PARA EL NATIVO MALAHEÑO
“Para el nativo malaheño” es una poesía de Sebastián Aguilar Arcos dedicada a Enrique Lorenzo Villegas, salinero de La Malahá durante más de cuarenta años y figura muy querida y conocida del pueblo.

Sebastián Aguilar
Para un vecino salinero,
andaluz y granadino,
trabajado en su oficio,
con carácter y prestigio.
Ese nativo malaheño,
de nombre se llama
Enrique Lorenzo Villegas,
un hombre con buenas ideas.
Ese trabajador salinero,
más de cuarenta años
ha estado trabajando de salinero,
lo mismo en verano que en invierno.
Ese competente salinero,
Enrique Lorenzo Villegas,
lo mismo hacía de electricista
que de fontanero.
Ese apañado salinero,
Enrique Lorenzo Villegas,
el vecino más conocido
de este atrasado pueblo.
Ese oficio de salinero
que hacía ese malaheño
era un oficio muy completo
durante todo el año entero.
Las salinas malaheñas
tienen mucha historia:
fenicia, árabe y romana,
malaheña y cristiana.
En más de sus cuarenta
años como molinero,
lo han visitado todos
los vecinos del pueblo.
Enrique, eres un tío muy majo,
pero, al mismo tiempo,
un poquito raro.
Hacías muy bien tu trabajo.
Desde el Torreón al barranco,
también trabajé de salinero
en esas antiguas salinas,
cuando la sal se recogía,
cuando más calor hacía.
Este conocido malaheño
lo conocen todos los
buenos vecinos del pueblo.
Ahora su hijo Jesús
le ha hecho el relevo
a ese extraordinario abuelo.
Enrique, esta poesía
me ha salido del tintero.
Te la he escrito con alegría,
me ha salido del alma mía.
Es un regalo de la vida.
El autor de la poesía,
un hijo de Andalucía,
cuya obra está escondida
entre almendros y olivas.
