LAS ZARZAS DEL RECUERDO
Marcelino Arellano Alabarces evoca, en Zarzas del recuerdo, la melancolía de las casas abandonadas y la memoria silenciosa que aún habita sus ruinas.

Una suave brisa bate esta mañana el silencio
y se va perdiendo por los alegres alcores,
la puerta de la vieja casa abandonada
golpea su silencio y abandono de años.
Las zarzas del olvido se van enredando
a las piedras viejas llenas de líquenes.
En una de las últimas tejas del techo frío
algún gorrión pardo ha hecho su nido.
Hay una higuera en un extremo de la casa
en un pequeño bancal lleno de maleza,
cuenta su abandono un triste limonero
del que caen lágrimas de frío y de escarcha.
¿Quién habitó esta casa en un tiempo pasado?
Y encendía la chimenea del hogar cada mañana,
sobre el triste y olvidado hogar ennegrecido
la raíz retorcida de un árbol ha aparecido.
¡Cuántas casas derruidas existen en España!
¡Cuántas casas vacías sin calor y sin alma!

