Portada » Las catedrales

Las catedrales

Un viaje por tres grandes catedrales de España: Burgos, León y Almería. Historia, arquitectura, curiosidades y leyendas de auténticos libros de piedra. Por Ana Martínez “Ana de Wércal”.

Catedrales

Una de mis variadas aficiones es conocer la historia y peculiaridades  que encierran las numerosas catedrales que se alzan en innumerables ciudades de nuestra geografía.

Algunas las he podido visitar y deleitarme tanto con la construcción en sí misma, como en la ornamentación y el contenido que encierran entre sus muros.

A través de una breve introducción técnica y posterior explicación histórica voy a hacer una breve recensión de los hermosísimos monumentos y me voy a permitir iniciar mi viaje por la que para mí posee un valor de incalculables proporciones por lo que ha significado a lo largo de su existencia y que es la:

Catedral de burgos

Comenzó a construirse en 1221, durante el reinado de Fernando III de Castilla. Es uno de los máximos exponentes del gótico francés en España, aunque incorpora elementos renacentistas y barrocos.

Las características más relevante, aunque no las únicas, por supuesto son: Las agujas caladas de la fachada principal; el cimborrio sobre el crucero; la famosa Escalera Dorada, obra de Diego de Siloé;  la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena ;. el célebre autómata conocido como el Papamoscas, hasta el extremo de haber sido declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1984

 Historias y curiosidades

La tumba de El Cid El héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena  descansan bajo la gran cúpula de la catedral. Sin embargo, sus restos han llevado una vida casi tan agitada como la del propio caballero. Fueron enterrados, trasladados, saqueados durante la ocupación napoleónica y finalmente depositados en la catedral en 1921, con motivo del séptimo centenario del inicio de la construcción del templo.

El Papamoscas Es uno de los personajes más queridos de la catedral. Se trata de un autómata del siglo XV que marca las horas. Cada vez que suena una campanada abre exageradamente la boca mientras mueve el brazo para hacer sonar una campana. Su nombre proviene de un pájaro llamado «papamoscas», famoso por abrir el pico para atrapar insectos. Muchos niños burgaleses han aprendido a mirar el reloj esperando el momento en que el muñeco «se traga una mosca».

La Escalera Dorada: fue diseñada por Diego de Siloé en el siglo XVI. No solo es una maravilla artística, sino también una solución práctica: existía un gran desnivel entre la puerta norte y el interior de la catedral, y la escalera permitió salvarlo con una elegante composición inspirada en el Renacimiento italiano.

El cimborrio que se cayó .La primera gran torre levantada sobre el crucero terminó derrumbándose en 1539.La caída fue espectacular, aunque afortunadamente ocurrió de noche y apenas causó víctimas. El impresionante cimborrio que hoy admiramos fue reconstruido por Juan de Vallejo y sigue siendo una de las joyas arquitectónicas del edificio.

La mosca de la suerte .Existe la tradición de que tocar ciertas figuras de piedra o contemplar al Papamoscas trae buena fortuna. Aunque es solo una creencia popular, forma parte del encanto del templo.

Un museo de esculturas. En la Puerta del Sarmental aparecen decenas de figuras de sabios, apóstoles y artesanos. Los especialistas creen que muchas representan personas reales del siglo XIII, inmortalizadas por los escultores.

Y aun quedaría añadir  la leyenda  de “La Virgen salvó la Catedral de Burgos”. Una leyenda que  cuenta que durante una gran tormenta un rayo estuvo a punto de destruir una de las torres. La Virgen habría desviado el impacto, salvando el edificio. Desde entonces muchos burgaleses consideran la catedral un lugar especialmente protegido.

Catedral de León

Su construcción comenzó hacia 1205-1255, sobre antiguas termas romanas y un palacio real. Es considerada la catedral gótica más pura de España, muy inspirada en las grandes catedrales francesas como Catedral de Reims y Catedral de Chartres.

Su mayor tesoro son las vidrieras medievales: Conserva cerca de 1.800 m² de vidrieras de los siglos XIII al XV. Cuando el sol atraviesa los cristales, el interior se llena de una luz multicolor que le ha valido el sobrenombre de «la Casa de la Luz».  También destacan: el magnífico rosetón occidental, el coro, la sillería y el claustro gótico.

 Historias y curiosidades

La Casa de la Luz. Su fama procede de sus vidrieras. Tiene cerca de 1.800 metros cuadrados de cristal medieval. Cuando el sol atraviesa los colores, el interior cambia continuamente. Por la mañana predominan unos tonos; al atardecer, otros completamente distintos. Muchos visitantes aseguran que nunca han visto dos veces la misma catedral.

Construida sobre unas termas romanas Antes de existir la catedral hubo allí: unas termas romanas; un palacio levantado por Ordoño II de León; una antigua catedral románica. Por ello, el subsuelo conserva restos arqueológicos de más de dos mil años.

Las paredes demasiado finas. Los arquitectos quisieron copiar el modelo francés. Para conseguir enormes ventanales redujeron muchísimo el grosor de los muros. Esto hizo que, con el paso de los siglos, el edificio estuviera varias veces a punto de derrumbarse. Durante el siglo XIX hubo quien propuso desmontarla piedra por piedra porque se pensaba que era imposible salvarla. Finalmente fue restaurada con éxito.

Las gárgolas. Además de desaguar el agua de lluvia, representan monstruos, demonios y animales fantásticos. La tradición decía que permanecían fuera porque el mal nunca debía entrar en la iglesia. Cada una posee una expresión distinta.

El rosetón. El enorme rosetón occidental actúa como un gigantesco sol de piedra y cristal. Cuando recibe la luz del atardecer crea uno de los espectáculos luminosos más  impresionantes del gótico europeo.

El silencio de las vidrieras. Existe una antigua tradición leonesa según la cual no debe hablarse en voz alta cuando el sol ilumina las vidrieras, porque «es la luz quien está predicando”- No es una norma oficial, sino una hermosa costumbre transmitida entre generaciones.Del mismo modo que existe una leyenda relacionada con la de Burgos, la de León tiene la suya propia:

Los canteros invisibles de León.  Se cuenta que los antiguos canteros aseguraban que por la noche seguían oyéndose golpes de martillo dentro de la catedral cuando ellos finalizaban su jornada. Y aseguraban que se trataban de los maestros constructores fallecidos, que continuaban perfeccionando la obra porque una catedral nunca está completamente terminada.

COMPARATIVA de ambas catedrales

Comparando ambos templos, se puede decir  que la catedral de Burgos es más monumental y variada en estilos; posee una impresionante riqueza escultórica y arquitectónica que le da sensación de grandiosidad y poder  Por otra parte, la de León es más pura y  uniforme en cuanto a estilo arquitectónico se refiere, a la vez que impresiona la luz de su interior debido a las extraordinarias vidrieras medievales que le dan sensación de ligereza y espiritualidad.

Ambas son obras maestras del gótico, pero transmiten sensaciones diferentes: Burgos impresiona por su magnificencia y riqueza artística, mientras que León emociona por la luminosidad y la delicadeza de su arquitectura.

Si el interés es histórico, Burgos suele resultar más completa por la cantidad de elementos añadidos a lo largo de los siglos. Si se busca una experiencia estética y espiritual, muchos consideran que la catedral de León ofrece uno de los interiores más bellos de Europa gracias a sus vidrieras

Cabe subrayar que tanto la Catedral de Burgos como la Catedral de León no solo son dos de los templos góticos más importantes de Europa, sino que también están llenas de anécdotas, leyendas y curiosidades que las convierten en auténticos libros de piedra.

Pero no hay rivalidad

Desde hace siglos existe una amistosa comparación entre ambas.  Los burgaleses suelen decir: «La de Burgos es la reina de las catedrales españolas” ; los leoneses responden: «La de León no necesita ser reina; le basta con ser la más luminosa.»

En realidad, ambas representan dos maneras diferentes de entender el gótico. Burgos deslumbra por su riqueza escultórica, la complejidad de sus formas y la huella de los siglos. León, en cambio, emociona por la ligereza de su arquitectura y por una de las colecciones de vidrieras medievales mejor conservadas del mundo. Por eso, muchos historiadores del arte consideran que visitarlas juntas permite comprender la evolución y la grandeza del gótico español.

Y me ha parecido interesante  introducir una catedral  que nada tiene que ver, arquitectónica e históricamente  hablando con las anteriores y que, sin embargo, destaca por sobriedad y peculiaridad. Se trata de la:

Catedral de Almería

La Catedral de la Encarnación de Almería es una de las catedrales más singulares de Europa. A diferencia de Burgos o León, que fueron concebidas únicamente como templos, la de Almería nació con una doble misión: rezar y resistir. Es una iglesia, pero también una fortaleza. Esa singularidad la convierte en una de las construcciones más originales del Renacimiento español. Pero además se trata de Una catedral nacida de una tragedia´. La primera catedral cristiana de Almería se levantó sobre la antigua mezquita mayor tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos en 1489. Pero el 22 de septiembre de 1522 un devastador terremoto destruyó gran parte de la ciudad y arrasó el templo. El obispo Diego Fernández de Villalán decidió entonces construir una nueva catedral, mucho más sólida y preparada para afrontar tanto los terremotos como los ataques enemigos. La primera piedra se colocó en 1524 y se cuenta que era una  Iglesia preparada para la guerra. Lo primero que sorprende es que parece un castillo. No tiene los grandes ventanales de Burgos o León. Por el contario tiene gruesos muros; almenas; torreones; cubierta plana y contrafuertes enormes  porque durante los siglos XVI y XVII la costa almeriense sufría continuos ataques de piratas berberiscos procedentes del norte de África. Cuando sonaban las campanas de alarma, los vecinos acudían a refugiarse dentro de la catedral. Incluso podían instalarse cañones sobre la azotea para defender la ciudad.

HISTORIAS, LEYENDAS Y CURIOSIDADES

El Sol de Portocarrero. Uno de los símbolos más queridos de Almería está en un rincón de la catedral. Se trata, de un rostro humano rodeado de rayos. Curiosamente, su nombre es engañoso. Durante siglos se creyó que pertenecía al obispo Portocarrero, pero en realidad el relieve es anterior. Hoy aparece en recuerdos, joyas, camisetas, esculturas y hasta en logotipos de la ciudad. Muchos almerienses consideran que es el auténtico emblema de Almería.

La leyenda del Cristo de la Escucha  Es la historia más famosa de la catedral Cuenta la tradición que, cuando los musulmanes recuperaron Almería en el siglo XII, unos cristianos escondieron una imagen de Cristo dentro de un muro para evitar su destrucción. Pasaron más de trescientos años. Un día, mientras unos albañiles trabajaban, comenzaron a escuchar una voz muy suave que repetía: _«¡Escucha!… ¡Escucha!…» Asustados, derribaron el muro. Allí apareció el Cristo perfectamente conservado. Desde entonces recibe el nombre de Santo Cristo de la Escucha y es una de las imágenes de mayor devoción de la provincia.

El obispo que desafió a los nobles. Fray Diego Fernández de Villalán no solo impulsó la construcción del templo. También tuvo que enfrentarse a la nobleza almeriense, que se resistía a pagar impuestos para financiar la obra. Dicen las crónicas que era un hombre de carácter firme y que llegó a enfrentarse a familias muy poderosas para sacar adelante la catedral. Gracias a esa determinación pudo levantarse uno de los edificios más importantes de la Andalucía del siglo XVI.

Una portada llena de propaganda. La fachada principal no es solo decoración. Es un auténtico mensaje político. En ella aparece el gran escudo imperial de Carlos V, acompañado por las Columnas de Hércules y símbolos del poder imperial.La catedral proclamaba así que el nuevo poder cristiano dominaba definitivamente estas tierras mediterráneas.

El patio que fue un cuartel. El actual claustro no nació como un jardín silencioso. Originalmente era un auténtico patio de armas, donde podían organizarse los defensores de la fortaleza. Solo siglos después adquirió el aspecto tranquilo que hoy contemplan los visitantes.

La Guerra Civil. En 1936 la catedral sufrió importantes pérdidas .Se destruyeron retablos, imágenes y numerosas obras de arte. Sin embargo, el edificio se salvó porque fue utilizado como almacén y también como refugio para proteger a la población durante los bombardeos sobre la ciudad. Gracias a ello, buena parte de su arquitectura permaneció intacta.

Curiosidades: La cubierta es completamente plana porque estaba pensada para instalar piezas de artillería.  Las tres naves tienen prácticamente la misma altura, algo poco habitual en una catedral, pero que reforzaba la resistencia del edificio. La torre-campanario funcionaba también como torre de vigilancia sobre la ciudad y el mar. El coro conserva una magnífica sillería renacentista de nogal con 75 asientos, una de las obras maestras de Juan de Orea.

Una catedral diferente. Si Burgos representa el esplendor del gótico y León la luz de las vidrieras, Almería simboliza la frontera. Es el reflejo de una época en la que la fe, la política y la defensa militar estaban estrechamente unidas. Sus muros hablan tanto de obispos y artistas como de terremotos, piratas, cañones y supervivencia. Pocas catedrales en Europa cuentan una historia tan singular: la de un templo que, además de elevar las oraciones hacia el cielo, estaba preparado para defender a toda una ciudad

Ana Martínez (Wércal)

What do you feel about this?

Deja un comentario