TIEMPO DE TICOTÓQUEROS
Acabadas mis tareas en el día de ayer me siento en el sofá y, en un afán masoquista difícilmente justificable, pongo en la televisión el canal informativo 24 horas. En ese momento se comentaban las declaraciones de un famoso —al menos entre las y los adolescentes— tiktoker, a saber, Naim Darrechi.
Debo aclarar que fue la primera vez que escuché el concepto “tiktoker”. Desde luego, puedo asegurar que los cambios sociales van mucho más rápidos que mi capacidad de asimilarlos, no sé si a ustedes les pasará lo mismo. La red social TikTok fue lanzada a finales del 2016 y ya es una de las más seguidas y utilizadas en todo el mundo. Al ver un partido de fútbol de la pasada Eurocopa advertí que Tik Tok era su principal patrocinador, ni más ni menos. Eso da una idea de los enormes beneficios que esta red viene dando a sus creadores, y su capacidad de influencia económica y social.
Pues bien, este chaval, Naim, es el chico español (mallorquín para más señas. Con lo pequeña que es la isla seguro que me lo habré cruzado alguna vez) con más seguidores en esta red, unos 27 millones si dieron la cifra correcta en el debate. Resulta que en una entrevista se le ocurrió decir que a él “le cuesta mucho” practicar sexo con condón (dudo que sea por un afán ecologista en contra del uso de plásticos). Prosigue diciendo “hasta que un día pensé, tío, es raro que después de tantos años (el chaval tiene 19, su precocidad me tiene turulato) no haya dejado a ninguna embarazada, así que voy a empezar a acabar dentro siempre (gesticulando histriónicamente en el “siempre”)”. El entrevistador (que se refiere a su entrevistado como “bro”. No sé si de “bromista” o de “bromuro”, que era ese elemento químico que cuando hice la mili nos decían que nos metían en el rancho para que no lográsemos la erección y no nos pasara como a este Naim) le pregunta que si las chicas no le dicen algo cuando “acaba dentro”. Y él pone gesto de “menuda tontería” y espeta: “sí, pero les digo que soy estéril”. El entrevistador se echa a reír, secundado por Naim, que ahonda en su propia herida prosiguiendo “es verdad, les digo, tú tranquila que yo me he operado para no tener hijos, y ya está”. ¡Solucionado! Todos contentos.
Más risas desinhibidas.
Durante el tiempo en que asistí al debate ofrecían imágenes de fondo de las virtudes del chico para haber logrado tal millonada de seguidores (no creo que aún la millonada sea de euros, pero para unas cuantas juergas sí debe sacar). Por lo que observé aquéllas consisten en sonreír con una blancura dental deslumbrante y menear el coxis, las caderas y el resto de su esqueleto con cierto garbo.
No puede sorprendernos que alguien use el engaño, la mentira y la manipulación para lograr sus fines. Ejemplos de ello los conocemos todos tanto en la esfera pública como en la privada, circunstancia que no habla demasiado bien de los valores imperantes en la sociedad (por mucho que en escuelas e institutos y desde organismos oficiales se apele a la solidaridad, el bien común, la igualdad…). Más extraño resulta que alguien se jacte públicamente de ello, pero bueno, como decimos en Mallorca “on no n’hi ha, no en cerquis” (“donde no hay, no busques”).
Pero lo que realmente me llamó la atención fue el comentario de una de las tertulianas que, absolutamente perpleja, afirmaba no entender cómo era posible que semejante personaje tuviera veintisiete millones de seguidores.
A mi modo de ver, la explicación es bien sencilla: en su mayor parte se tratará de críos entre 9 y 20 años que ven en este ticototóquero y otros/otras equivalentes modelos a seguir. ¡Hala, exagerado!, pensarán algunos. ¿Cómo van a disponer chavales de 9 años de un móvil? Bueno, según el INE esa es la edad media (sí, la media. Los hay que lo piden a los cinco) en la que los críos demandan un móvil a sus padres. Y un porcentaje cada vez mayor de padres acceden a la petición de sus hijos antes de los diez años. La excusa de mamás y papás es tener localizada a la progenie. Me temo que la realidad en muchos casos es que así siempre están entretenidos y no molestan. Y si la muchachada se cría con estos modelos sin revisión crítica por parte de sus progenitores (soy pesimista sobre la proporción de madres y padres que reflexionan críticamente con sus hijos acerca del mundo en el que viven), menudo futuro nos espera.
PD: Iba a dar por terminado el artículo cuando he vuelto a caer en la tentación de encender la caja tonta (pobre de mí, debería abandonar de una vez estos vicios malsanos) y me he encontrado con un programa de noticias en la 1 en el que comentaban la absurda y desalmada agresión a un chico autista en Galicia por parte de unos cuantos chavales asalvajados que lo grabaron y lo colgaron en sus redes sociales.
La pandemia, el cambio climático, la degradación ecológica, todo esto puede revertirse o paliarse. Son problemas que tienen solución desde la concienciación, la solidaridad y la racionalidad. Pero los hechos comentados… Si la juventud carece de estas virtudes, no solo nada tendrá solución, sino que irán surgiendo nuevos y cada vez más graves dificultades, porque quienes deberían en primer lugar evitar que se produzcan y en segundo lugar resolverlos si por desgracia se dan no tendrán ninguna capacidad para hacerlo.
¡Y feliz verano para todo el mundo!
Javier Serra Vallespir