MARÍA JOSÉ MIELGO BUSTURIA – POETA, ESCRITORA Y ACTIVICTA CULTURAL
Marcelino Arellano Alabarces entrevista a María José Mielgo Busturia, poeta, escritora y activista cultural, autora de *El infierno del abandono*, una novela sobre adopción, secretos familiares, decepción y relaciones materno-filiales.

Hace ya muchos años -más de veinte-, que mantengo una relación intensa con María José, relacionada con la cultura, nos intercambiamos sugerencias y consejos. Fue a raíz de preparar la primera revista que creó y dirigió Alborada-Goizaldía, cuando me pidió consejo, motivado por mi experiencia ya que había creado y dirigido dos revistas literarias: Sa Roqueta y Arboleda. Transcurría el tiempo y de tanto en tanto hablábamos, hasta el día que le propuse que presentara uno de mis libros en Ítrabo (Granada), cosa que ella aceptó, aunque tuvo que desplazarse desde Bilbao. Fue el día que la conocí personalmente, fue concretamente en el hotel Helios de Almuñécar.
Quiero dejar constancia que a una persona no se la conoce lo suficiente por mucho que hables con ella por teléfono y se crucen mensajes en WhatsApp. Me bastaron solamente unas horas, para ver la gran personalidad que tiene esta mujer admirable: magnifica poeta y estupenda escritora. Para mí es una persona excepcional, inteligente, culta y poseedora de un gran caudal de cultura. Realizó la carrera de solfeo, dos años de coral en el Conservatorio bilbaino “Juan Crisóstomo de Arriaga” y realizó cursos varios de acordeón. Finalizó los estudios de Bachiller Superior, cursó Humanidades y Psicología. Ha realizado diversos cursos relacionados con literatura y el lenguaje de la imagen, etc…
Fundadora y directora de las revistas literarias Alborada-Goizaldía. Es presidenta de la Asociación Cultural “Literante” -de la cual es también directora.
Publicó su primer poemario en solitario Corazón Ardido (2013). Y posteriormente Equidistancia (2016). Ha participado en innumerables antologías, revistas literarias (nacionales e internacionales) y encuentro internacionales. Ha formado parte, como miembro del Jurado, en muy diversos Certámenes Literarios. Ha publicado Las ventanas de la vida (2012), colección de relatos que obtuvo el Premio a la Crítica Granada Costa, por ser el libro más vendido. En 2015, publicó su libro de relatos Como la vida misma quedando finalista de los Premios de Literatura de Euskadi (2016).
Dirige y ha dirigido diferentes programas radiofónicos, en distintas radios municipales, entre ellas la de Santoña (Cantabria) y Gorliz (Bizkaia), privadas y online, así como un programa para TV: El mirador cultural de maría José mielgo Busturia. Es organizadora de eventos culturales. Fundadora de la editorial Literante, así como de las revistas literarias que lleva su mismo nombre. Ha sido y es miembro de diferentes Certámenes Literarios y participado, desde el año 2003, de muy diversos Encuentros Nacionales e Internacionales Literarios: Guadalajara (México), Puerto Rico, Panamá, Madrid, Barcelona, Galicia etc…
El infierno del abandono es su primera novela, a la que seguirá la segunda parte de la misma, otra novela, un libro de relatos y un tercer poemario.
Debo confesar que después de leer su magnifico libro El infierno del abandono, tuve que admirar mucho más a María José, en ese libro testimonial de su estancia en un “Hospicio” la palabra ya por sí sola, pone los bellos de punta; allí vivió al ser abandonada, toda la inclemencia y desarraigo de no tener referencia de nadie, en donde descansar su pena. Allí estuvo ingresada hasta que fue adoptada, en donde por fin, encontró el calor de un hogar y la protección de unos padres, que amorosamente, cuidaron de ella. En el libro escribe todo el sufrimiento, que tuvo que soportar: humillaciones, desplantes, mala comida, y castigos. Pero hizo que, en vez de doblegarla, la hiciera más fuerte, más enérgica, más luchadora, más realista y más valiente.
Recomiendo a todos los posibles lectores y lectoras de esta entrevista, que compren dicho libro, en él, encontrarán situaciones inenarrables, hechos terrible difíciles de imaginar, en una época que, más vale olvidar.
-Usted lleva muchos años escribiendo poesía, relato y ha editado su primera novela en el año 2023 titulada El infierno del abandono. ¿dónde se encuentra más a gusto?
-En ambos registros. Y digo que, en ambos, porque la novela entra dentro de la narrativa, como los relatos. Cada género tiene sus pautas y protocolos. Hay épocas que escribo más poesía y otras más narrativa.
-¿Cuándo fue consciente, de que la vida es la Literatura?
-En detonante fue la muerte de mi madre; pensar la facilidad que tenemos los seres humanos en complicarlo todo en exceso y el tiempo que perdemos en tonterías, para llegar a un punto esperado, que podría no haberse dado nunca. Y a veces, dependiendo de los caracteres de las personas, lo difícil que es reconducir una situación. Tenía otra novela entre las manos y fue como un destello, como un chispazo eso me llevó a sentarme y comenzar a escribir El infierno del abandono. Y estoy muy satisfecha pues ahora en septiembre sale la tercera edición. En escaso un mes, la publiqué el 23.10.2023 y un mes aproximadamente, en noviembre de ese mismo año, ya estaba la segunda edición. Muy satisfecha también por la crítica.
-¿De qué trata, en esencia, El infierno del abandono?
-De los daños colaterales de los abandonos en las adopciones. Toda adopción lleva intrínseco un abandono y para un infante, que no entiende nada, los previos a las adopciones son un sufrimiento. Añadido a lo que los adultos consideran abandono, cuando alguien en una relación les deja. Y trata de desmitificar el mito de la familia, que tanto daño hace. Podemos querer, amar con vehemencia, pero eso no significa que queramos ni que nos amen bien. Expongo la complejidad de las relaciones materno-filiales que no son igual de complejas en las relaciones paterno-filiales. Y, por último, pongo encima de la mesa los agravios de los secretos familiares que han existido y existen en las familias. Cómo al descubrirlos, pueden convertir las relaciones en un auténtico averno, donde nadie, de los afectados, sale ileso. Y trata, también, del éxito personal: no del ser conocida por salir en TV, por ser mediática y haber hecho infinidad de radio, por ejemplo: no, no es ese éxito al que me refiero en la novela, sino al éxito de quedarte con la conciencia tranquila y que quien se va, para nunca más volver, se marche igualmente tranquila, en PAZ.
-¿Por qué eligió la primera persona para narrarla?
-Los que nos dedicamos a esto, sabemos que escribir en primera persona hace que el lector sienta más próxima y cercana la historia, incluso empatiza más con la misma, teniendo en cuenta la temática. Y, por otra parte, consigues el efecto que buscas: los lectores-as, inconscientemente, piensan que es tu historia, lo que puede ser real o no. Tengo que decir, no es autobiográfica, pero si muy biográfica. Está basada en hechos reales.
-¿Es la mentira, el dolor, el desengaño el tema principal de la obra?
-Sí, pero principalmente es la decepción, obviamente consecuencia de la mentira (cuando no se dice la verdad sobre su origen a un niño): obviamente acorde a sus palabras y con cierta edad. Cuando este descubre de adulto que es adoptado, es como un revés en el que te das cuenta de que has vivido una farsa, una mentira, donde todos saben más de ti que tú misma. Al margen de que luego estés agradecida a los padres adoptivos. Pero la primera sensación que te viste al enterarte es de decepción.
De ahí que el subtítulo (que ha gustado mucho): Los pliegues del odio son reversibles, lo de la decepción nunca lo son”.
-La novela se desarrolla en el Bilbao de una época muy concreta y de la Coruña. ¿Era importante para usted esos escenarios geográficos?
-A los alumnos de mis talleres de lectura y de escritura, siempre les digo que deben de contextualizar. Si no contextualizamos las lecturas, si no sabemos nada de autor-a: en qué época vivió, en que ciudad, que situación económica le envolvía, y otros aspectos importantes, no llegaríamos -la mayoría de las veces- a entender su obra y por qué escribe lo que escribe y cómo lo escribe. Por eso era importante situar la novela en un Bilbao de los años 60-80 y ver el cambio tan espectacular que ha tenido la ciudad. Al igual que la Coruña (en la actualidad A Coruña). Ha cambiado hasta el nombre y las ciudades cambian sus aspectos: nada intacto permanece y eso se debe reflejar, porque también -de un modo u otro- afecta a sus ciudadanos. Y si la leen lectores contemporáneos de esa época, quizá recuerden ese Bilbao y lo agradecen, (como algunos así me lo han transmitido) no sin cierta nostalgia. Y los que no han conocido muchas costumbres, hábitos, el aspecto de aquel Bilbao, serán conocedores de su cambio.
-La novela indaga y expone las relaciones entre madre e hijas, ¿por qué se inclinó por esa temática?
-La historia lo pedía. Además, creo que hay muy poca Literatura sobre lo mismo y la que hay, aunque en la actualidad es un tema que se trata bastante, es curioso porque las relaciones materno-filiales son mucho más complejas y conflictivas que las paterno-filiales. He querido desmitificar mitos: aún seguimos instalados, por cultura y religión, en que una madre está obligada a hacer de todo o cualquier cosa por un hijo o unos hijos, algo con lo que no estoy de acuerdo. Tampoco viceversa: un hijo-a no tiene que aguantar de todo a sus progenitores, por el hecho de serlo. Seguimos instalados en el mito de la familia, cuando a veces esta, te aboca al desastre. Intentar desmitificar ese mito, en pleno siglo XXI… aún tiene consecuencias.
-¿Cuál cree que ha sido el éxito de la novela para llegar a una tercera edición?
-Pues en primer lugar que he sido capaz de llevar al lector-a a tal interés, que no han podido dejar de leerla para poder desentrañar los diferentes misterios que en ella planteo: es decir, que está bien trazada, dejando solo un fleco, como llamamos los escritores a una cuestión sin resolver. Pienso que otro elixir es haber dado con unas frases muy acertadas y una descripción, como he dicho, de una ciudad con todos sus cambios. Otra cuestión de lo más destacable: hacer que un personaje secundario que es “Aquella niña que no se equivocó”, que se queda en el orfanato, pese a solapar casi al personaje principal que es María Victoria Alzarca. Ese ha sido un gran acierto, porque el lector, a lo largo de toda la novela y al acabar esta pregunta: ¿Quién es y qué fue de ¡Aquella niña que no se equivocó”? de ahí que este año editaré la segunda parte y sabrán los lectores-as qué fue de ella y quién es.
Y no es menos cierto que es una novela un poco dura, porque la vida lo es, pero que trato en ella temas que no es difícil identificarse en algunos o varios de ellos, sobre todo, los que pertenecemos a una generación muy concreta.

