ACEPTACIÓN Y NO RESIGNACIÓN
Reflexión de José Antonio Bustos sobre la vejez, la soledad y la aceptación de la vida sin resignación, desde la experiencia personal y el paso del tiempo.

Acepta tu destino, cumple con tu deber,
confórmate con tu trabajo y obedece
la voz del cielo (proverbio chino)
Allá por los años 90 tuve un encuentro casual con un amigo en Almuñecar, al que no veía hacía bastante tiempo. Durante una hora, entre copas de cerveza, estuvimos charlando sobre esto, aquello y algo más. Al despedirnos me dice: “José Antonio, es necesario que nos veamos más a menudo porque ya no me queda otro amigo que tú”. Yo, ingenuamente le dije: “¿es que te has peleado con todos los que tenías?” Él se quedó mirándome muy serio, no imagino lo que estaría pensando. Entonces con no disimulada tristeza, miró hacia arriba, hacia el cielo y contestó: “coñ…que se han muerto unos y otros que ya están en las últimas y no se les ve”
Había olvidado que mi amigo ya tenía 91 años y en aquella época esa edad era muy avanzada y un privilegio. Murió hace ya tiempo, y ahora yo me encuentro en su lugar al cumplir 94, y ya me quedan pocos amigos vivos, pues el que no se ha ido al más allá, está muy limitado en la movilidad como es mi caso. Es mi amigo Juan que va por los 87 el que de vez en cuando viene a echar un rato conmigo y aprovecha para descargarse de la política de la que está empapado y al día. Me cuenta que la República Dominicana descubierta por los españoles en 1492 y convertida en provincia española hasta 1697 que es cedida a Francia, y a comienzos del siglo XIX otra vez española, y después de varias aventuras independiente, ahora a comienzos del siglo XXI al parecer es de nuevo española por el número de empresarios, nuevos ricos, políticos enriquecidos con las miles de corrupciones que tienen todo el dinero en los bancos de esa isla por un motivo muy especial: queda fuera del alcance de la Hacienda española: un paraíso fiscal. Y para mayor seguridad obtienen nacionalidad de la República Dominicana. Éste es el progreso, la transparencia y el patriotismo.
Siempre que estamos juntos el primer tema que tratamos es el político porque estamos inundados de él, y cuanto más vueltas le damos menos nos gusta, y sin sentirnos reaccionarios, porque no lo somos en absoluto, es que vemos la realidad, y por tanto, sí que podemos decir sin temor a equivocarnos que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, no sobrepasando los tiempos, sino sólo el que hemos vivido. Además, Leonardo Da Vinci decía siempre a sus alumnos. “No reneguemos nunca del pasado”.
Después de esta primera charla y puntos de vista vienen los silencios, y veo que Juan recorrió con la mirada las cuatro paredes del despacho que tengo empapelado de arriba abajo de fotografías de toda clase de personajes y de personajillos, los muchos recortes de periódicos, revistas, etc. donde aparecen diversos acontecimientos ocurridos a lo largo de mi vida. Juan se fija en una en la que aparece un ministro en una visita a Almuñecar cuando yo era alcalde de esta querida ciudad y me dice: “Tú que durante tantos años has estado en relación con tanta gente en la política, en la Caja de Ahorros, en la empresa, en la agricultura, que has viajado mucho dentro y fuera de España, que has conocido otras tierras, otras personas… ¿Cómo puedes aguantar aquí aislado, en soledad, sin los placeres de las relaciones y otras muchas cosas?
Me sorprendió la pregunta y tardé en contestar porque no era fácil, pero como tenía que salir del paso pues le dije que cuando se llega a mi edad el mayor de los placeres era no desear ninguno. También le solté una frase del maestro filósofo cordobés, SÉNECA, que a esa pregunta contestó: ¡Cuán dulce es haberme fatigado y abandonado los deseos! Esto es exactamente lo que a mí me ocurre. Y otra más: “Nunca es tan sabrosa la fruta que cuando se hace pasa”.
En cuanto a la soledad, ¿Tú crees que con todas esas personas que están en las paredes puedo encontrarme solo? Cuando miro cualquier fotografía soy capaz de hablar con la persona que aparece en ella. No sólo las personas hablan sino también los animales, los árboles… todas las cosas hablan, tienen su historia, y hablan cuando se sabe mirar, pero si no se sabe mirar se ponen borrosas y terminan por desaparecer.
Todas esas personas están ahí sin protestar ni decir nada hasta que alguien les mira y les pregunta.
Juan no dijo ni pío mientras estuve hablando, escuchaba muy atento. Cuando terminé le miré a la cara y sólo noté sorpresa, En su pensamiento y opinión no entramos, lo dejamos para otra ocasión. Pero le cuento que el escritor y orador romano CICERÓN dijo que “en la vejez la memoria se debilita, se debilita sino se “ejercitaba y eras tardo de natural”, es decir, simple.
Yo no me encuentro en ninguno de estos dos casos. Seguiré ejercitándome en todo.

