Portada » EDELMIRO Y EL AUMENTO DE SU PENSIÓN
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                            La ramplonería es la peste del espíritu

                                público español de hoy en día (Unamuno)

        Mi amigo Juan me ha contado un hecho que para unos será curioso, divertido, ignorancia, y para algunos, triste. Me dice que tiene un vecino que cumplió hace poco 74 años. Físicamente se encuentra muy bien, pero que su cabeza no está a la altura, está algo deteriorada, confunde a las personas, también sus nombres, va de una habitación a otra y no sabe a qué ha ido, y cuando va a comprar algo a la tienda se vuelve sin nada porque se le ha olvidado lo que tenía que comprar. Lo que ve y oye en la televisión lo interpreta como le da la gana, pero lo curioso es que siempre lo interpreta con arreglo a su ideología, que es la comunista. Algunas veces cuando sale a pasear y ve que niños, mujeres y hombres de todas las edades se dirigen a la iglesia, él los sigue sin darse cuenta, y cuando está dentro y ve las capillas con las vírgenes y santos sale disparado tapándose la cara con las manos como diciendo: ¡Qué cosa más horrible he hecho!

   Ésta sería la parte triste de Edelmiro, su deterioro mental. Pero para saber su comportamiento habría que remontarse a su vida anterior, lo conozco desde que era un niño, muy conflictivo en todos los estilos: peleón, vago, mal encarado, desobediente y todo lo malo que puede tener un niño. Abandonó la escuela antes de tiempo cuando apenas había aprendido a leer y a escribir. Así que ni estudió ni trabajó. No dio más  que disgustos a sus padres y para colmo  se libró de la “mili”,  por “excedente de cupo” donde sin duda, le hubieran enderezado.

     Su destino llegó cuando, sin saber cómo se colocó en CCOO para defender a los trabajadores de los odiosos patronos, empresarios y de todos los ricos. Cuánta ironía, él que nunca dio un palo al agua. Lo colocaron en una empresa, pero no trabajó porque estaba como “liberado” para defender a los trabajadores, claro. En esta actividad prosperó, había aprendido mucho, y daba conferencias, mítines… pero lo que mejor se le daba era organizar huelgas y amenazar a los patronos.

   ¿Cómo un analfabeto como Edelmiro daba grandes mítines y hasta conferencias? Es fácil de entender, se había aprendido de memoria algunas citas de líderes comunistas y siempre las soltaba vinieran o no al caso:

CARLOS MARX: “Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversos modos, de lo que se trata es de transformarlo”.

LENIN:“La revolución no es una manzana que cae podrida. Hay que hacerla caer. sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario”.

STALIN: “Si la oposición se desarma, bien; si se niega a desarmarse la desarmaremos nosotros”

PASIONARIA: “Las cadenas sólo pueden romperse si luchamos para destruirlas”.

      Edelmiro fue durante toda su vida el zángano de la colmena, nunca trabajó, pero comió, y muy bien, por algo algunos periodistas llaman a los sindicatos “come-gambas”, porque no se privan de nada y van a lo grande con el dinero de los demás. Pero al fin y al cabo eso tiene poca importancia, lo verdaderamente grave fueron los odios y los conflictos que crearon entre patrones, empresarios y obreros que con sus huelgas y malestar en el trabajo causaron toda clase de males a la sociedad entera.

   Hace unos días coincidimos en el banco y se acercó a mí y me dice: “Juan, este gobierno es fantástico, nos ha subido un montón la paga, gracias a la eminente ministra de Trabajo y a los sindicatos”. Entonces le dije yo: “También tendrá algo que ver el semi-dios Presidente del Gobierno, ¿no? Ah, pues claro. Me enseñó la libreta de ahorro, y vi que había cobrado más que otras veces. Pero no se dio cuenta que el aumento de su paga era la suma de la paga extra de julio. Y como siempre fue un radical antifranquista, iba a decirle que aquella subida la creó Franco en 1947. Pero me dio pena y no le dije nada, espero mejor ocasión y le soltaré alguna de las cosas que hizo su enemigo Franco para que todos los españoles viviéramos mejor.       

José Antonio Bustos

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