DESDE MI BALCÓN
“Desde mi balcón”, de José A. Del Río Garvi, es un poema contemplativo sobre la belleza del amanecer, la calma del nuevo día y la importancia de detenerse a mirar la vida.

El amanecer abre su cremallera de plata
dejando abierto de par en par
un nuevo día en mi camino de vida.
Las luces se apagan en las calles
y algunas ventanas dejan pasar luz,
ráfagas blancas aún,
de un alba naciente.
Huele a rocío. A humedad salpicada.
Y me envuelvo en ella.
Contemplo el despertar de los pájaros,
el lejano canto de un gallo, pujante,
anunciando su poderío, o tal vez,
tanta belleza sobrevenida en un instante
de armonía.
Un gato limpia sus bigotes en un tejado.
Inspiro fuertemente el sabor que me rodea.
Y una mística no buscada me eleva
Hay armonía en todo. En este momento
del nuevo día.
La gente comienza su camino. Como siempre. Con sus prisas.
Sin darse cuenta del éxtasis
que desde mi balcón se divisa.
Y así, un día,
y otro,
y muchos más que vendrán de prisa.
Yo, desde mi balcón lo contemplo
y mi pregunta no tiene respuesta,
o no la oigo,
o sólo un eco, que a nadie interesa:
» Por qué no abrimos el balcón,
todos los días,
un poco,
sólo un momento,
y dejarnos revestir de la hermosura
de un nuevo día…? «
Huele a rocío. ¡A campo que se levanta contigo!
Mi balcón sigue abierto.
» Muy buenos días «

