un mensaje a Houdini de su difunta madre, a quien él amaba con locura. El mensaje llegó, pero resulta que llegó en un perfecto inglés (Idioma que la madre no hablaba) y refiriéndose a su hijo con el nombre de Houdini, (Nombre artístico), por lo que saltaron todas las alarmas por parte del ilusionista creando una verdadera “Caza de brujas contra todos los espíritas”. Comenzó a desacreditarlos de todas las maneras posibles, en sus espectáculos, a nivel político…hasta que falleció, curiosamente en la noche de Halloween de 1926.

            Es famoso el pacto que hizo con su esposa en el que acordaron que cuando uno de los dos estuviera en el más allá, se intercambiarían un mensaje por medio de un “médium” así, sabrían siempre si este mentía o no. Era un código secreto que mezclaba letras con números, el llamado “Código Houdini”.

            Un total de diez palabras que el mago incluiría en cualquier comunicación que llevara a cabo con Bess después de muerto. Y unas sílabas sin las cuales el mensaje de los espiritistas sería una farsa.

            Según explica Roger Clarke en su obra «La historia de los fantasmas. 500 años buscando pruebas», el mensaje acordado (lleno de matices personales) incluía las siguientes palabras: «Rosabelle: answer – tell – pray, answer – look – tell – answer, answer – tell». ¿Por qué Rosabelle? Porque era la canción favorita de ambos. «Una vez determinada la identidad de Rosabelle, la señal secreta de Houdini habría deletreado una orden clara desde el más allá. Y aquella orden era, simplemente, “Believe” [cree]», determina el anglosajón en su libro.

            Fueron decenas los médiums que dijeron haber contactado con él. Pero ninguno de sus supuestos mensajes incluía el «Código Houdini». A pesar de ello, todos los años su esposa oficiaba una sesión de espiritismo en la fecha de su muerte. Solo hubo un médium que lo logró. Fue Arthur Ford, quien era ampliamente conocido en el mundo de lo paranormal por personajes como -el ya odiado por Houdini- Arthur Conan Doyle.

            Un día, Ford apareció con un mensaje que incluía el código correcto. Escribió un juego de palabras que se correspondía con lo pactado. Esto causó un gran revuelo y se habló de que era cierto. Que era verdad que Houdini había contactado con él. Pero, para entonces, Bess estaba bastante enferma. Padecía una severa enfermedad del corazón y es posible que, incluso, estuviese senil. Se le olvidó que, un año antes, había desvelado el código a un biógrafo y que este era ya de dominio público en algunos círculos cerrados», determina Caamaño.

            Una década después de que su marido dejase este mundo, Bess decidió abandonar las sesiones de espiritismo totalmente desencantada. Lo hizo, según algunos testigos, afirmando que diez años era un tiempo más que suficiente para esperar a un hombre. «Houdini no se ha manifestado. He perdido mi última esperanza. No creo que Houdini pueda volver a mí, ni a nadie más […]. El altar de Houdini ha permanecido encendido durante diez años. Ahora, respetuosamente […], apago su luz. Se acabó. ¡Buenas noches, Harry!», explicó entonces su esposa.

            Sin embargo, Doyle creía tanto en los Médium puso en práctica una idea que se concretó en junio de 1904, la de crear un club de los crímenes, y éste esclarecería dichos sucesos mediante médium. Como por ejemplo los crímenes de Jack el destripador.

Ana Calvo

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