ODA A LOS AMANTES
“Oda a los amantes”, de Antonio Iglesias Valdés, es un poema intenso y sensual que recorre el deseo, la pasión, los recuerdos de juventud y la búsqueda del amor a través de símbolos universales como Cupido, Romeo y Julieta o los Amantes de Teruel.

Antonio Iglesias Valdés
El poema “Oda a los amantes”, escrito por Antonio Iglesias Valdés, es una composición intensa y apasionada en la que el autor convierte el amor, el deseo y el recuerdo en el centro de su expresión poética. A lo largo del texto, Antonio Iglesias une grandes símbolos universales del amor, como los Amantes de Teruel, Romeo y Julieta o Cupido, con una vivencia más cercana, humana y sensual, creando una atmósfera vibrante, directa y cargada de emoción. Además, este poema fue finalista del I Certamen de Poesía Erótica “Poeta Francisco Jiménez Ballesteros”, lo que refuerza su fuerza expresiva y su encaje dentro de una poesía de tono apasionado y valiente.
Para valorar mejor esta obra, también conviene acercarse a la trayectoria de su autor. Antonio Iglesias Valdés nació en Dúrcal el 3 de septiembre de 1957, en pleno Valle de Lecrín, un entorno que ha influido profundamente en su sensibilidad literaria. Más tarde residió en Barcelona, donde completó su formación con un Diplomado en Ciencias Religiosas y un Máster en Escritura y Narración Creativa. Su obra publicada incluye Recordar, Sentir, Orar y Hablar (2008), En el Silencio del Corazón (2019) y En un Rincón de mi Pueblo (2024), libros que reflejan una voz poética cercana, humanista y muy vinculada a sus raíces.
Entre sus reconocimientos, destaca la Estrella de Oro Miguel de Cervantes, recibida en 2025 por su aportación a la cultura y a las letras, en 2026 recibe el Premio Eco de las Leyendas por su participación en el libro Quién es Quién: Voces del Siglo XXI.
ODA A LOS AMANTES
Quisiera escribir una oda
a los amantes de Teruel,
amor y muerte a la vez.
A Romeo y Julieta,
suicidas enamorados
de un amor platónico,
mortífero y envenenado.
A Cupido por lanzar
sus flechas con fuerza
y ahínco al corazón.
A mi amante y amor
en mi bella juventud.
La Verbena de San Juan,
ardiente, reinante,
ansiada y deseante.
Y los jóvenes se juntan
por su atracción física
y su anhelo sexual.
Noche con luna llena;
luces verdes y de colores,
mística, alegre,
de baile, de cante,
de chin-chin de copas,
de vino y cerveza,
de éxtasis de perfumes,
de humos y aromas.
Baile estresante y vibrante:
de roces en el cuerpo,
de sentimientos que nacen,
de besos dulces,
de comparsas de danzas.
Presencia del amor,
de chicos ligones
y atractivas chicas.
¡Es fuego, es carrusel!
Allí a la verbena
van los mozos
a buscar los besos
de tus labios rojos
y de tus ricos pechos.
La flor eterna de la dama,
se abre, se encarna
y en silencio habla.
La corola y los pétalos,
de colores iluminantes,
atraen la mirada varonil
del mancebo en celo.
Fija su arma erecta,
llegando al ovario.
Allí penetra su falo,
allí golpea y golpea
su espada fina
y los placeres reinan,
riman y callan;
hasta aliviar la herida
de gusto y placer,
armonía y ser.
¿Te acuerdas, amor,
cuando paseábamos,
por la vereda del campo,
buscando la felicidad,
bajo la sombra de un árbol?
¡Tú y yo y el amor!
Amor perdido y
encontrado en los dos.
¡Tú y yo, amor!
¡Cuando estemos
unidos los dos
nadie podrá romper
nuestro corazón!
¿Recuerdas, amor,
cuando éramos ruteros
en la ruta del Bacalao,
cuando yo pasaba
mi mano inesperada
y deseada por ti?
Tu cuerpo vibraba,
bailaba y amaba.
Pasión de fiebre mítica
del sábado noche,
unidos los dos.
Tú paloma, yo gavilán,
nuestro destino unido va.
¿A qué esperas?
¿A qué estás esperando?
¿Qué estamos deseando?
¿A dónde queremos llegar,
al Amor Perfecto y de Bondad?
Éste, solo es de Dios,
y con Dios es difícil conectar,
y cumplir su voluntad.
¡Solo quedamos Tú y Yo
y el misterio amoroso
del amor de Cupido,
con sus flecha de oro,
fundidas en los dos!
