ANITA ÁVILA PRESENTA SUS MEMORIAS EN GRANADA
Las memorias de Anita Ávila, tituladas Un libro entre mis manos, se presentaron el 9 de octubre en la Biblioteca de Andalucía de Granada. María Cristina Pérez Valverde acompañó a la autora en un emotivo acto con aforo completo. La obra ha sido editada por Editorial Granada Club Selección.

Anita Ávila presenta «Un libro entre mis manos» en una Biblioteca de Andalucía abarrotada de recuerdos, emociones y cultura.
La catedrática de la Universidad de Granada María Cristina Pérez Valverde acompañó a la escritora y artista lojeña en una presentación concebida como un recorrido dialogado por los capítulos de sus memorias, publicadas por Editorial Granada Club Selección, sello editorial del Proyecto Global de Cultura Granada Costa.
El pasado viernes 9 de octubre de 2026, la Biblioteca de Andalucía, en Granada, acogió la presentación de Un libro entre mis manos, la obra autobiográfica de Ana Ávila González, conocida cariñosamente como Anita Ávila, una mujer cuya trayectoria constituye un extraordinario testimonio de esfuerzo, emprendimiento, sensibilidad artística, compromiso social y amor por sus raíces. El acto reunió a un numeroso público que completó el aforo de la biblioteca, acompañando a la autora en una jornada especialmente significativa, rodeada de familiares, amistades y personas cercanas que han formado parte de su vida.




La presentación estuvo conducida por María Cristina Pérez Valverde, catedrática de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Granada, quien compartió el protagonismo con la propia Anita Ávila mediante una fórmula cercana y participativa. En lugar de limitarse a una exposición convencional, la profesora fue introduciendo los diferentes capítulos de la obra, destacando sus aspectos fundamentales, mientras la autora desarrollaba los acontecimientos, recuerdos y experiencias recogidos en sus páginas. De este modo, el encuentro permitió recorrer una existencia llena de acontecimientos, en la que las vivencias personales fueron adquiriendo una dimensión humana y cultural.
La participación de María Cristina Pérez Valverde aportó un especial interés literario a la presentación. Doctora por la Universidad de Granada desde 1994 y catedrática desde junio de 2023, ha desarrollado una destacada trayectoria como investigadora, profesora y escritora, especializándose en literatura, narrativas autobiográficas, escritura creativa y formación del profesorado. Su experiencia en el estudio de la memoria y de los relatos personales resultó especialmente apropiada para presentar una obra en la que la protagonista recupera su pasado y lo transforma en un legado escrito para las generaciones futuras.

Uno de los aspectos más importantes de esta publicación es que ha sido editada por Editorial Granada Club Selección, sello editorial del Proyecto Global de Cultura Granada Costa, entidad que continúa desarrollando una importante labor de promoción cultural y conservación de la memoria de personas cuyas trayectorias merecen permanecer en el tiempo. La publicación de estas memorias representa una nueva contribución del Proyecto a la literatura testimonial, ofreciendo a Anita Ávila la oportunidad de compartir su historia con un público mucho más amplio.
El recorrido por el libro comenzó con el origen de la propia obra, una circunstancia particularmente entrañable que Anita explica en su introducción. La autora recuerda que una noche soñó que tenía entre sus manos un libro en el que aparecía escrita su vida. Al despertar, aquella imagen desapareció, pero permaneció en ella el deseo de convertir ese sueño en realidad. Lo que inicialmente parecía una ilusión terminó transformándose en un volumen de más de trescientas páginas, enriquecido con numerosas fotografías y testimonios que permiten conocer tanto su evolución personal como diferentes aspectos de la sociedad en la que ha vivido.

A partir de esta introducción, María Cristina dio paso al primer capítulo, «Raíces familiares», centrado en el nacimiento de Anita, ocurrido en Loja el 24 de septiembre de 1938, y en los recuerdos de una infancia marcada por el cariño familiar. La propia autora desarrolla en sus memorias una divertida anécdota relacionada con la elección de su nombre, ya que sus familiares barajaron distintas posibilidades antes de decidir que se llamaría Ana. Aquellas primeras experiencias permitieron descubrir a una niña imaginativa, despierta y con un carácter alegre, que creció en el seno de una familia trabajadora donde el esfuerzo constituía uno de los principales valores.
Su padre, comerciante y emprendedor, desempeñó un papel fundamental en su formación, mientras que su madre le transmitió la sensibilidad artística, la creatividad y el gusto por las labores tradicionales. El negocio familiar, las reuniones, las costumbres domésticas y las escenas de aquella Loja de mediados del siglo XX conforman un retrato costumbrista que trasciende el recuerdo individual para convertirse en testimonio de una época.


El segundo capítulo, «Infancia y adolescencia», permitió profundizar en sus primeros aprendizajes y en el descubrimiento de sus inquietudes. Anita recuerda su paso por el colegio de Santo Domingo, su temprana afición a la escritura y su interés por el bordado, la confección y las actividades artísticas. Aunque reconoce que no siempre fue una estudiante especialmente aplicada, su curiosidad y habilidad manual la acompañaron durante toda su vida. Precisamente, una redacción dedicada a la primavera dejó constancia de aquella sensibilidad literaria que, muchos años después, terminaría encontrando su expresión más completa en este libro.
La presentación continuó con uno de los capítulos más personales de la obra, «Llegó el amor», dedicado a su relación con Apolonio, conocido familiarmente como Apolo, quien se convirtió en el gran compañero de su existencia. Anita relata cómo comenzó aquella historia durante su juventud, entre paseos, encuentros y amistades compartidas, hasta consolidarse una relación basada en el respeto, la confianza y unos valores comunes. Las cartas intercambiadas durante el servicio militar de Apolo y los recuerdos de su noviazgo condujeron al matrimonio, celebrado el 26 de abril de 1959 en la iglesia de San Gabriel de Loja.
La figura de Apolo ocupa un lugar esencial en estas memorias, porque buena parte de los acontecimientos narrados fueron vividos conjuntamente. Su historia matrimonial aparece como una unión de sentimientos y proyectos, de ilusiones compartidas y de una voluntad permanente de superar las dificultades.
El cuarto capítulo, «Inicio y desarrollo empresarial», abrió paso a otra de las grandes facetas de Anita Ávila: su capacidad emprendedora. Junto a su marido desarrolló diferentes iniciativas comerciales, entre las que destacó una empresa dedicada a los productos congelados, actividad novedosa en una época en la que este sector todavía era prácticamente desconocido para muchos consumidores.
La autora describe las dificultades iniciales, el esfuerzo necesario para sacar adelante el negocio y las numerosas responsabilidades que asumió personalmente. Su implicación en la organización, la administración y el funcionamiento de la empresa demuestra que fue mucho más que una acompañante en la trayectoria profesional de su esposo. Ambos formaron un equipo que supo transformar el trabajo constante en una historia de crecimiento y superación.

Sin embargo, como reflejó el recorrido por los siguientes capítulos, la vida de Anita no estuvo dedicada exclusivamente a las obligaciones. En «Tiempo de ocio», la autora recuerda sus viajes, cruceros, excursiones y experiencias compartidas con Apolo y sus amistades. Aquellos momentos representan la recompensa al esfuerzo y muestran a una mujer con una enorme curiosidad por conocer lugares, disfrutar de nuevas experiencias y cultivar las relaciones humanas.
La dimensión espiritual apareció especialmente reflejada en «La devoción en Semana Santa», capítulo dedicado a una de las grandes pasiones de Anita: su vinculación con las tradiciones religiosas de Loja. Su pertenencia a la histórica Cofradía de la Santa Vera Cruz, Jesús Preso y Nuestra Señora de los Dolores, en cuya directiva permaneció durante treinta y dos años, pone de manifiesto un compromiso que fue mucho más allá de la participación ocasional en las celebraciones.
Anita contribuyó al enriquecimiento de su hermandad, colaborando en diferentes tareas y manteniendo una dedicación constante hacia unas tradiciones que forman parte de la identidad cultural y religiosa de su ciudad.
Los capítulos «Agradable socialización», «Vacaciones en Fuengirola» y «Fiestas compartidas» permitieron recuperar otro universo de recuerdos, estrechamente relacionado con la amistad y las costumbres de distintas generaciones. Los encuentros juveniles, los guateques, la música, los paseos, las celebraciones familiares y las estancias vacacionales aparecen narrados con una espontaneidad que acerca al lector a momentos cotidianos cargados de significado.
Especialmente entrañable resulta la referencia a sus amistades actuales, con quienes continúa compartiendo reuniones y actividades. Este aspecto demuestra que Anita ha sabido conservar su carácter abierto y sociable, entendiendo la amistad como uno de los grandes tesoros de la existencia.
El tono del recorrido cambió al abordar el décimo capítulo, «Penosa enfermedad», uno de los apartados más conmovedores de la publicación. En sus páginas, Anita recuerda el difícil proceso de enfermedad de su marido, iniciado en marzo de 1995, y los años de incertidumbre, tratamientos y sufrimiento que posteriormente atravesaron.
La pérdida de Apolo representó uno de los momentos más dolorosos de su vida, agravado por otras circunstancias familiares, como la enfermedad y fallecimiento de su hermana y el deterioro de su cuñada a consecuencia del alzhéimer. Sin embargo, la autora ofrece en este capítulo un testimonio de fortaleza, mostrando cómo la fe, la esperanza y el cariño hacia los seres queridos pueden convertirse en un sostén fundamental ante la adversidad.
El capítulo «Reconocimientos» permitió descubrir la trayectoria artística y social de una mujer que ha recibido numerosas distinciones. Su vocación por la pintura, desarrollada de manera autodidacta, obtuvo tempranos reconocimientos en concursos locales, a los que se sumarían posteriormente otros galardones relacionados con su actividad cultural, empresarial y humanitaria.
Entre ellos destacan los concedidos por el Proyecto Global de Cultura Granada Costa, como el Premio Humanidades, recibido durante la celebración del vigesimoquinto aniversario del Proyecto en el Palacio de Congresos de Granada, en 2024, y la Estrella de Oro Miguel de Cervantes, vinculada a su participación en la obra Huella Universal Miguel de Cervantes. Asimismo, su trayectoria ha sido distinguida con el Premio Ecos de las Leyendas, un reconocimiento que refleja la consideración cultural y humana alcanzada por la artista lojeña.
Otra de las facetas más relevantes de Anita quedó recogida en «Labores altruistas y humanitarias». Durante más de veinte años presidió en Loja la Asociación Española Contra el Cáncer, desarrollando una intensa actividad junto a un equipo de voluntariado. Su colaboración permitió mejorar los recursos de la asociación y contribuir a la atención de numerosas personas y familias necesitadas de apoyo. A esta labor se sumó su compromiso como donante de sangre, reflejo de una generosidad que siempre ha considerado parte esencial de su manera de entender la vida.
Finalmente, el recorrido llegó al capítulo decimotercero, «El museo», dedicado a la culminación de una vocación artística mantenida durante décadas. El Museo Anita Ávila, situado en Loja, representa la materialización de muchos de sus sueños y constituye un espacio donde conviven la creación, las experiencias personales y la memoria.
Sus diferentes salas reúnen trabajos artísticos, objetos y recuerdos que testimonian la inquietud de una mujer autodidacta que nunca dejó de aprender ni de desarrollar nuevas ideas. La existencia de este museo supone, además, una aportación al patrimonio cultural de Loja, al ofrecer a sus visitantes la oportunidad de descubrir una trayectoria singular y acercarse a una forma de entender el arte desde la dedicación personal.




A lo largo de la presentación, la estructura dialogada entre María Cristina Pérez Valverde y Anita Ávila permitió conectar los distintos episodios del libro con los sentimientos que los inspiraron. La profesora aportó la perspectiva literaria y la organización del recorrido, mientras que la autora ofreció el valor insustituible de la experiencia vivida, dando sentido a unos recuerdos que forman parte de su identidad.
La presencia de un público que llenó por completo la Biblioteca de Andalucía añadió una especial dimensión afectiva al encuentro. Anita estuvo acompañada por su gente cercana, personas que conocen su trayectoria y que quisieron compartir con ella la satisfacción de ver publicada y presentada su historia personal. Porque Un libro entre mis manos no es únicamente una autobiografía, sino también un homenaje a quienes formaron parte de su existencia y contribuyeron, de una u otra manera, a construirla.
La obra constituye, igualmente, un testimonio sobre la evolución de la sociedad española, el papel de la mujer en la familia y en el mundo empresarial, la importancia de la educación recibida, la permanencia de las tradiciones y el valor de la solidaridad. En sus páginas conviven la alegría y la tristeza, el humor y la emoción, los éxitos y las dificultades, pero sobre todo permanece una convicción: la vida adquiere su verdadero significado cuando se comparte con los demás.
Con esta publicación, Editorial Granada Club Selección y el Proyecto Global de Cultura Granada Costa reafirman su compromiso con la divulgación de trayectorias humanas que merecen ser conocidas y preservadas. La historia de Anita Ávila, recogida ahora en una obra de carácter autobiográfico, se incorpora al patrimonio testimonial de una generación de mujeres que contribuyeron con su esfuerzo, su creatividad y su capacidad de superación al desarrollo de sus familias y de sus comunidades.
La presentación del 9 de octubre en Granada representó, por tanto, mucho más que la puesta de largo de un libro. Fue una celebración de la memoria, de la cultura y de los vínculos humanos, en la que una mujer que ha dedicado su vida a trabajar, crear y ayudar a los demás pudo compartir públicamente el fruto de sus recuerdos.

Aquel sueño en el que Anita se contemplaba sosteniendo un libro que contenía su propia historia se ha convertido finalmente en realidad. Hoy, Un libro entre mis manos permanece como testimonio de una existencia intensa y generosa, pero también como una invitación a reconocer que cada vida encierra una historia digna de ser contada. La de Anita Ávila ya forma parte de la memoria escrita de Loja, de Granada y del legado cultural que el Proyecto Granada Costa continúa construyendo para las generaciones venideras.
