DIARIO DE UN POETA – EL DÍA QUE CONOCÍ AL PERIODISTA Y POETA ELISEO FEIJÓO GARCÍA-PLAZA
Marcelino Arellano Alabarces recuerda su encuentro y amistad con Eliseo Feijóo García-Plaza, periodista, poeta y figura de la cultura mallorquina. Un recorrido personal por su trayectoria, su obra y las tertulias del Palma de otros tiempos.

Conocí al periodista y gran poeta Eliseo Feijóo hace ya la friolera de 39 años. Lo conocí precisamente en la terraza del popular y archiconocido bar Bosch, ubicado en el popular paseo del Born de Palma. Por aquellas fechas no era difícil encontrar en la amplia terraza de dicho bar a personajes conocidísimos, tanto españoles como extranjeros. E incluso en el interior del bar había un apartado para realizar tertulias.
Por aquellos años, no había tantos turistas –como hoy– que se pararan en dicho café, estaba de alguna manera reservado para los mallorquines, sobre todo por las mañanas a la hora de merendar un buen variat; y, por las tardes, a la sombra de los grandes quitasoles, se formaban tertulias entre distintos intelectuales y, entre cafés y copas, iban pasando las tardes caniculares.
En invierno otro tanto, pero en esa ocasión se celebraba dentro del local, al abrigo de la calefacción. A ese idílico lugar arribé en muchas ocasiones, sobre todo cuando debía asistir a algún acto cultural realizado en el Casal Balaguer, a un paso del bar Boch. Una de esas tardes me encontré con un conocido que, al igual que yo, esperaba, mientras degustaba un café, a que se aproximara la hora del acto cultural de esa tarde. Tras saludarlo, me presentó a Eliseo Feijóo y me indicó que me sentara con ellos. Así lo hice y, tras pedir un café, hablamos del acto de aquella tarde en el Círculo de Bellas Artes.
Era un hombre abierto y avezado en el campo de la cultura. Su esposa fue la gran escritora Concha Alos. Aparte de periodista, era un gran poeta. Algunas tardes coincidía con él en la terraza del mencionado y popular bar. Al haber sido con anterioridad presentados, al verlo me dirigía a donde estaba sentado y tras un cordial saludo me invitaba a sentarme, aunque con él hubiese otras personas, que, por supuesto, me presentaba.
Una tarde fui al Casal Balaguer para solicitar que me dejaran celebrar un acto cultural en su magnífico salón de actos y allí me encontré con Eliseo. Nos saludamos muy cordialmente y le explique el motivo de que estuviese allí, ya que solamente era una entidad para los socios del Círculo de Bellas Artes. Había un pequeño bar para servir a los socios y acompañantes. Me deseó suerte y me ofreció hacerme una entrevista en su sección de “Díganos usted algo”, en el periódico Última Hora, que firmaba con el nombre de Quinito Caldentey, acepté ya que era importante que se hablase del acto cultural que estábamos preparando. Me citó para el día siguiente a las cinco de la tarde para hacer la entrevista y, por supuesto, no falté. (La foto que ilustra esa entrevista es la que figura en este artículo, ya que no he podido encontrar en internet ninguna foto suya, así como ningún poema; no obstante, miraré en mis archivos, por si hubiese alguna foto o algún poema en las revistas Sa Roqueta o Arboleda).

Fue subdirector del periódico Baleares desde 1950 hasta 1976. Vivió durante muchos años en la popular barriada de Santa Catalina. Barrida junto a la Ciudad, pero, al mismo tiempo, con un estilo de ser diferente a los habitantes del centro, sobre todo, en la época en la que Eliseo vivió en ella. Hoy en día es una grandiosa barriada enfocada de alguna manera al turismo.
Nació en Torrejoncillo (Cuenca) el 14 de junio de 1913 y falleció en Palma el 6 de junio de 2006. Falleció en una residencia de ancianos, cosa que lamentamos quienes lo conocíamos.
Obtuvo una gran formación humanista.
En 1930 ingresó como redactor en el diario El Defensor de Cuenca. Al principio de la guerra fue movilizado por el ejército republicano, participando en varias acciones en la zona cercana a Madrid. Durante la contienda, tuvo la oportunidad en Cataluña de pasarse al bando de las tropas nacionales. Al terminar la guerra, su amigo y protector, el conde de Mayalde, le ofreció la oportunidad de trabajar en un periódico. Y eligió Mediterráneo, de Castellón, cerca del mar y en un ambiente cálido, allí contrajo matrimonio con la gran novelista Concha Alos.
En 1950 pasó a trabajar en el popular periódico Baleares (estuve suscrito durante muchos años en ese periódico hasta su desaparición en 2013). Eliseo permaneció en el Baleares hasta su jubilación. Aunque nunca perdió el contacto con su tierra natal.
Dentro del periódico Baleares tuvo distintos espacios, como, por ejemplo, entrevistas, artículos y la popular “Coplas sin malicias”, en la que en versos rimados atacaba a tods aquellas personas que no hacían las cosas bien. Era una sátira graciosa y divertida, nunca ofendió en ella a nadie. Las estuvo publicando durante 35 años ininterrumpidos y las firmaba con el nombre de Gil Arribato.
Consiguió diversos premios en certámenes. Su obra fue traducida al inglés y francés. Publicó varios libros: Luces de sombra (1948), El clamor de la sangre (1949), Alma en vilo (Palma de Mallorca, 1952), Cantares en la isla (Palma de Mallorca, 1954). El 14 de diciembre de 1998 recibió de sus colegas mallorquines el título de Decano de los poetas en la Isla. Obtuvo algunos premios como el «Rosa de plata de Castellón», el «Ciudad de Sitges” y el “Ciudad de Palma”.


