Portada » CUATRO PROBLEMAS DIGESTIVOS MUY FRECUENTES: DEL ARDOR DE ESTÓMAGO A LA ÚLCERA PÉPTICA

CUATRO PROBLEMAS DIGESTIVOS MUY FRECUENTES: DEL ARDOR DE ESTÓMAGO A LA ÚLCERA PÉPTICA

El Dr. Juan Gustavo Benítez Molina, desde Málaga, explica cuatro problemas digestivos muy frecuentes: reflujo gastroesofágico, gastritis, infección por Helicobacter pylori y úlcera péptica, sus síntomas, causas, tratamientos y principales señales de alarma.

Imagen artículo Cuatro patologías digestivas

Ardor que asciende desde el estómago, molestias después de comer, dolor en la parte alta del abdomen o esa sensación persistente de que algo no va bien. Son síntomas frecuentes que muchas personas han experimentado alguna vez y que, en ocasiones, se normalizan hasta formar parte de la vida cotidiana.

Sin embargo, detrás de estas molestias aparentemente comunes pueden encontrarse problemas muy diferentes: desde la pirosis asociada al reflujo gastroesofágico hasta la gastritis, pasando por la infección por Helicobacter pylori y la úlcera péptica. Cuatro problemas diferentes, pero unidos en muchos casos por un mismo hilo: el funcionamiento y la salud de nuestro aparato digestivo.

1. Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE):La pirosis, ese característico ardor que asciende desde la zona superior del abdomen hacia el pecho, es el síntoma más típico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Pero conviene distinguir ambos conceptos: la pirosis es un síntoma, mientras que la ERGE es la enfermedad que aparece cuando el contenido del estómago refluye hacia el esófago y provoca síntomas o lesiones.

La unión entre el esófago y el estómago cuenta con una barrera antirreflujo, en la que desempeña un papel fundamental el esfínter esofágico inferior. Cuando este mecanismo no funciona adecuadamente, el contenido del estómago puede ascender hacia el esófago y provocar la sensación de ardor característica. El sobrepeso, las comidas copiosas o grasas, el alcohol, el tabaco y acostarse poco después de comer pueden favorecer los síntomas en algunas personas.

El tratamiento se basa inicialmente en medidas sobre el estilo de vida y, cuando es necesario, en fármacos que reducen la producción de ácido, especialmente los inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol. Aunque en muchos casos se controla fácilmente, un reflujo mantenido puede producir esofagitis (inflamación de la mucosa que recubre el interior del esófago), estenosis (estrechamiento que puede dificultar el paso de los alimentos) o esófago de Barrett (alteración de la mucosa esofágica asociada al reflujo crónico y que puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago).

Si los síntomas son persistentes, empeoran o no responden al tratamiento, puede ser necesario estudiarlos. La presencia de dificultad o dolor al tragar, vómitos persistentes, sangrado digestivo o pérdida de peso no explicada son señales de alarma que requieren valoración médica y pueden indicar la necesidad de una endoscopia.

2. Gastritis: La gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago, pero es importante aclarar que no todo dolor, ardor o malestar digestivo significa que exista una gastritis. Puede deberse a diferentes causas, entre ellas la infección por Helicobacter pylori, el consumo prolongado de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el alcohol o, con menor frecuencia, mecanismos autoinmunes (aquellos en los que el sistema inmunitario ataca por error las propias células del organismo, provocando inflamación y daño).

Algunas personas pueden presentar molestias o sensación de quemazón en la zona superior del abdomen, náuseas, sensación de plenitud o digestiones pesadas, aunque también puede no producir síntomas.

La gastritis propiamente dicha se confirma mediante el estudio de biopsias de la mucosa gástrica, habitualmente obtenidas durante una gastroscopia. Sin embargo, en la práctica, no siempre es necesario realizar una gastroscopia ante unas simples molestias digestivas. El médico puede orientar el diagnóstico según los síntomas, los antecedentes y la presencia de Helicobacter pylori.

El tratamiento depende de la causa. Puede ser necesario eliminar el factor desencadenante, tratar la infección por H. pylori si está presente y utilizar medicamentos que reduzcan la producción de ácido, como los inhibidores de la bomba de protones (IBP) anteriormente mencionados. La mayoría de los casos evoluciona de forma favorable cuando se identifica y trata su causa.

Sin embargo, la aparición de vómitos con sangre, heces negras, pérdida de peso no explicada, anemia o dolor intenso y persistente requiere valoración médica.

3. Infección por Helicobacter pylori: Helicobacter pylori es una bacteria que puede colonizar el estómago y que se relaciona con la aparición de gastritis, úlceras gástricas y duodenales y, a largo plazo, con un aumento del riesgo de cáncer gástrico. Muchas personas infectadas no presentan síntomas, mientras que otras pueden presentar molestias digestivas, náuseas, sensación de digestión pesada o distensión abdominal.

La infección puede adquirirse durante la infancia y transmitirse principalmente por vía oral-oral o fecal-oral. Su detección se realiza habitualmente mediante prueba del aliento con urea marcada o antígeno en heces, mientras que la gastroscopia con biopsia puede ser necesaria en determinados pacientes.

La prueba del aliento es sencilla y no dolorosa: primero se recoge una muestra de aire que el paciente expulsa por la boca y después se le da a beber una pequeña cantidad de una sustancia que contiene urea marcada. Tras unos minutos se vuelve a recoger el aire espirado; si Helicobacter pylori está presente en el estómago, descompone la urea y esto permite detectar la infección.

Por su parte, la detección del antígeno en heces consiste en analizar una pequeña muestra de heces para comprobar si contiene componentes o antígenos de Helicobacter pylori, lo que permite detectar la infección activa.

Es importante saber que algunos medicamentos, especialmente los inhibidores de la bomba de protones y determinados antibióticos, pueden interferir en estas pruebas y favorecer resultados falsamente negativos. Por ello, antes de realizarlas deben respetarse los tiempos de suspensión de estos medicamentos indicados por el médico.

Cuando se confirma una infección activa, debe tratarse para conseguir su erradicación, generalmente mediante una combinación de varios antibióticos y un medicamento que reduzca la producción de ácido, según las recomendaciones y las resistencias antibióticas de cada zona. Es importante completar correctamente el tratamiento y, sobre todo, comprobar posteriormente que la bacteria ha desaparecido, habitualmente mediante una prueba del aliento o antígeno en heces.

La desaparición de los síntomas no garantiza que la infección se haya erradicado.

4. Úlcera péptica: Una úlcera péptica es una herida o lesión que aparece en la mucosa del estómago o del duodeno (primera porción del intestino delgado). Sus causas más frecuentes son la infección por Helicobacter pylori y el consumo de antiinflamatorios como ibuprofeno, naproxeno o aspirina.

Puede producir dolor o ardor en la parte alta del abdomen, aunque en ocasiones no provoca síntomas. El tratamiento depende de la causa y suele incluir medicamentos que reducen la producción de ácido; si existe H. pylori, es fundamental tratar la infección para favorecer la cicatrización y evitar que la úlcera vuelva a aparecer.

Aunque la mayoría de las úlceras pueden tratarse adecuadamente, algunas pueden provocar complicaciones importantes, especialmente hemorragia digestiva, perforación del estómago o duodeno y, con menor frecuencia, obstrucción. Por ello, síntomas como vómitos con sangre, heces negras o alquitranadas, dolor abdominal intenso o desmayo requieren valoración médica urgente.

Muchas molestias digestivas comienzan siendo pequeñas y fáciles de ignorar. Pero cuando se repiten, persisten o cambian, conviene no acostumbrarse a ellas.

Porque a veces, detrás de un simple ardor, hay mucho más que una digestión difícil.

Escuchar los síntomas y estudiarlos a tiempo también es una forma de cuidar la salud.

Dr. Juan Gustavo Benítez Molina Málaga
Dr. Juan Gustavo Benítez Molina
Málaga

What do you feel about this?

Deja un comentario