PARA REFLEXIONAR
Rosaura de Andrea comparte un breve texto poético sobre el amor como alma, paz, luz cotidiana y ausencia dolorosa cuando la persona amada no está.

Eres mi prosa, mi verso en fin mi poesía,
Eres mi alma, la paz en este momento,
Eres luz que ilumina cada día
Y oscuridad terrible, cuando no te tengo.
Este breve texto de Rosaura de Andrea expresa, con gran sensibilidad, la presencia absoluta del ser amado en la vida interior de quien escribe. La persona amada no aparece solo como compañía, sino como inspiración completa: es prosa, verso y poesía; es decir, palabra, emoción y belleza.
El poema juega con una dualidad muy intensa: por un lado, el amor se presenta como alma, paz y luz; por otro, su ausencia se convierte en oscuridad terrible. Esa oposición entre claridad y sombra refleja muy bien cómo el amor puede elevar el espíritu cuando está presente y, al mismo tiempo, provocar vacío y tristeza cuando falta.
En apenas cuatro versos, la autora consigue transmitir una emoción profunda y reconocible: la dependencia afectiva, la necesidad de sentir cerca a quien da sentido, calma e inspiración. Es un texto sencillo, pero cargado de verdad poética, porque habla de ese amor que ilumina los días y transforma la vida en poesía.

