CRÍTICA LITERARIA: UN CAMPESINO EN LA GUERRA DE CUBA
Un campesino en la guerra de Cuba, de Isidro Sierra Calzado, es una obra humana y necesaria que une memoria familiar, historia y poesía para rescatar la voz de los humildes frente al olvido y la guerra.

Conocí a Isidro Sierra Calzado en un acto cultural del Proyecto Global de Cultura Granada Costa. Allí coincidimos, entre libros, palabras amigas, reconocimientos y esa atmósfera tan particular que se crea cuando la literatura deja de ser únicamente papel y se convierte en encuentro humano. Ya entonces me llamó la atención su forma de hablar: pausada, firme, con esa serenidad que solo poseen quienes han vivido mucho, han trabajado mucho y han aprendido a mirar la vida desde dentro. Después llegó a mis manos Un campesino en la guerra de Cuba, y debo decir que su lectura me confirmó algo que intuía desde aquel primer encuentro: Isidro Sierra no es un escritor ocasional, sino un autor de fondo, de raíz, de memoria y de verdad.
Este libro no se puede leer como una simple obra histórica, ni como una recopilación poética al uso. Un campesino en la guerra de Cuba es mucho más. Es una obra levantada sobre la investigación, la memoria familiar, la emoción contenida y una profunda conciencia moral. Isidro parte de una historia escuchada en el entorno de su esposa, Teresa de la Fuente, y va siguiendo los pasos de dos figuras fundamentales: Ciriaco Caballo, bisabuelo combatiente en la Guerra de la Independencia de Cuba, y Francisco Rello, abuelo marcado por la tragedia de la Guerra Civil. Dos hombres humildes, dos campesinos, dos vidas atravesadas por la violencia de la historia.
Lo admirable del libro es que Isidro no se conforma con contar lo que le dijeron. Investiga, viaja, busca documentos, recorre archivos, visita lugares de España y de Cuba, escucha a la familia y reconstruye, con paciencia y emoción, una historia que parecía condenada al silencio. Hay momentos de una enorme fuerza narrativa, como el hallazgo de aquella vieja maleta familiar en la que aparecen documentos, cartas, fotografías y las dos medallas al valor de Ciriaco Caballo. Ese episodio, leído con calma, conmueve profundamente, porque uno siente que el pasado vuelve a respirar entre las manos del autor.
Isidro Sierra convierte esa memoria en literatura. Y lo hace mediante una estructura muy personal, donde la narración histórica se entrelaza con poemas escritos en sonetos y tercetos encadenados. Este detalle es esencial para comprender la altura literaria del libro. Frente al desorden brutal de la guerra, el autor levanta el orden del verso. Frente a la injusticia, ofrece belleza. Frente al olvido, construye palabra. Su poesía no busca adornarse sin necesidad, sino dar dignidad a quienes nunca tuvieron voz: los campesinos, los soldados pobres, las madres que despedían a sus hijos, las familias rotas por guerras decididas lejos de sus hogares.
Uno de los grandes aciertos de Un campesino en la guerra de Cuba es su mirada sobre la guerra. Isidro no cae en la épica fácil ni en el patriotismo vacío. Al contrario, desmonta con claridad la falsa gloria de las contiendas. Su mensaje es limpio y rotundo: no a las guerras. Pero no lo dice desde la consigna, sino desde el dolor heredado, desde la memoria de los suyos y desde la conciencia de quien entiende que toda guerra acaba pagando siempre la misma gente: los humildes, los trabajadores, los campesinos, los que no tienen dinero para comprar su salvación.
La parte dedicada a Carabias, a la vida rural, al servicio militar de 1895, a la partida hacia Cuba, al viaje por mar, a las enfermedades, al hambre, al combate y al regreso, está escrita con una mezcla muy lograda de documentación y sensibilidad. Isidro nos muestra a Ciriaco Caballo no como una estatua heroica, sino como un joven campesino de diecinueve años que apenas había salido de su pueblo y que se vio obligado a cruzar el océano para enfrentarse a una guerra que no entendía. Esa humanidad es la que hace grande el libro. El protagonista no es solo un soldado: es un hijo, un hermano, un hombre arrancado de su tierra.
También resulta de gran importancia la presencia de la Guerra Civil y de la Capilla Laica, donde aparece el recuerdo de Francisco Rello y de tantos represaliados. En ese punto, la obra deja de ser únicamente una memoria familiar y se convierte en memoria colectiva. Isidro comprende que recordar no es abrir heridas sin sentido, sino impedir que el silencio termine justificando la injusticia. Hay en esas páginas una emoción sobria, una tristeza digna y una voluntad clara de rendir homenaje a quienes fueron borrados de la historia oficial.
Tras leer esta obra, uno entiende mejor la importancia de Isidro Sierra Calzado dentro del Proyecto Global de Cultura Granada Costa. Su presencia en el proyecto no es decorativa, sino profundamente valiosa. Isidro representa a ese tipo de autor que engrandece una institución cultural porque aporta autenticidad, obra, compromiso y una voz literaria propia. Su trayectoria lo avala: libros como Las Malas Pasiones, Un Forastero en Orellana, Hacedora Ilusión, Mis Transitantes, La Envidia, La Luz Serena, La Capilla Laica, Preguntas y Respuestas y este mismo Un campesino en la guerra de Cuba forman un conjunto literario sólido, nacido de una vida intensa y de una vocación verdadera.
A todo ello se suman sus reconocimientos, que no hacen sino confirmar la altura de su camino literario. Isidro Sierra ha sido distinguido como Caballero Romántico, ha recibido premios y homenajes dentro del ámbito cultural de Granada Costa, obtuvo el primer premio de poesía erótica en 2023, el Primer Premio del Certamen en honor a Carlos Benítez Villodres en 2025 y el Primer Premio del Certamen Alhama de Granada en Prosa y Verso 2026… y de manera muy especial, el Premio Eco de las Leyendas Granada Costa, un galardón que reconoce no solo su obra, sino también su peso humano y literario dentro del proyecto.
En definitiva, Un campesino en la guerra de Cuba es una obra necesaria, noble y profundamente humana. Un libro que engrandece la trayectoria de Isidro Sierra Calzado y que ocupa, por derecho propio, un lugar destacado dentro de la literatura promovida por el Proyecto Global de Cultura Granada Costa.

Ciudadano del Mundo
