EXCESO DE SENSIBILIDAD
En «Exceso de sensibilidad», José Antonio Bustos reflexiona sobre el desencanto político, la pérdida de confianza en los partidos y el impacto emocional de la actualidad, a través de una conversación sobre el voto, la decepción y la dificultad de mantener la serenidad.

Aquel gobernante era como un gallo
que creía que el sol se había levantado
para oírlo cantar (Proverbio chino)
Ha venido mi amigo Juan a visitarme a casa y hablar, como siempre, de la política del momento. Me pregunta que cómo llevo la precampaña de las elecciones del día 29 y a qué partido pienso votar. Le he manifestado mi preocupación por todo lo que vemos y oímos a diario en los medios de comunicación, y que todos los ciudadanos venimos sufriendo. Como sé de sus sentimientos y emociones, para no echarle más leña al fuego le digo que a mi edad intento que todo me resbale, porque de lo contrario estaría expuesto a que me diera un infarto y en el menor de los casos a que me amargue la vida, y no estoy dispuesto a que eso ocurra.
En cuanto qué pienso votar lo tengo muy claro: no al PSOE de ahora, que está rebosando de corrupción, de robos, que ha roto el Estado de Derecho ocupando los tres poderes de la democracia, que permite la invasión de Ceuta sin hacer nada, y a eso antes se le llamaba “traición y cobardía…” para qué seguir, no terminaríamos con las maldades de este gobierno. Después de decir estas cosas estuve a punto de soltar un taco, cualquier ordinariez, pero como no soy político, ni subdelegado de gobierno ni ministro, pues me contuve.
Juan, por el contrario, con voz excitada, me dijo que estaba preocupado, desilusionado y muy cabreado, no puede evitarlo, y aunque no quiere, pues en su vida material le afecta poco, no así en su alma que lo tiene amargado. Respecto a quién votar, también lo tiene claro: No al PSOE, y tampoco a ningún otro partido, porque no piensa votar.
En cuanto que haya decidido no votar, estoy en desacuerdo con él, pues en situaciones tan críticas como las que nos afligen ahora tan nefastas, es necesario elegir entre las muy malas y las menos malas. Comprendo su amargura y su desilusión, porque durante muchos años ha sido militante del PSOE, ha trabajado para el partido y creía en su ideología, y en su práctica, pero en lo que se ha convertido desde que tomó el mando el Sr. Zapatero y después el Sr. Sánchez ha sido un golpe muy duro, y a cierta edad no se tienen fuerzas para soportarlo con indiferencia y aceptarlo con entereza; pues la desilusión es una dura prueba.
Juan me ha escuchado con atención con la cabeza baja y en silencio, no sé si le habré convencido pues lo que está ocurriendo está dentro de los cambios generacionales de los tiempos actuales y si no acepta al menos resignarse, pero en absoluto debe amargarnos la vida. Después de escucharme interviene y dice: “Cómo puedo resignarme y aceptarlo cuando el que ha sido mi partido tiene un ministro en la cárcel por robar, un fiscal general inhabilitado por prevaricación, el hermano del presidente inhabilitado por cobrar un gran sueldo sin trabajar, su mujer imputada por tráfico de influencias, y además la hace catedrática sin tener estudios, ¿Tenían necesidad de hacer estas cosas? Podemos decir lo de Julio Cécsar: “La mujer del César no sólo tiene que estar libre de culpas sino de sospecha”. Pronunciar el lema del PSOE que era : “Cien años de honradez”., hoy no tiene cabida. No quiero seguir porque como tú dices me puede dar un infarto.
Ahora en el pueblo como saben que he sido socialista activo, algunas personas me miran atravesado, y otras se ríen de mí, me dice Juan compungido. Sigo con el tema y le digo que padece un exceso de sensibilidad. Se queda un momento mirándome en silencio y, finalmente pregunta qué quiero decir con eso de que tengo un “exceso de sensibilidad”. Sonrío y le digo que acabo de leer un libro de Pío Baroja titulado “Juventud y Egolatría”, y él dice que la sociedad, como la vida y la Naturaleza no es buena ni mala. Cuando resulta mala para cualquier hombre es porque tiene una “sensibilidad excesiva” para su época, y en ese caso, no es un ser normal, es un enfermo.
Juan repite varias veces: ”tengo un exceso de sensibilidad, y por tanto, estoy enfermo”. Quiere decir que la persona sana y normal es la que es insensible a todos los males que están ocurriendo en España. Ver las calles ardiendo, asaltar las tiendas para robar y destruir es normal y tener salud; pactar con los etarras y sacarlos de la cárcel es tener salud… Y en la política exterior regalar por su cuenta el Sahara a Marruecos, enfrentarse a Israel y a estados Unidos…
Lo último, en estos días de precampaña todo un presidente del gobierno bailando en los mítines, ¡dónde se ha visto bufonadas tan grandes y ridículas! Como se conduce por caminos de altanería y arrogancia y, le aplauden su caterva de aduladores, no se da cuenta de que todo el mundo se ríe de ellos. Todo esto me duele, no lo puedo remediar. Está en endiosado.
Le pregunto cómo calificaría este gobierno y sin vacilar dijo: “traidor, inepto y cobarde al partido y a España”.

