GAUDÍ,CIEN AÑOS DE PIEDRA VIVA
Lola García Jaramillo homenajea a Antoni Gaudí en el centenario de su muerte con un poema que recorre su inspiración en la naturaleza, su arquitectura y el legado que permanece vivo en la piedra.

En Reus nació la mirada
y se fijó en el caracol,
en el árbol, en el panal, en el mar,
y en la luz que rompe el sol.
Juventud con mente abierta,
manos que lo tocaban todo:
la piedra, el hierro, la fe,
lo verde y el barro rojo.
No quiso copiar los moldes,
quiso escuchar al mundo;
halló a Dios en las catenarias
y geometría en lo profundo.
Hace cien años el tranvía
se lo llevó sin que lo vieran,
y Barcelona se quedó
con el alma en las aceras.
Pero Gaudí ya había dejado
su fe sembrada en la piedra,
mirada abierta en las ramas,
en los ríos y en las cuevas.
Aprendió de las abejas,
del árbol y del silencio…
y sin copiar a ningún maestro,
le pidió consejo al tiempo.
Barcelona tiene su impronta:
el Park Güell que se hace bosque,
la Casa Batlló con piel de dragón,
y La Pedrera que respira al viento…
¡un universo que estalla al centro!
La Sagrada Familia reza
con portales de piedra y luz,
torres que nombran apóstoles
y una cruz que alcanza a Jesús.
En Cataluña levantó
sueños que no tienen techo,
y en palacios de gran abolengo
esculpió la vida por dentro.
Y más allá de su tierra,
Astorga lo vistió de obispo
y Comillas guardó su Capricho
con su pulso y con su credo.
Cien años y nos sigue hablando
la piedra que él hizo arte.
Gaudí no construyó casas.
¡puso a la naturaleza delante!

