ECOS DE LA CALLE – GESTOS DE PAZ, CANTOS DE AMOR.
Reflexión de Antonio Prima Manzano sobre la fragilidad de la paz, el valor del diálogo y la necesidad urgente de defender la fraternidad frente a la guerra.

Momentos extraños los que estamos viviendo, el desconcierto general impera en todo el mundo y las sólidas bases en que parecían ancladas la paz y la fraternidad tras los descalabros de la segunda guerra mundial parecen tambalearse. Nuevas y enmascaradas formas de imperialismos intentan imponerse marcando formas y pautas de comportamiento. El libre mercado mundial se ve afectado por enfrentamientos y disputas y un gradual retroceso del bienestar alcanzado se hace cada vez más patente en el coste de la vida en general y que amenaza con ir creciendo.
Parece ser que hemos olvidado, que las guerras, los enfrentamientos, los anhelos de dominio y las ambiciones de unos pocos, solamente han generado sufrimiento, hambre y muerte para millones de seres humanos y lo que es peor, han traído el retroceso de todos los derechos cívicos, económicos y morales que hemos ido adquiriendo con la paz, el orden, el trabajo y el respeto por los demás.
No cabe duda de que sí, o sí, todos tenemos que intervenir porque a todos nos afecta esta deriva para mal que el mundo está tomando. Llegados a este punto cabe destacar, que todo gesto por la paz, suena a un canto de amor y así me parece la postura decidida y coherente de nuestro actual Papa León XIV, tanto en todos sus discursos de Semana Santa, como lo hemos escuchado defendiendo la concordia, el diálogo y la paz, como al convocar la “Vigilia por la paz” a la que nos hemos unido millones de personas de todo el mundo y que no dudo tendrá sus frutos.
Esperemos que los mandatarios de todos los países a quienes corresponde decidir en nombre de la humanidad, especialmente a los Europeos, que sigan siendo conscientes de que no involucrarse en guerras, es la mejor manera y el mejor gesto que pueden realizar por la paz mundial.
Por último, a los negociadores que tengan que llegar a acuerdos les aconsejaría que, se dejen “la cartera en casa”, que se olviden de vender la paz con contraprestaciones abusivas, injustas e insolidarias. La paz como hemos oído, debe estar garantizada por el derecho internacional y respetando la soberanía nacional de cada país.

