La mujer del café y la prisa
Germana Fernández retrata a una mujer real y valiente: imperfecta, luchadora, cuidadora y libre, capaz de sostener la vida sin renunciar a ser ella misma.

Es la que siempre llega tarde a su cita
porque arregló el mundo antes de salir,
la que lleva en el bolso un pintalabios,
tres facturas por pagar y una sonrisa,
no es una diosa ni un verso perfecto,
es la que se despeina, la que duda,
la que ríe con ganas, la que llora,
la que les planta cara a sus miedos.
es la que cuida sin hacer ruido,
la que dice, no, cuando es necesario,
es la que tropieza, cae se levanta
y sigue caminando sin lamentos
es la que crea espacio done no lo hay,
la que sostiene la casa, la idea y la vida,
con los pies, firmes, en el suelo
y la cabeza… donde le da la gana.

