SOLO CON EL ALBA
José Antonio del Río Garvi homenajea a Federico García Lorca en Solo con el alba, un poema que recrea sus últimos momentos, el miedo, la incertidumbre y la violencia de una muerte que sigue resonando noventa años después.

José Antonio del Río Garvi
SOLO CON EL ALBA
A Federico García Lorca en los noventa años de su asesinato
Era una noche sin luna.
Un empujón en mi espalda.
Me sacaron a la fuerza
y me encontré solo al alba.
Miré a todos los lados…,
encontré otras miradas
que, como yo, se buscaban.
Había un olor a pino,
a polvo y hierba mojada,
y un pájaro mañanero
los buenos días nos daba.
Al alba. Todo al alba.
La muerte se reflejaba
en cada estrella del cielo,
siempre que pude mirarlas.
Y fue al alba. Siempre mi alba.
Y sin mi luna plateada,
sin escolta de gitanos
ni cinco toros en plaza.
Yo, y mis amigos de paseo,
con preguntas solo al alba.
Adónde nos conducís
sin nada en nuestra espalda
que nos diga nuestra culpa
o sentencia ya dictada…?
Nadie respondía. ¡Nadie!
Solo otro empujón de fusil
y un camino que estrechaba.
Sentí un sudor muy frío…
Y el alba ya no era alba,
ni había olor a pino,
ni camino al que andar.
Me dejaron bocabajo,
dispararon por la espalda,
cinco o seis claveles rojos
que sonrojaron al alba.
¡Noventa años hace ya!
Un toro negro aún aguarda
cada cinco de la tarde
en los chiqueros del Alba.
