MIRADA AL PASADO – MIGUEL HERNÁNDEZ, Poeta del Pueblo
José María Escribano Muñoz repasa la vida, la obra y el legado de Miguel Hernández, poeta del pueblo y símbolo de la libertad, reivindicando su compromiso con la cultura, la justicia social y la memoria histórica.

El poeta y su obra
En toda dictadura el primer bien a combatir; suele ser la cultura por lo que encierra de creatividad, la cual necesariamente es un acto de libertad. Miguel fue uno de esos mirlos blancos; surgidos de forma autodidacta, en el caso que nos ocupa su extrema sensibilidad, le permitió alcanzar el respeto entre las personas del mundillo cultural del país. Por su conexión con el pueblo; con aquellos de los más desfavorecidos, el grupo al cual pertenecía, de forma mayoritaria “el pueblo español”, su apuesta por defender sus derechos, le llevo al más terrible de los tormentos. Le robaron la vida; cada vez que veo un ave encerrada en su jaula, sin poderlo evitar me retrotrae a lo que fue la joven vida de este amante de la libertad, un término que en algunos ámbitos es manejado con cierta frivolidad, sin embrago este español en toda la extensión de la palabra; el ejemplo más claro es la obra por la que fue condenado a muerte por la dictadura “Vientos del Pueblo”, pena que le fue conmutada para continuar un padecimiento continuo sufriendo una enfermedad para la que le fue negada atención medica alguna, hasta su muerte tras larga agonía. Chantajeado reiteradamente; por la jerarquía eclesiástica que le ofrecía trasladarlo a un hospital, siempre que entregase su obra manuscrita, hoy gracias a su tenaz comportamiento, podemos disfrutar de su obra traducida por cierto a la mayoría de lenguas. Le robaron disfrutar de tu familia; ese hijo recién nacido que solo pudo acunar en sus versos, con sus inspiradas rimas “La nana de la cebolla”, fue una forma poética de acunarle en la distancia. Algún día el pueblo a ese que tú tanto amaste; te rendirá el homenaje que tanto mereces. Todos los pueblos de este país los tuviste presentes; pero en especial a tu segunda patria Andalucía. Nadie como tú supo cantar a los jornaleros jienenses; “Andaluces de Jaén, aceituneros altivos decidme en el alma de quien, de quien son esos olivos…” versos cargados de identificación con la tierra que pisas, te comprendo como pocos, yo que nací en el corazón de La Mancha, desarrolle gran parte de mi vida en el País Vasco, me siento andaluz diverso y ahora afincado en Francia, (cuando me preguntan ¿ de dónde eres?, creerme tengo dificultad para identificarme con una tierra en particular, mi estado natural es el de ciudadano del mundo entero).

Antecedentes:
Miguel Hernández nace en Orihuela; un 3 de octubre del año 1910, el padre pastor de un rebaño propio, su madre dedicada a las tareas del hogar familiar. El matrimonio formado por Miguel y Concha; conocidos en el pueblo como los “Vicenterre” tuvieron siete hijos, de los que solo sobrevivieron cuatro, Vicente, Elvira, Miguel y Encarnación.
Su infancia transcurre entre el juego y el trabajo; desde los siete años alterna la escuela con la ayuda a su hermano Vicente, en las tareas del pastoreo del rebaño, aprendiendo de este las tareas propias de pastor.
Sus estudios primarios los lleva a cabo en centros para niños pobres; en las escuelas del Ave María, ubicadas en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, aquí prosigue su formación hasta los 14 años, cuando su padre le encarga el pastoreo del rebaño familiar. Este tiempo de trabajo; Miguel lo supo aprovechar, las largas oras de las que disponía en el campo, fueron una oportunidad para acercarse a los clásicos, los cuales sin duda fueron una buenísima base para su formación como poeta en ciernes.
Sus primeros pasos como poeta; en la España de aquel tiempo las tertulias eran los centros donde se debatían los temas de todo tipo, desde culturales hasta políticos. Orihuela no era una excepción; la panadería de los hermanos Fenoll, donde se reunían un grupo de amigos de Miguel, presenta sus primeros versos, entre este grupo se hallaba Sijé, con el cual surgiría una amistad para toda la vida, su influencia en su carrera literaria se mostraría fundamental. Su primer trabajo publicado; titulado “Pastoril” se publicó en el diario de Orihuela “El Pueblo” año 1930. En el año 1931 emprende su primer viaje a Madrid; estancia que se prolongaría durante cuatro meses, periodo que le sirvió para entrar en contacto con las diferentes corrientes literarias. En 1933 publica su primer libro; Titulado “Perito en Lunas”, obra que supuso su consolidación como poeta, en el más puro estilo gongoriano, abriéndole la puerta a los principales círculos literarios del país. En 1934 Ramón Sijé; funda la revista “El Gallo Gris”, publicación de inspiración católica, con la intención de dar una respuesta desde el evangelio, a las grades desigualdades sociales del momento en el país. En esta revista Miguel publica su Auto Sacramental “Quien te ha visto y quién te ve” y “Sombra de lo que eras”, obras publicadas también en la revista Cruz y Raya, dirigida por José Bergamín.

El pastor poeta:
Miguel hace realidad la idea cervantina, del pastor poeta, coincidiendo con el autor del Quijote, en el planteamiento de que pocos como el pastor/a, personas en contacto integral con la naturaleza, y con el tiempo sin medida para observarla, siendo capaces de su interpretación.
En esas horas aparentemente muertas, cuando los rebaños se arremolinan en la conocida como siesta del borrego, es el momento propicio para desatar la fantasía, dejándola plasmada en el raido cuaderno, que hasta entonces, dormitaba en el zurrón de pellica, aquel viejo bolsón heredado de sus ancestros, quizá cosido en horas muertas, entre lezna y aguja, testigo de fatigas y placeres tras horas de inquietud, con el remanso de la calma.
En aquellos primeros poemas de carácter pastoril, se conecta perfectamente con la idea más pura, casi infantil, del niño pastor, pero al que se le adivina la sensibilidad necesaria, que alberga cualquier poeta que se precie; bien es cierto que no siempre esto es posible, pero en el caso de los grandes poetas y poetisas, eso es lo que los distingue de los aspirantes a serlo.

Su obra:
La obra de Miguel Hernández; es ampliamente conocida sobre todo gracias a canta-autores, como el mismo Serrat entre otros, que abrieron la puerta a que muchos que ignoraban la obra de Miguel, corrieran en busca de sus obras, lo que obligó a muchas editoriales a lanzarse a publicar sus obras completas, teniendo hoy un reconocimiento, del que por lo menos su familia a podido disfrutar.
Si tuviéramos que hacer un repaso a su extensa obra; lo aconsejable sería hacer una retrospectiva cronológica:
Primeros poemas que titularía como versos de vida; “No sé el nombre de ese pájaro”, “Aprendiz de chivo”, “¡Marzo viene!”, “Lluvia”, “Al partir de su tierra pierde el pastor dos lágrimas”, “La granada”, “Azahar”, “Plenitud”, “Flor de almendro”, “Rosal-al canto de mayo”.
La siguiente etapa nos muestra a un Miguel cantando al amor:
“Tus cartas son un vino”, “Ser onda, oficio, niña es tu pelo”, “Cada vez que te veo entre flores”, “¿No cesará este rayo que me habita?” “Umbrío por la pena casi bruno”.
Esta lista sería interminable; pero como tampoco es mi intención, hacer una amplia lista que refleje una adecuada antología, me detendré en enumerar aquellas etapas poéticas, más fructíferas del autor, como versos de lucha que surgen en su etapa de luchador por la legalidad; la siguiente surge en aquellos años donde la parca es compañera constante, y que el propio autor titula este periodo como “Versos de muerte”. Más adelante nos encontramos con, el transcurrir de Miguel por diversas prisiones, periodo marcado como “Versos entre rejas”, curiosamente este periodo es un retorno a aquellos tiempos de soledad en la sierra con el ganado, que le permitía estar a solas consigo mismo, para nada comparables por las terribles circunstancias, pero si en los soliloquios que permitían, reflejar punto por punto, cuanta calamidad y miseria humana, veía a su alrededor.

Su encuentro con Andalucía:
En 1934 Miguel Hernández conoce a Josefina Manresa; una joven nacida en Quesada (Jaén), la que sería su compañera y el principal motivo de inspiración a lo largo de toda su obra, siendo la fuente de inspiración de los más bellos versos. Es a partir de aquí cuando su obra se muestra con mayor personalidad; entre sus obras más destacadas, “Imagen de tu huella”, “EL Silbo Vulnerado” y “Los Hijos de la Piedra”. En 1935 pronuncia la bella y sentida elegía a su amigo Ramón Sijé, persona fundamental en su trayectoria, tanto personal como literaria.
Su toma de contacto con la tierra de Josefina; le hace conocer la realidad de los desheredados eternos, hasta el punto que llega a identificarse tanto que su obra no puede escapar, de la situación social de tantos “Juanes y Juanas sin tierra”.
Su musa, Josefina Manresa Marhuenda, nacida en la casa cuartel de la benemérita de la localidad serrana de Quesada, donde su padre estaba destinado; pero el encuentro con Andalucía fue todo un coctel de aconteceres, una situación social que mostraba unas diferencias que abarcaban un amplio abanico, desde los señoritos endiosados en sus encomiendas y los obreros y sus familias, luchando por la supervivencia, con tan solo sus manos como herramientas.

Gran parte de su obra sin duda está inspirada en esta tierra andaluza; como demuestra que el himno de Jaén, la letra contenga sus inspirados versos, siendo aprobado por la unanimidad de todos los partidos políticos, versos tan sentidos como su poema “Andaluces de Jaén”, pero esto que puede ser una buena presentación como andaluz por elección, cuando repasamos su obra, encontramos multitud de muestras de amor por esta tierra y sus gentes, como muestra en los siguientes versos.
“Sonreír con la alegre tristeza del olivo,
esperar, no cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos, doremos la luz de cada día
En esta alegre y triste vanidad de ser vivos.”
En este poema vemos un canto a la esperanza, conservando la idea tal vez utópica, pero necesaria que todo pueblo debe ostentar, ante cualquier desatino social, pero también la nobleza y el carácter altivo, de las gentes humildes que por circunstancias de la vida, si vieron inmersas en situaciones, que lejos de vender su dignidad, alzan su mirada al cielo, en señal contra la claudicación.
“Se merecen la espuma de los truenos,
se merecen la vida y el olor del olivo,
los españoles amplios y serenos
que mueven la mirada como un pájaro altivo.”
Miguel tanto con su obra poética como su manera de entender la vida; nos demostró que el ser humano como parte del cosmos, es universal y allá donde haya un ser humano, estará su mundo y su patria.
Su defensa de la legalidad:
Miguel no fue el único, tenemos ejemplos de varios escritores que utilizaron la fuerza que les otorgaban sus plumas para clamar contra tanta injusticia social, Antonio Machado, el propio Miguel y no puedo olvidar nuestro Carlos Benítez Villodres, con su ”Autobiografía en 7 X 7 Sonetos” en los cuales denuncia aquellos años negros, cargados de tanta injusticia. En 1936 Miguel publica su obra; “El rayo que no cesa” y “Signo sangriento”, una fatal profecía de lo que ocurriría tras el golpe de los militares rebeldes contra la España Constitucional. Cuando se produce el golpe de estado; Miguel toma partido por la legalidad, la cual le situaría en el lado de los perdedores, con todo lo que significo más tarde para él y los suyos.
Conclusiones:
Desgraciadamente Miguel, es uno de tantos talentos mal tratados, sobre todo por el devenir convulso, de un periodo que tendrán que pasar años para que algún día se puedan analizar con la calma necesaria, tenemos ejemplos como Federico, que necesito de un reconocimiento mundial, para ser tratado como un genio en su propio país, pero no solo, aún hoy en día, encontramos obras tanto en prosa como en poesía, expuestas en lugares preferentes de diversas librerías en diferentes países; de autores que en su España del alma, apenas son conocidos, porque tuvieron la desgracia de formar parte del otro lado, tras años de ostracismo solo tuvieron la suerte de llegar a las masas, aquellos que por diversas circunstancias, contaron con la virtud de algún mecenas bien situado en el universo cultural; afortunadamente no es el caso de Miguel que hoy es ampliamente conocido, pero sí el de otros muchos, que pasaran sin haber recibido el merecido reconocimiento.

