El artesano de Soportújar
«El artesano de Soportújar», de Sebastián Aguilar, es un emotivo homenaje a la artesanía tradicional de la Alpujarra granadina. Un poema que celebra el talento, la paciencia y el arte de transformar el cobre y el esparto en piezas únicas llenas de historia y corazón.

En la Alpujarra granadina
hay un pueblo singular,
Soportújar, de las brujas,
un pueblo para soñar.
Por sus calles va el artesano,
Sebastián Aguilar Arcos,
con sus manos y su arte
trabaja el cobre y el esparto,
con orgullo y encanto.
El artesano es un artista,
un artista de verdad,
con los hilos de cobre
hace obras de calidad.
Entre sus manos,
el cobre se convierte
en una creación,
y con el esparto trabaja
con cariño y corazón.
¡Ay, artesano, artesano,
artesano de mi tierra!
Con tus hilos de cobre
y el viejo esparto
que manejas en Soportújar.
Tú vendes tus trabajos
con cariño y labor,
en el pueblo de Soportújar,
donde brilla tu arte y fervor.
Soportújar bonito,
¡qué pueblo tan especial!,
con sus brujas y leyendas
y su encanto natural.
Por las calles de Soportújar
la magia se puede encontrar,
entre brujas y leyendas
que te invitan a pasear.
El artesano lleva sus obras
para que las puedan ver,
y quien contempla su trabajo
algo se quiere llevar.
¡Ay, artesano, artesano,
artesano de mi tierra!
Con tu cobre y esparto,
que manejas en Soportújar,
su gente, con trabajo y humor.
El esparto tiene historia
y el cobre tiene tradición,
y el artesano los trabaja
con paciencia y vocación.
Cada pieza lleva un trocito de él,
sus manos son artistas
y en sus trabajos se ve.
De Granada a la Alpujarra,
¡que resuene esta canción!
Que la afición artesana
merece nuestra admiración.
¡Ay, qué arte tiene el cobre
y qué bonito es el esparto!
