MIRADA AL PASADO – La Isla de los Faisanes. (El condominio franco-español)
José María Escribano Muñoz repasa la historia de la Isla de los Faisanes, su singular administración franco-española y los acontecimientos diplomáticos que marcaron este pequeño territorio del Bidasoa.

Isla de los Faisanes
Solo existe un territorio en el mundo, donde dos países vecinos no se disputan un territorio, sino que lo comparte, seis meses al año cada uno, esto sucede desde el siglo XVII, con la firma del Tratado de Paz de los Pirineos, entre los estados francés y español. Rara vez encontramos, un territorio de tan reducidas dimensiones, con una trayectoria tan relevante, en el panorama internacional, estamos hablando de un minúsculo islote, enclavado en medio del río Bidasoa, que históricamente dependiendo de las mareas, podía extenderse entre los dos mil y los seis mil ochocientos metros cuadrados; esto ha terminado fijándose de forma permanente con la construcción del muro perimetral, estableciendo su extensión de forma definitiva en los dos mil metros cuadrados, con el acuerdo y trabajo llevado a cabo por ambos países.
Pocos territorios de tan escasa importancia, pueden presumir como este de haber sido escenario de tantos y tan importantes acontecimientos, de índole internacional, aquí se llevaron a cabo la entrega de príncipes secuestrados, la ceremonia política de dos matrimonios entre reyes, se firmaron acuerdos, fijando y alterando las fronteras, de forma discrecional, sin contar con los pueblos implicados; que como consecuencia surgieron a uno y otro lado de las actuales fronteras, problemas políticos, que con la diplomacia se hubiesen solucionado de otra forma.
La firma del famoso Tratado de los Pirineos; fue una forma de saldar deudas por parte de Felipe IV, con el rey Sol Luis XIV, que desde el principio, su objetivo principal, no era otro que introducir a la casa de Borbón en España, donde reinaban los Austrias; por esta razón ante el incumplimiento, de la entrega comprometida en el tratado de medio millón de escudos de oro, a cambio de renunciar a los derechos sucesorios, por parte de la que iba a ser su esposa, la Infanta María Teresa de Austria, se fijó esta cantidad muy importante de dinero, que debería abonar el rey Felipe IV y exigida por a su homónimo Luis XIV, este a sabiendas que dada la situación de quiebra que acompañaba al rey español, le iba a ser imposible su cumplimiento; por cierto que tras el incumplimientos de esta clausula, dio por anulado el acuerdo, volviendo a reivindicar el derecho sucesorio de su esposa María Teresa, al trono de España y años más tarde, siendo el principal factor que llevó al inicio de la Guerra de Sucesión Española en el año 1702.

La Guerra de los Treinta Años, fue una de tantas equivocaciones, cometidas por Felipe IV, por tratar de defender unos intereses ajenos a España, y que su sostenimiento durante tan dilatado tiempo, le llevó a la ruina económica; por eso entre los analistas geopolíticos, no dudan en calificar, aquel tratado de paz, como una venta de territorio a cambio de saldar sus enormes deudas; un tratado con enormes consecuencias geopolíticas, partiendo en dos pueblos a uno y otro lado de la cordillera pirenaica, mostrando de forma evidente, que cuando el gobierno de un pueblo, es un acto personal y familiar, suceden circunstancias cuyas consecuencias, las sufren los pueblos durante décadas, incluso como es este caso durante siglos.
Descripción geofísica:
Isla fluvial deshabitada, enclavada en el Río Bidasoa, entre los términos municipales de Hendaya (Francia) e Irún (España).
Su superficie hasta años recientes; solía oscilar dependiendo del comportamiento de las mareas, unas veces podía tener dos mil metros cuadrados, mientras que en otras de mareas vivas, podía llegar a tener hasta seis mil ochocientos veinte metros cuadrados.
La fijación del territorio de forma permanente; se alcanza con un acuerdo entre los dos estados, a través de la Comisión Mixta del Bidasoa, encuadrada en la Comisión de los Pirineos, (conformada dicha comisión, por los comandantes de marina de ambas orillas, los alcaldes rivereños y los guardas de pesca del tramos internacional de ambas márgenes del Bidasoa).
El citado acuerdo es remitido a los ministerios de exteriores, de Francia y España, quienes elevan a sus consejos de ministros, siendo aprobado el proyecto de fijación mediante la construcción de un muro perimetral, quedando de forma permanente, los dos mil metros cuadrados, con los que cuenta en la actualidad.
Principales acontecimientos históricos:
Sin duda el más relevante, fue el conocido como Tratado de Paz de los Pirineos, llevado a cabo tras la celebración de numerosas conferencias, entre Luis de Haro y el Cardenal Mazarino, el siete de noviembre del año 1639; siendo ratificado el 26 del mismo mes y año, en la capital guipuzcoana entonces de Tolosa.
Este tratado entre los compromisos; algunos de ellos ya comentados, contenía como el más relevante la boda entre el rey Sol, Luis XIV y la infanta española María Teresa. La ratificación en esta ocasión con presencia real, siendo el escenario, nuestra Isla de los Faisanes el día ocho de junio de 1660; los novios y todo el sequito se traslada a San Juan de Luz, donde al día siguiente, el 9 de Junio de 1660, contrajeron matrimonio en su iglesia parroquial, de esta forma se daba por finalizada la Guerra de los Treinta Años, una medida muy celebrada por el pueblo llano, porque de esta forma , veía que acababa el sacrificio inútil de la muerte constante de sus hijos; sobre todo por un conflicto que no entendían sus razones. (Al hilo de esto, recuerdo las palabras de un amigo que siempre decía, “todos aquellos que en nombre de la – madre patria-, piden a sus ciudadanos que den por ella, hasta su última gota de sangre, -aquella madre que es capaz de pedir esto a sus hijos- no es madre sino madrastra”, y que razón tenía).
En el ámbito territorial, este acuerdo tuvo consecuencias muy importantes, fijándose desde entonces la frontera entre Francia y España, tal y como la conocemos en la actualidad. De aquel acontecimiento solo queda en el centro de la isla, un pequeño y sencillo monumento, a modo de recordatorio de lo acontecido y descrito aquí.
Esta Isla de los Faisanes, fue preparada para el citado acontecimiento; como si de un gran escenario teatral se tratara, siendo su autor y realizador, el mismísimo Diego de Velázquez, pintor de cámara del rey Felipe IV.
Velázquez se trasladó a Irún unos meses antes, con el fin de poder llevar a cabo, todos los preparativos necesarios, no solo en la isla de los Faisanes, sino en los aposentos que acogerían al sequito real, con los acompañantes de la comitiva real incluidos.
Desde el Alcázar (palacio real entonces del rey, sobre cuyos cimientos se construyó el actual Palacio Real de Madrid), Velázquez vino con varios carros cargados de tapices, con los que adornó tanto el castillo de Carlos V, en Fuenterrabía, como también el posterior escenario de la Isla de los Faisanes, siendo por aquel entonces, conocida como “Isla de la Conferencia”.

Entre las adaptaciones en torno a la isla, se construyeron dos puentes uno por cada orilla, con el fin de permitir el acceso a las autoridades, para poder llevar a cabo la firma entre los principales actores, así como de los testigos necesarios, políticos y eclesiásticos.
Como comentábamos el autor de todo el engalanamiento; fue el ya citado Diego de Velázquez, que fijo su residencia durante el tiempo que estuvo en Irún y su comarca, en el Palacio de Arbelaiz de Irún; durante este tiempo el pintor gustaba de dar paseos por la bahía, pero varias circunstancias, las más importantes sin duda la climatología de aquel otoño casi invernal, con unas temperaturas frías en extremo, y una humedad que se introducía en los huesos, no cabe duda que para una persona como él, acostumbrado a la meseta, le hizo caer en una dolencia pulmonar, la cual unida a la falta de recursos médicos adecuados, desembocó en una situación de consecuencias nefastas para Velázquez, siendo según los estudiosos de sus biografías, la causa principal que le llevo a la muerte.

Medidas y sus consecuencias:
Estos acuerdos que en principio fueron aplaudidos por el pueblo llano; como principal causa la antes citada, sobre el alivio que les causó la liberación de no tener la obligación de aportar hijos a la guerra; sin embargo muy pronto comenzaron a sufrir en sus propias carnes, los efectos de unos acuerdos, que generaron un trama tanto social e incluso familiar.
De la noche a la mañana, familiares que estaban bajo la misma jurisdicción, pasaron a ser extranjeros a uno y otro lado de la frontera, sufriendo vejaciones, imposiciones y atropellos de todo tipo, dependiendo del gobierno del que estuviesen administrados.
Uno de los casos más significativos, fue por los catalanes del Rosellón, en la parte que pasó a ser gobernada por el estado francés, estos tuvieron que sufrir actos de verdadera violencia, para cumplir con el nuevo estado, cuyo objetivo no era otro que el de anular su personalidad como pueblo.
El pueblo vasco fue otro también que sufrió las consecuencias, si bien estos al estar muy diseminados en caseríos y pequeños núcleos de población, no pudieron ejercer una represión tan extrema como en el caso de Cataluña; pero sin embargo viéndose obligados a cruzar de forma constante, la frontera de forma ilegal, para poder estar con familiares, padres, hermanos, otros parientes y amigos en general.
El Reino de Navarra y sus provincias; quedaron también separadas, siendo las que están en estos momentos bajo el estado francés, las denominadas Baja Navarra y gran parte del Bear.
Siguiendo con las consecuencias del reparto, no podemos olvidar al antiguo Reino de Aragón, con lenguas propias, que conservan sus leyes en vigor afortunadamente, pero que en su día dependiendo de la situación política, fueron perseguidas, todas estas consecuencias por lo general, son fruto de actuar a espaldas de los pueblos, que suelen ser actuaciones a las que no se les suele prestar atención, sobre las posibles causas que pueden acarrear con posterioridad.
El Estatus legal:
La situación jurídica actual de la Isla de los Faisanes, se rige por el Tratado de Bayona del año 1856, convirtiéndose a partir de entonces en un condominio, es decir, un territorio administrado por dos estados soberanos, el francés y el español.
Alternancia estricta:
La rotación es llevada a cabo con toda ceremonia, por parte de las autoridades civiles y militares de ambos lados de la frontera; en estas ceremonias, interviene como principales representantes, los alcaldes de Irún y Hendaya, como responsables del mantenimiento, principalmente de trabajos de jardinería, pero también deben estar al tanto de cualquier desperfecto que se pudiese producir, por las mareas o por cualquier otro fenómeno. En la comitiva de relevo y toma de posesión, también participan los comandantes de marina, tanto de la Comandancia Naval del Bidasoa, como la de su homónimo francés.
En cuanto a la rotación es llevada a cabo cada seis meses; por parte de España comienza el uno de febrero, hasta el treinta y uno de julio, siendo al día siguiente, uno de agosto, cuando Francia toma el relevo, hasta el treinta y uno de Enero.

Singularidad global:
Se trata del único caso a nivel mundial, de estas características, con una administración conjunta basada en un traspaso periódico y acompañado de un ritual tan preciso.
Criterio para establecer la Frontera:
Siempre que se establece un acuerdo entre dos países; el poderoso es el que impone su criterio, viéndose la parte perdedora, obligada crear un relato, de victoria como fue en este caso con la parte española. La fórmula que se adopto, a propuesta del gobierno francés fue la siguiente; desde la cuenca mediterránea hasta el río Bidasoa en el punto donde limita Guipúzcoa con Navarra, la línea fronteriza seria la cota más elevada de las cumbres pirenaicas, hasta confluir en el tramo citado del río Bidasoa; siendo a partir de aquí la parte más profunda del citado río, la que marcase la línea de frontera, entre Francia Y España.
Lo curioso de su nombre:
Cuando se desconoce el verdadero sentido de las cosas; la mente escapa volando, tratando de hallar una explicación, a todo aquello que en una primera instancia, no lo encuentra; en el caso de la Isla de los Faisanes, ocurre algo semejante, incluso para los habitantes del entorno, su nombre resulta un tanto enigmático, sobre todo porque de inmediato su nombre nos hace pensar en la especie ornitológica de los faisanes; sin embrago en este islote, nunca hubo faisanes, lo que abunda en lo enigmático de su nombre.
La teoría más plausible y por lo tanto la que más posibilidades de ser cierta, sea es la siguiente; había en la parte francesa hasta mediados del siglo XIX, un cuerpo equivalente al de carabineros en España, conocido como “les Faisans”, los miembros de este cuerpo eran los encargados de mantener la vigilancia fronteriza de esta zona y por lo tanto también de la isla; el pueblo que es muy dado a dar nombre a todo, comenzó a llamar isla de los Faisanes, por la constante presencia de estos uniformados, y pasadas las décadas este nombre prevalece, sobre cualquier otro, como el oficial de Isla de la Conferencia.
Conclusiones:
En infinidad de ocasiones, podemos comprobar que pequeños territorios, pueden llegar a contar con un gran protagonismo, como es el caso de esta pequeña porción de tierra, que sobre sale en medio del Bidasoa, pero que es objeto de multitud de curiosos, que se acercan hasta ambas orillas, para ser objeto de plasmar en sus cámaras, su silueta en la que se asientan unos cuantos árboles, que sombrean el vetusto monumento, levantado en su día, para conmemorar uno de los tantos acontecimientos, que por aquí pasaron.

Como investigador histórico, me gustaría que aquellos con capacidad de la toma de decisiones, recurrieran a lo que en derecho se llama “el comparado”, sobre todo con el fin de acordar aquellas formulas menos perjudiciales para sus gobernados, tratando de evitar consecuencias nefastas para sus nacionales…

