EXILIOS A HISPANOAMÉRICA Y A MARRUECOS

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 Las coaliciones son siempre muy pujantes

                                                                         para derribar, pero impotentes para construir

                                                                                                                 (Emilio Castelar)

  En la última conversación con mi amigo Juan se quedó pendiente el tema de nuestro… ¿nuestro? Presidente y sus constantes visitas a Marruecos, y su interés por su desarrollo, pues sabido es los millones que le regala para que lo emplee en la agricultura y también en la consecución de agua. Mientras tanto, en España nos secamos y el campo se abandona por falta de agua y los enormes costes e impuestos. En muchas ciudades y pueblos se ha vuelto a ir a por agua con el cántaro a la fuente que en esta época es camión-cisterna porque las fuentes de antaño se han secado. Campesinos y ciudadanos se manifiestan pidiendo agua, pero el Sr. Presidente no oye, no ve, no se entera, no siente. Está volcado en Marruecos.

No hay duda de que Marruecos nos quiere mucho, nos respeta y nos valora porque por tierra, mar y aire nos envía a todos sus pobres, desarrapados y delincuentes para que los alimentemos, los vistamos y les demos techo. No obstante, según informes, no del Gobierno, dicen los miles, millones de españoles que pasan escasez de toda clase, incluso hambre. También por tierra, mar y aire nos manda las drogas para nuestro consumo y el de toda Europa. Y, por si fuera poco, el interés del Sr. Sánchez por Marruecos, en contra de toda norma y ley le regala un reino: el Sahara Occidental que en otro tiempo era español.

Juan escucha y no dice nada mientras hago estas reflexiones en voz alta.  De vez en cuando aprieta los labios, gira los ojos y la cabeza con manifiesto nerviosismo y gestos de asentimiento. Como no puede negar la evidencia, pues trata de justificar al Gobierno de alguna manera y enumera diversos posibles motivos que nosotros ignoramos, hasta que ya explota y se lleva la mano a cierta parte del cuerpo y dice: “la verdad es que lo tienen cogido por aquí. Yo creo que este hombre no está bien, debería estar sometido a vigilancia médica permanentemente, pues imagino que entre los mil asesores que tiene habrá algún médico bueno y de confianza y, entre ellos al “experto “ doctor Simón”.

 Juan, aunque es hombre de carácter tranquilo, conforme va pasando revista y hablando de cómo ve todo lo que está pasando en la España actual, se excita y le sube el rubor a la cara y habla cada vez más alto y masticando las palabras como si quisiera morderle a alguien a pesar de su dentadura postiza. Y continua con su visión de España… “Esto de la humillación del Presidente ante el poder de Marruecos es sólo una anécdota, lo peor es lo que está haciendo aquí, le humilla más el fugitivo de Cataluña con la amnistía, las prebendas que les da agraviando a las demás comunidades y al mismo tiempo preparando el despedazamiento de España. Ya no es una España grande, respetada como fue siempre. Y sobre el tema de la corrupción a todos los niveles, pues no es necesario abundar porque de sobra es conocido”.

Como Juan siempre se ha considerado de ideología de izquierdas, pues le lanzo una perdigonada y le recuerdo que los que ahora están en el poder son los suyos. Juan me mira muy serio y con rabia me dice que esta clase de socialismo y socialistas no son de los suyos, la idea que él tiene de esta ideología es otra muy distinta y honrada, sobre todo. Tú eres de una ideología y yo soy de otra, sin embargo, somos amigos, pues como diría el escritor Azorín “todos, quienes más, quienes menos, tenemos algo de socialistas”. El mal está en que el poder está hoy en manos de pillastres, personas sin formación, sin mérito alguno, sin moral y sólo van a ver qué pueden trincar. Puede ser que el interés de España por Marruecos sea el de tener cerca un país donde exiliarse en caso de necesidad, pues está a un paso y muy fácil, mientras que Hispanoamérica está demasiado lejos.

Le digo a Juan que estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho y le largo lo que escribió aquel cordobés-romano hace 2000 años, Séneca, sobre el poder político de otros tiempos y compare con los de ahora en España:

“El jefe era elegido por la superioridad de su espíritu, de donde vino la suprema ventura de aquellos pueblos en los cuales sólo el que fuese superior podía ser el más poderoso. En aquella llamada Edad de Oro el poder pertenecía a los ilustrados. Estos detenían la violencia, defendían al débil frente al fuerte, persuadían o disuadían y mostraban lo que era útil y lo que era inútil. Su prudencia velaba para que no faltara nada a los suyos; su fortaleza alejaba los peligros; su beneficencia hacía prosperar y decoraba la existencia de sus súbditos. Mandar era cumplir un deber y no tener un reino”.

      Juan sonríe maliciosamente, y dice que es el vivo retrato del Dr. Sánchez, pero al contrario.

   Respecto a la amnistía, Juan me cuenta una curiosa anécdota que trataré de sintetizar. Dice que una tarde estaba sentado en un banco del Paseo del Altillo en Almuñecar, y dos familias catalanas se encontraron cerca de donde él estaba. Después de los saludos y otros pareceres, al despedirse le preguntó una de las familias a la otra a qué partido iban a votar, y rápido y muy segura, aquella familia contestó: a los socialistas, porque tenemos un hijo que lleva un año en la cárcel y le echaron de condena 5, por nada, por robar 500 euros estando borracho a un “charnego”. La familia que preguntó por los gestos de las caras no salía de su asombro, y sin más, se despidieron. Cuando se habían separado unos metros la mujer de la familia que preguntó volvió la cabeza hacia atrás y le dijo a la otra: “tu hijo pasará otros 4 años en la cárcel por haber robado los 500 euros. Es un desgraciado delincuente. La amnistía es para los que han robado millones y aquellos que han cometido grandes delitos. Tu hijo es un desgraciado, un mierdecilla.

JOSÉ ANTONIO BUSTOS (25-3-2024)

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