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Así son las cosas y así nos va – A TODACOSTA

El autor Francisco Ponce Carrasco presenta un relato crítico y costumbrista sobre un pueblo agrícola que, entre superstición, cosechas perdidas y falsas promesas de progreso, acaba sacrificando sus huertas y frutales.

final-Francisco Ponce

Los frutales son fértiles y la huerta productiva en hortalizas…

… sin embargo, aquel año un impresionante pedrisco lo arrasó todo, hasta los invernaderos del tío Emilio.

-«To Nicasio, que no se ha salvao na».

-«La culpa la tiene el párroco, que se llevó a la Santa

a restaurar hace dos años y no la ha traído en todavía».

  *   *   *   *

Ya de buena mañana, van llegando los vecinos, que se agolpan junto a la ermita de la aldea, “mudaos” para la ocasión.

Los más, contentos porque de nuevo les traen a la Santa y, por otro lado, felices de haberse quitado de encima la obligatoria-voluntaria,

colaboración dineraria que durante tiempo vienen aportando para la restauración.

De pronto se escucha el griterío de los niños que suben por la cuesta.

«¡Ya están aquí, ya llegan!»

En las estrechas callejuelas, hasta lo imposible, que trepan arañando la ladera de la montaña, la gente se concentra y abre paso, con actitud respetuosa, a D. Julián, el cura del pueblo, al cabo de la guardia civil y al alcalde que entre otros portan a la Santa, resplandeciente, hasta la ermita para bendecirla de nuevo.

El año siguiente fue, en general, excelente y las cosechas muy abundantes… y entonces se cumplió la inexorable

“ley de mercado”, la oferta superó a la demanda y los precios cayeron estrepitosamente.

Ante este nuevo contratiempo, el alcalde reunió a todas las fuerzas “vivas” y tras largas deliberaciones y con el consenso de todos, firmó aquel abultado contrato e hizo engalanar el balcón principal del ayuntamiento, con banderolas y guirnaldas al tiempo que reunió a todo el pueblo, cogió el “vocimetro” y con voz ceremoniosa comenzó:

-Convecinos, ni los pedriscos, ni las pérdidas por malos precios… nos deben ya preocupar…, pues la propuesta

del proyecto que teníamos pendiente de autorizar y que

abarca las tierras de nuestro municipio, ha sido firmado e

integrado en el plan de la Sumico… o Sumoto, vamos los

japoneses promotores del parque temático y de diversión.

Finalizó con un grito de “Viva” a Villa Castillo y otro al progreso.

De esta forma desapareció la paz del riachuelo, los atardeceres calmos y un montón de hectáreas de frutales y huertas, ya irrecuperables para siempre como tierras de cultivo.

Francisco Ponce Carrasco

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