VISITA DEL PAPA
Visita del Papa, de José Antonio Bustos, es un artículo de opinión sobre el mensaje del Papa en España, la familia, la fe, la vida y los valores cristianos.

Tan sólo hay una cosa en este mundo
que sea más hermosa y mejor que
la esposa: la madre.
(Angelus Silesius)
He dicho en más de una ocasión que mi amigo Juan no practicaba ninguna religión, no entraba en ninguna iglesia, salvo el día que se casó, y más tarde, cuando por imperiosa obligación social tuvo que asistir cuando sus tres hijos se casaron. Más tarde, hace sólo unos cuantos años (aún no me ha contado la causa de su conversión) se volvió un fervoroso y cumplidor cristiano.
En esta visita del Papa a España, tanto él como yo hemos estado muy pendientes de todos los actos en los que ha participado, y especialmente, muy atentos al mensaje de sus palabras que no han tenido desperdicio. Me revela que esperaba del Papa una visita protocolaria, sin transcendencia, de cortesía, como suelen hacer los jefes de Estado, de Gobierno o cualquier otro político de otro país, que se convierte en un espectáculo de promoción personal con reparto de regalos incluido más que en el cumplimiento de una misión.
Me dice emocionado que lo que más le ha llamado la atención del Papa ha sido su sencillez, su humildad, su cercanía a toda clase de personas, su humanidad, sin tener en cuanta la calidad ni el cargo como fue en el Parlamento dándole la mano y con la luz en los ojos a aquellos representantes de los partidos políticos que jamás por su formación, por sus actos, sus comportamientos y sin tener en cuenta si creían en Dios o en el diablo, si tenían las manos limpias, el corazón, la mente o el alma les saludó con amor, con cortesía, dándoles su limpia mano. Esta escena me recordó las palabras de San Francisco de Sales: “La caridad quiere y la humildad permite porque la modestia olvida lo que el individuo es, para recordar solamente lo que el individuo debe ser”. Hizo exactamente lo que Jesucristo dice en el Evangelio, le contesté yo.
Sigue Juan: Otra cosa que me llamó la atención fue que sabía escuchar con atención y saber decir sin pompa, sin soberbia ni fatuidad, con un lenguaje sencillo, sin retorcimientos, y muy claro para que todos lo entendiesen, verdades como puños.
VALENTÍA.– Allí en la tribuna del Parlamento se atrevió a condenar el aborto y otras técnicas que van contra las leyes de Dios: “Defensa de la vida desde su concepción hasta su ocaso natural”, dijo con firmeza y con rotundidad y por supuesto, con elegancia. ¿Hay algo más grande y más importante que la vida humana?
FAMILIA.- Fueron sus palabras: “La familia es la primera escuela de la humanidad en la que se aprende”. Es la verdad más grande, más noble y más cierta que se ha dicho respecto a la que concierne para formar una buena sociedad y un buen país.
Este pensamiento, esta opinión, esta verdad del Papa no es nada nuevo, pero hay que recordarlas continuamente. La familia es la célula de la sociedad y si ésta fracasa la sociedad se hunde, se destruye.
El gran filósofo y escritor chino Lyn Yutang, a principios del siglo XX escribió estas palabras: “La relación más primaria en la vida es la relación hombre, mujer y niño. Ninguna filosofía de la vida es buena, ni es filosofía, se olvida este principio. El individuo humano, social es la unión de hombre y mujer”.
Es una norma clara y aviso claro a aquellos que niegan la familia o que hacen y llaman a las parejas de homosexuales “gays” y lesbianas matrimonio. Se les puede dar el nombre que se quiera y tener todos los derechos que se les antojen a los políticos, pero jamás llamarle matrimonio, y menos aún la adopción de hijos, porque al crecer se sentirán avergonzados y espantados al encontrarse con dos padres o dos madres, pues ir contra la naturaleza y la ley de Dios.
El filósofo francés Rousseau defendió a la familia hombre-mujer con estas palabras que hace doscientos siguen en vigor: “Unos buenos padres valen por cien maestros”. Y no le faltaba razón, pues en el hogar donde los aprenden modales, comportamientos, disciplina, las costumbres, y, sobre todo, la moralidad y todos los demás valores, y cómo no, el sentimiento religioso, actos para integrarse en la sociedad.
Otro filósofo, Keyserlyng, también se pronunció con estas palabras: “Toda potencia nacional sale de la familia. La grandeza de ésta hace la grandeza de un país. Todos los pueblos hostiles a la familia han terminado, tarde o temprano, por un empobrecimiento del alma”.
No podemos dejar de mencionar a ese gobernante español que dirigió los destinos de España durante 36 años, hasta 1975, que se llamaba Francisco Franco, que a pesar de haber elevado a este país que es España a lo más alto en economía, que edificó miles de viviendas y pueblos enteros, hubo paz y seguridad, honradez, que inculcó toda clase de virtudes, ética y moralidad, y no obstante, es criticado como personaje malo en todos los sentidos. Franco puso en práctica todos los principios y mensajes del Papa. Protegió a la Iglesia Católica y a la familia, recogidos en el Fuero del Trabajo, leyes del Subsidio Familiar, vacaciones retribuidas por maternidad, y otras muchas ayudas como a la ancianidad con el subsidio de vejez.
Este corrupto Gobierno habla de protección a las mujeres, y crean hasta un Ministerio de Igualdad con lo que han conseguido meter el infierno en la familia y enfrentar a las mujeres contra los hombres. Leyes que ellos no cumplen, a la vista está, los hechos cantan, van con la “bragueta abierta”. ¡Cuánta hipocresía y cuánta mentira! El mensaje del Papa ha calado en el pueblo, pero no en los políticos.
Para terminar, obligado es ante tanta pompa y festejos de los llamados LGTBI amparados por las instituciones y el silencio de otros, me pregunto si la Biblia sigue siendo Santa y sus palabras están en vigor, pues en el cap. 20 – vers.13 del Levítico dice: “Si uno se acuesta con otro como se hace con mujer, ambos hacen cosa abominable y serán castigados con la muerte”.

