Día Mundial de la Astronomía – A Toda Costa
Francisco Ponce Carrasco nos acerca al origen del Día Mundial de la Astronomía y nos invita a mirar al cielo para descubrir el universo y comprender un poco mejor nuestro lugar en él.

Una celebración que surgió en California, en el año 1973
Su creador fue Doug Berger con el objetivo principal de acercar la astronomía a la gente común, inundando las ciudades de telescopios y motivando a las próximas generaciones a interesarse por esta ciencia.
Una efeméride que se celebra dos veces al año: en primavera y en otoño. Por tanto, el Día Mundial de la Astronomía es el 19 de septiembre 2026 y también en abril de cada año.
Estamos ante una ciencia que estudia la estructura y composición de los cuerpos celestes, como estrellas, planetas, meteoritos, agujeros negros y demás fenómenos que se encuentran en el universo y es una de las más antiguas, porque surgió desde el preciso momento en que los hombres dejaron de ser nómadas y pasaron a establecerse en un lugar geográfico.
En realidad, los ciclos cósmicos fueron los que determinaron muchas de las tareas diarias que realizaban las antiguas civilizaciones. Está comprobado que los ciclos lunares afectan a los cultivos, así como a las mareas.

Una de <<las primeras brújulas>> que utilizaron los exploradores que se lanzaron al mar, fueron las estrellas.
En la antigua Grecia, muchos filósofos y eruditos decidieron fijar su mirada hacia los cielos, con el fin de responder la gran incógnita que aún hoy en día mueve al hombre, quién soy, de dónde provengo y cuál es mi propósito o destino. A esto se le llamó cosmogonía, y de ella surgieron los dioses y sus leyendas.
Así podríamos seguir explicando cómo también los mitos dieron origen a las constelaciones, tales como Orión, Andrómeda o Perseo, todos grandes héroes cuya recompensa fue quedar inmortalizados en los cielos.
Sinceramente, la astronomía es mucho más que simplemente entender nuestro universo. También es una forma de entendernos a nosotros mismos y darnos cuenta de lo infinitamente pequeños que somos.
Es suficiente con mirar al cielo para ver cosas maravillosas, pero también pueden servirte unos prismáticos o un telescopio para acercar tu visión a lo que más te guste.
