Día Internacional de la Geodiversidad – A Toda Costa
Francisco Ponce Carrasco reflexiona sobre el Día Internacional de la Geodiversidad, celebrado cada 6 de octubre, y la importancia de proteger nuestro patrimonio geológico. Un artículo de «A Toda Costa» que descubre cómo las rocas, los fósiles y los paisajes conservan la memoria de la Tierra.

La Tierra bajo nuestros pies
Cada 6 de octubre se celebra esta efeméride proclamada por la UNESCO para recordar que nuestro planeta es mucho más que sus paisajes verdes o su biodiversidad animada.
A diferencia del reino animal o vegetal, las rocas y las montañas suelen gozar de una fama de eternidad y resistencia imperturbable.
No obstaculizan el tráfico ni piden atención de forma ruidosa, pero cuentan la historia más antigua del universo. Cada estrato sedimentario es una página de un libro gigantesco escrito a lo largo de miles de millones de años, donde un simple fósil guarda los secretos de mares extintos y las cordilleras relatan colisiones continentales colosales.

Esta riqueza geológica no es únicamente un tesoro para científicos o paleontólogos; sostiene nuestra vida cotidiana de maneras sorprendentes.
Determina la fertilidad del suelo donde se cultivan los alimentos, la pureza de los acuíferos de los que bebemos y la disponibilidad de los recursos energéticos y minerales con los que construimos ciudades y desarrollamos tecnología. Incluso el carácter cultural y la gastronomía de una región dependen en gran medida del terreno sobre el que se asienta.
Sin embargo, a pesar de su apariencia indestructible, la geodiversidad también es vulnerable. La erosión acelerada, la explotación irreflexiva de recursos y la expansión urbana sin planificación amenazan monumentos naturales e hitos geológicos irremplazables. Perder un yacimiento de fósiles o un perfil de suelo histórico equivale a arrancar para siempre un capítulo entero de la historia de la Tierra.
La próxima vez que pasees por la montaña, cruces un valle o recojas una piedra curiosa en la playa, tómate un segundo para admirarla. Estás sosteniendo un fragmento de la memoria viva de nuestro planeta, una pieza esencial del inmenso y fascinante puzle que llamamos TIERRA MADRE.
Francisco Ponce Carrasco
