Marzo florece
Marzo florece, de José Manuel Gómez, es un poema sobre el renacer, la esperanza y la belleza silenciosa de la vida que vuelve a abrirse paso tras el invierno.

Marzo abre la tierra sin aviso,
con manos de agua, barro y de paciencia;
y algo, muy dentro, empieza a hacer ruido
como si despertara la conciencia.
Los campos se desperezan lentamente,
con ese gesto humilde de quien vuelve;
la flor no pide paso ni permiso,
simplemente sucede.
Almendros que parecen encendidos,
blancos y rosas contra el cielo;
y el aire, que aún recuerda al invierno,
se vuelve menos frío.
Torrefarrera mira
cómo la vida insiste en lo sencillo:
un brote que se agarra a la intemperie,
un verde que se abre paso al filo.
No hay prisa en la belleza,
ni ruido en lo que crece de verdad;
la floración no grita que ha llegado,
pero lo cambia todo sin avisar.
Y es que también nosotros,
aunque a veces no queramos verlo,
guardamos primaveras en silencio
esperando su momento.
Marzo no viene limpio,
arrastra frío, dudas y temblores;
pero aun así se atreve a dibujar
un horizonte nuevo entre las flores.
Y el pueblo, sin discursos,
lo entiende cómo entiende lo importante:
que vivir es volver a levantarse
aunque el invierno apriete por delante.
Torrefarrera florece,
sin hacer ruido, sin pedir permiso;
como la vida misma cuando empuja
y decide quedarse…
porque sí.

