Toñy Castillo

las diferentes patologías pueden conllevar estados de intranquilidad emocional.

Caracterizado por la sensación que experimenta la persona de encontrarse amenazada en su integridad, por el sentimiento de impotencia para hacer frente a esta amenaza y por el agotamiento de los recursos personales y psicosociales que le permitirían afrontarla”

Las respuestas a las situaciones delante de las adversidades en salud pueden generar abatimiento, trastornos del sueño -como los terrores nocturnos- y trastornos del apetito -que ocasionan con frecuencia hiperactividad e irritabilidad, entre otras (Prugh y Ocekardt, 1984). Bennet (1994) apunta que “los trastornos psicológicos… emocionales.. pueden deberse , en parte, a sus pocas oportunidades de socialización, a la extrema dependencia de sus padres, a la desconfianza sus limitaciones físicas”. Para poder ayudarlos a entender su proceso, se les ha de proporcionar una información sincera, precisa y apropiada a su edad sobre lo que les está pasando. Y ayudemos a extrapolar sus miedos… sus necesidades…Balbás y Jaramillo (1998) apuestan que de esta manera los ayudamos a que la conciban y la asimilen mejor.

La finalidad de la lectura o narración personal debe ser que el lector/a sea capaz de leer o escribir su propio libro interior y descifrarlo” “Mientras la lectura sea para nosotros la iniciadora cuyas llaves mágicas nos abran en nuestro interior la puerta de estancias a las que no hubiéramos sabido llegar solos, su papel en nuestra vida es saludable”. Marcel Proust (2002). Y formaría parte de la promoción de la salud, fomentando la mejora de la calidad del bienestar y los niveles de control que inciden en el autocuidado.

Ha de estar basada en acciones, actitudes educativas y preventivas en beneficio de la adquisición de hábitos saludables que doten de elementos y estrategias a nivel personal, social e institucional.

La educación en salud ha de estar orientada a la adquisición de conocimientos, y habilidades que potencien buenas actitudes, desarrollando entornos de praxis que ayuden a la responsabilidad, adaptación y autonomía frente a la prevención y posibles enfermedades.

Estaréis de acuerdo conmigo en que el niño/a… joven… durante su desarrollo, presenta una serie de necesidades que deben ir cubriéndose durante su infancia y adolescencia, ya que una situación de carencia de las mismas, puede dar lugar a una larga lista de problemáticas asociadas. Si bien al estar enfermos se proporciona servicios médicos especializados también deben tenerse en cuenta otros factores que inciden en reducir los efectos psicosociales que producidos por la patología y que actúan como agentes estresores tanto para la criatura como para sus padres.

Para reducir los efectos negativos debemos diseñar herramientas que englobe las dimensiones sanitaria, psicológica y educativa y mantener un comportamiento que apoye al menor en su enfermedad.

Considerando que: las intervenciones en el contexto de la calidad de vida van más allá de la modificación del curso “natural” de la enfermedad e incluyen su acompañamiento y a la familia, la prevención de la enfermedad, su manejo integral, la recuperación de las funciones biológicas y sociales después de ésta y la preparación para la muerte, como estrategias que disminuyan la vulnerabilidad y potencien la capacidad del niño/a o joven y de su familia en el proceso.

En los procesos de recuperación se estaría de acuerdo con el concepto de resiliencia entendida:

“Como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas” (Edith Grotberg, 1998).

Donde, el tener, el ser, estar y poder se sitúan como pilares recuperación. Estaríamos refiriéndonos al Yo tengo: Entorno social…Personas de confianza….Personas que marcan límites…Personas que ejemplarizan…. Personas que fomentan autonomía…Personas de confort…

Yo puedo…Sistema de habilidades…Comunicar los sentimientos, necesidad de ser escuchado, de resolver conflictos, buscando situaciones que puedan favorecer el progreso.

Tradicionalmente, los cuentos… las narraciones…han formado parte de nuestras vidas mediante ellos, la imaginación ha volado a lugares diferentes de nuestro “yo” y el mundo circundante, fortaleciendo nuestra creatividad y ayudando a crecer la personalidad, pero quizás, remarcaríamos el gran poder que estos tienen en la resolución de los propios conflictos.

Al escuchar o escribir una narración nos introducimos dentro de la historia y esta nos puede ayudar a conocer, reconocer y aceptar los sentimientos que ellas emergen, pudiendo ayudarnos mediante identificaciones al abordaje de situaciones difíciles y dolorosas de nuestra existencia.

Los cuentos y las narraciones adentran mediante textos sencillos al lector en historias reales o imaginarias y es en ese instante, donde un mundo de historias nacen con la intencionalidad de potenciar y satisfacer la vida interna. Enriqueciendo aspectos psicológicos y emocionales, ofreciendo, un marco de inmersión donde la imaginación y la comprensión de situaciones expuestas, pueda ayudar a la aplicación de soluciones temporales, permanentes o al afrontamiento de sus temores. Proporcionándoles un entorno de seguridad que permita la comprensión de sentimientos, angustias y actitudes que manifiestan en silencios. Favoreciendo el acercamiento a sus emociones.

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