DE GUADIX A LA ALHAMBRA
José Escriba dedica esta exaltación poética a Juana Soto, poeta nacida en Guadix, inspirándose en su amor por Granada y la Alhambra. Un canto lleno de emoción, memoria y admiración por la tierra granadina.

SONY DSC
Después de leer las poesías de Juana Soto dedicadas a Granada y a la Alhambra, sentí el deseo de escribir esta exaltación poética como homenaje a su sensibilidad y a su profundo amor por la tierra que la vio nacer. En sus versos he encontrado una mirada limpia, llena de emoción, donde la Alhambra aparece como símbolo de historia, belleza y sentimiento.
He tenido la suerte de coincidir con Juana en varios actos culturales, y en todos ellos he podido apreciar su cercanía, su sencillez y su sincera vocación poética. Nacida en Guadix, Juana lleva Granada en el alma, aunque la vida la haya llevado por otros caminos.
Esta exaltación nace, por tanto, desde la admiración y el respeto. He querido recoger el eco de sus poemas y convertirlo en un canto a la Alhambra, a Granada y a esa memoria que nunca se apaga.
DE GUADIX A LA ALHAMBRA
Nació este canto en Guadix,
tierra de luz y de gracia,
donde la historia respira
bajo la cal de sus casas.
Allí nació Juana Soto,
con alma limpia y temprana,
y aprendió que toda vida
vuelve siempre a Granada.
Aunque el destino la puso
por caminos de distancia,
nunca dejó de llevar
su tierra dentro del alma.
Granada vive en sus versos,
en su emoción más callada,
en el rumor de sus fuentes
y en el sueño de la Alhambra.
Alhambra, flor encendida,
sobre la colina alzada,
palacio rojo del mundo,
corazón de mi Granada.
Tus torres miran al cielo
con majestad soberana,
mientras la Sierra te cubre
con su corona nevada.
Por tus patios va la historia
vestida de luz dorada,
y el agua dice secretos
que la noche nunca calla.
En el Generalife sueñan
rosales de madrugada,
y las fuentes van cantando
con voz fina de guitarra.
El Patio de los Leones
guarda luna plateada,
y en sus columnas respira
la belleza más sagrada.
Cada arco tiene un suspiro,
cada muro una plegaria,
cada sombra una leyenda,
cada azulejo una lágrima.
Pasea Boabdil su pena
por jardines y murallas,
con el reino entre los ojos
y el dolor en la mirada.
El Darro canta despacio,
el Genil besa la vega,
y Granada se despierta
con una luz que la eleva.
Juana te nombra en silencio,
con ternura enamorada,
como quien vuelve a su origen,
como quien vuelve a su casa.
Porque Guadix le dio cuna,
Granada le dio esperanza,
y la Alhambra le dio sueños
para encender su palabra.
No hay distancia que consiga
borrar lo que el alma guarda,
cuando la raíz es honda
y el corazón no se aparta.
Alhambra de mis amores,
joya eterna y castellana,
en ti se abrazan los siglos
con la luz de la mañana.
Tú viste rezar al moro,
tú viste sonar campanas,
tú viste cambiar la historia
sin perder nunca la gracia.
Eres reina de la piedra,
eres música del agua,
eres libro de hermosura
que no cierra sus páginas.
Granada duerme a tus pies
como novia enamorada,
y tú velas sus caminos
con tus torres levantadas.
Desde la Torre de la Vela
sube mi voz emocionada,
para decirle a los vientos
lo que siente quien te canta.
Que viva tu piedra roja,
que viva tu luz dorada,
que vivan tus patios hondos
y tus fuentes encantadas.
Que viva la mora antigua
que en tus balcones soñaba,
y el poeta que te mira
sin poder decir palabra.
Juana Soto te contempla
con emoción granadina,
y en sus versos te levanta
como luz que no termina.
Por eso nace este canto,
por eso mi voz se alza,
para unir su sentimiento
al amor por la Alhambra.
Eres orgullo de España,
patrimonio de mirada,
milagro sobre la tierra,
eterna flor de Granada.
Y Guadix, desde su historia,
también se suma a esta alabanza,
porque allí nació la poeta
que hoy te sueña y que te canta.
Alhambra, madre de sueños,
luz abierta en la mañana,
mientras existan poetas,
vivirá siempre tu fama.
Hoy mi corazón proclama,
con gratitud y esperanza:
¡viva la tierra de Guadix!
¡viva Juana y su palabra!
¡Viva Granada en el mundo,
su historia, su luz, su alma!
¡Viva la Alhambra gloriosa!
¡Viva por siempre la Alhambra!

Ciudadano del Mundo
