Portada » UN CABALLERO LEGIONARIO CRISTIANO ESPAÑOL

UN CABALLERO LEGIONARIO CRISTIANO ESPAÑOL

Caballero legionario español es un artículo de Rogelio Bustos sobre un joven licenciado en Derecho que encuentra en la Legión una escuela de disciplina, responsabilidad, honor, obediencia y servicio a España.

ChatGPT Image 17 ago 2026, 13_39_23

                    Ama siempre a tus prójimos, y más que a tus

                       prójimos a tus padres, y más que a tus padres

                       a tu Patria, y más que a tu Patria a Dios

                                                           (San Agustín)

   El día 5 de agosto me encontré en Granada con mi amigo Antonio  (Don Antonio, porque es doctor en Historia y catedrático, pero de verdad y ejerciendo) Hacía más de un año que no nos veíamos. Aunque su profesión es contar historias de los demás, esta vez me contó su propia historia y la de su hijo ocurrida tan sólo hacía unos días. Estaba jovial como pocas veces le había visto. Ya sentados en una cafetería, se quedó mirándome fijamente, y me dice: “me siento orgulloso de ser padre, tengo un hijo admirable y hasta ahora no me había dado cuenta. Me ha dado una lección ejemplar sobre el sentimiento del deber y el de la responsabilidad a sus 24 años.

   Comencemos por el principio. Mi hijo Pepe, que tú conoces sólo de pasada, terminó Derecho con 23 años y con muy alta puntuación, porque aparte de ser muy inteligente es trabajador. Le había buscado un despacho de abogados para que fuera soltándose en estos menesteres, y cuál fue nuestra sorpresa y nuestro enfado y decepción cuando sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, me viene y me dice que se ha alistado en la Legión con un contrato de dos años. Concretamente en el 2º Tercio de la Legión, Duque de Alba en Ceuta. No se puede expresar con palabras nuestro disgusto, nos pusimos enfermos, ni comíamos ni dormíamos. Gracias a Dios ya sólo le quedan seis meses para que termine su aventura y se incorpore a su profesión.

     el día 31 de julio se presentó en casa con 15 días de vacaciones, con lo que nos dio una alegría inmensa. Al día siguiente, uno de agosto se produce la invasión de migrantes, o lo que sea, desde Marruecos, y, cuando sólo llevaba unas horas decide volver a Ceuta para incorporarse a su unidad militar en la Legión, y se fue.

Afortunadamente volvió el día tres porque así se lo ordenaron sus jefes para continuar sus vacaciones, y fue entonces cuando me dio esa lección ejemplar, intentaré simplificar. He de apuntar que siempre fue un buen estudiante, y por supuesto inteligente. Lo confirmaron las altas puntuaciones que sacaba en todas las asignaturas.

Pues bien, nos dijo esto:

    Cuando me gradué en Derecho lo lógico era que me hubiera puesto a trabajar, sin embargo, me alisté por dos años en la Legión española. Sé que os di un gran disgusto, y lo cierto es que no supe explicaros el porqué lo hacía, pero ahora estoy preparado. Todo lo que estudié sobre leyes, juicios, defensa, castigos y penas, etc.  que para otros son pleitos para ganar dinero, prestigio, cargos y algunas cosas más, para mí suponía una gran desazón y una gran responsabilidad. Una buena o mala defensa podía condenar o enviar a la cárcel a un inocente o librar de ella a los peores rufianes, es decir que iba a tener un gran mando, poder, sin estar suficientemente preparado, necesitaba otros muchos conocimientos que sólo lo da la vida, vivir la vida en otros muchos ambientes, ¿Cómo, dónde?

    En algún sitio he leído que antes de mandar hay que aprender a obedecer, y Ortega y Gasset en su “España invertebrada” dice que “mandar no es simplemente convencer ni simplemente obligar, sino una exquisita mixtura de ambas cosas” y, precisamente, esa iba a ser mi profesión como abogado, convencer y obligar. Vuelvo a repetir, ¿Dónde podría yo aprender esas cosas?

Pensando y repensando me vino a la memoria el poema de Calderón de la Barca sobre la milicia en el que queda también incluida los sacrificios y mal pagados la Policía y Guardia Civil.

Aquí la más principal / ,hazaña es obedecer,

el modo como ha de ser / es: ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía, / el buen trato, la verdad,

la firmeza, la lealtad, / el valor, la bizarría,

el crédito, la opinión, / la constancia, la paciencia,

la humildad y la obediencia, / fama, honor y vida son

caudal de pobres soldados; / que en buena o mala fortuna,

la milicia no es más que una / religión de hombres honrados.

   En estos pocos versos se encontraba todo lo que yo deseaba aprender. En el Ejército debía encontrarme la mejor escuela. Así que me fue el “banderín de enganche” y me hice legionario.

   Mi pregunta inmediata fue, y bien, ¿Qué has aprendido? Su contestación: “Todo lo que dice Calderón en su poema, y también lo que dijo Ortega, que “la fuerza de las armas no es fuerza bruta, sino fuerza espiritual”, y lo más importante:  el conocimiento de ese espíritu humano y usarlo que no sólo vale para el Ejército sino para el ejercicio de cualquier profesión. Y aún más importante ha sido la formación de mi carácter, la personalidad, y como sé que me vas a preguntar en qué consiste eso, pues te contesto con las palabras de un general, historiador como tú que se apellidaba Almirante: “es un conjunto algo indefinido de otras cualidades, como nobleza, bondad, energía, entereza, constancia, fortaleza, severidad, austeridad… debidamente entendidas, dosificadas y proporcionadas”.

   En ninguna parte he podido ver esa virtud hoy tan escasa, que es el sentimiento de la RESPONSABILIDAD, especialmente en la clase política que elude con poca o ninguna gallardía las consecuencias de sus decisiones. Y para no cansaros más, sólo enumeraré lo que nos inculcaron el primer día de instrucción en la Legión: El culto a la verdad y aversión a la mentira que protege al cobarde; el engaño demuestra miedo, cobardía uy una total ausencia de moral. LEALTAD y jamás, ser traidor a la palabra dada. Y no sería necesario decir, que por encima de todo, la defensa de la PATRIA que es la misión de las Fuerzas Armadas. En fin, he aprendido lo que es el honor, lo que es la dignidad, la disciplina en el más alto grado, todas esas virtudes que son esenciales no sólo en la milicia, sino para cualquier actividad en la vida social.

   Le pregunté cómo le habían recibido en el cuartel por ese gesto suyo tan patriótico, y, mirándome con una sonrisa me dice que ese gesto es normal en la milicia y más aún en la Legión, y prueba evidente es que ese mismo día se presentaron otros cinco que también estaban de vacaciones. Nos agradecieron el gesto y se sintieron orgullosos de la Legión, desde el simple soldado hasta el grado más alto, pues suya era la obra del comportamiento de sus soldados, ellos habían sido sus maestros y sus educadores que siempre habían predicado con el ejemplo, “pues si las palabras enaltecen el ejemplo arrastra”.

     Le pregunté cómo se sentían todos los militares destinados en Ceuta ante la invasión desde Marruecos. Su contestación fue concisa, pero clara y de hondo contenido: “la disciplina no permite opiniones, pero como la impronta del alma sale a la cara, te puedo decir que se sentían humillados, con impotencia y vergüenza de ver invadida su Patria y no poder defenderla porque aquí la más principal hazaña es obedecer”.

   Éste es mi hijo, un caballero legionario cristiano español.

  Las palabras de mi hijo me recordaron la célebre frase de aquel gran militar, Blas de Lezo: “Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden”.

    España está ardiendo por los cuatro costados, es un infierno, y los ciudadanos fuera de sus hogares, sin dormir, pasando hambre, dolor, llanto y ruina. Y, por otra parte, invadida por un país vecino más pequeño, más pobre, menos capacidad bélica… pero el Presidente del Gobierno cansado de tanto viaje turístico en su Falcon decide descansar en su palacio. Que nadie le moleste. “El Sr. Sánchez es un peligro para España, para Europa y para el mundo”, ha dicho un exdiputado.

Rogelio Bustos Almendros

What do you feel about this?

Deja un comentario