UNA TORTUGA AVENTURERA
Poema de Ricardo Campos sobre una tortuga aventurera que convierte una caída inesperada en una historia entrañable, divertida y llena de ternura.

Una tortuga sin paracaídas,
con un caparazón de vivienda.
De un balcón de tercer piso caía
sintiendo aire, y no la tierra.
Toldo de bar amortiguo el vuelo,
de tortuga que se creyó cigüeña.
De matarse por irreal sueño
y romper tras ello, alguna cabeza.
El suicidio se descarta de entrada,
pues dueños bien la alimentan.
Bar vecino en plato de porcelana
la sirve delicatesen de huerta.
Menuda tortuga sin seguridad,
tirarse de balcón aventurera.
Queriendo descubrir la ciudad
y por ello, casi ni lo cuenta.
En el bar ha sido comidilla,
tema de conversación amena.
Entre unas carcajadas y sonrisas
pensando que fugarse era su meta.
Un huésped con honores en el bar,
siempre presidiendo la mesa.
Ahora que se siente majestad,
irse no querrá, ni a la fuerza.
Sus dueños oyeron el murmullo,
siguieron su sonido sin tregua.
Ella les miro con mucho orgullo
sabiéndose querida de verás.
La tortuga D´Artagnan regreso ya,
al hogar entre alegría y pena.
Quizás un día vuelva a intentar
escaparse, y ayudar a la reina.
Aunque si de nueva caída,
no tiene misma suerte en tierra.
Lo habrá intentado por su vida
dado que nació, de otra genética.

