LA VID
Tony Rojas convierte la vid en protagonista de un poema dedicado al ciclo de la tierra, desde el despertar de los sarmientos hasta la vendimia y la transformación de la uva en vino.

La vid despierta en la ladera
y se estira bajo el sol,
trepa firme por la madera
buscando luz y calor.
Sus manos son verdes sarmientos
que se abrazan en el aire,
y guardan entre los vientos
el fruto que va a nacer.
En verano se hace fuego
y brota el racimo en flor,
el campo arde con su juego
que huele a tierra y amor.
Septiembre la vuelve vino
con manos que saben cortar,
cada grano es un destino
que va a la cuba a soñar.
No pide agua ni consuelo
solo piedra y sequedad
y aun así le da al suelo
un oro de eternidad.
Mas…
Aunque retorcida y anciana
parece que va a morir,
en la primavera temprana
vuelve otra vez a vivir.
Pues…
Bebe del sol su historia
y del viejo roble su sabor,
y nos regala la memoria
de la tierra y su fervor.
¿Y esa quién es?
La vid… sí señor.

