Jorge Mario Bergoglio: el pastor que vino del sur

Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio de Flores, en Buenos Aires, Argentina. Hijo de Mario José Bergoglio, un contador ferroviario originario del Piamonte italiano, y de Regina María Sívori, ama de casa de ascendencia italiana, creció en un hogar modesto, impregnado de fe católica y valores de trabajo y humildad. Fue el mayor de cinco hermanos y desde pequeño mostró una inclinación por la espiritualidad y el servicio a los demás.
Durante su juventud, estudió en la Escuela Técnica Industrial N° 27 Hipólito Yrigoyen, donde se graduó como técnico químico. A los 21 años, sufrió una grave enfermedad pulmonar que requirió la extirpación de parte de su pulmón derecho, experiencia que marcó profundamente su vida. Antes de decidirse por el sacerdocio, tuvo una novia en su adolescencia, a quien, según relatos, llegó a proponer matrimonio, afirmando que, si no se casaba con ella, se haría sacerdote.
En 1958, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús, orden religiosa conocida como los jesuitas. Se formó en humanidades, filosofía y teología, y fue ordenado sacerdote en 1969. Entre 1973 y 1979, se desempeñó como superior provincial de los jesuitas en Argentina, destacándose por su compromiso con la educación y la formación espiritual. Posteriormente, fue rector de la Facultad de Filosofía y Teología de San Miguel y trabajó como confesor y director espiritual en Córdoba (Argentina).

Su ascenso en la jerarquía eclesiástica continuó cuando fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires en 1992 y arzobispo en 1998. En 2001, el papa Juan Pablo II lo creó cardenal. Durante su tiempo como arzobispo, se destacó por su vida austera, su cercanía con la gente y su compromiso con los pobres y marginados. Prefería utilizar el transporte público y vivía en un modesto apartamento en lugar del palacio episcopal.

El 13 de marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI, fue elegido como el 266.º papa de la Iglesia católica, adoptando el nombre de Francisco. Fue el primer pontífice jesuita, el primero proveniente del continente americano y el primer papa no europeo en más de 1.200 años. Su elección marcó un cambio significativo en la Iglesia, reflejando una apertura hacia nuevas perspectivas y una mayor atención a las periferias del mundo.
Durante su pontificado, que se extendió hasta su fallecimiento el 21 de abril de 2025, el papa Francisco se caracterizó por su humildad, empatía y compromiso con los más necesitados. Abogó por una Iglesia más abierta y acogedora, enfocada en la misericordia y la justicia social. En su encíclica Laudato si’, llamó a la acción contra el cambio climático y promovió el cuidado del medio ambiente. También trabajó por la inclusión de sectores tradicionalmente marginados, como los homosexuales, las mujeres y los divorciados.
Su liderazgo fue reconocido por su enfoque reformista y su capacidad para conectar con personas de diversas culturas y religiones. Visitó 66 países durante su pontificado, promoviendo el diálogo interreligioso y la paz. A pesar de su popularidad global, nunca regresó a su natal Argentina como papa, para evitar manipulaciones políticas.
El papa Francisco falleció a los 88 años debido a una neumonía bilateral. Su legado perdura como el de un líder que supo combinar la tradición con la renovación, y que, desde las periferias del mundo, llevó un mensaje de esperanza y compasión a toda la humanidad.

Elección como Papa
La elección de Bergoglio se produjo tras la renuncia de Benedicto XVI, un hecho sin precedentes en siglos. El cónclave comenzó el 12 de marzo de 2013, reuniendo a 115 cardenales electores en la Capilla Sixtina bajo estrictas medidas de aislamiento, conforme a la constitución apostólica Universi Dominici Gregis. Durante el primer día, se realizó una votación sin alcanzar consenso, lo que se evidenció con la fumata negra que emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina.

El segundo día, 13 de marzo, se llevaron a cabo cuatro votaciones. Fue en la quinta votación, alrededor de las 19:05, cuando el humo blanco anunció al mundo que un nuevo papa había sido elegido. Minutos después, el cardenal protodiácono Jean-Louis Tauran proclamó desde el balcón de la Basílica de San Pedro:
Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam! Eminentissimum ac reverendissimum Dominum, Dominum Georgium Marium, Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio; qui sibi nomen imposuit Franciscum.
Este anuncio reveló que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio había sido elegido y que adoptaba el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís.
La elección de Bergoglio fue significativa por varias razones. No solo fue el primer papa jesuita, sino también el primer pontífice no europeo en más de mil años. Su elección simbolizó una apertura hacia las periferias del mundo y una atención renovada a los desafíos contemporáneos de la Iglesia.
Antes del cónclave, Bergoglio había compartido una reflexión con sus colegas cardenales, destacando la necesidad de una Iglesia que saliera de sí misma para llegar a las periferias existenciales, y advirtiendo contra el riesgo de una Iglesia autorreferencial. Estas palabras resonaron profundamente entre los electores, quienes vieron en él a un líder capaz de guiar a la Iglesia hacia una renovación espiritual y pastoral.
La elección de Francisco fue recibida con entusiasmo en todo el mundo, especialmente en América Latina, donde millones de fieles celebraron la llegada de un papa que comprendía de cerca sus realidades y desafíos. Su estilo sencillo y cercano, evidenciado desde sus primeras palabras como pontífice, marcó el inicio de un papado centrado en la misericordia, la humildad y el compromiso con los más necesitados.
El papado de Francisco, iniciado el 13 de marzo de 2013, se ha caracterizado por una profunda transformación en la Iglesia católica, marcada por la cercanía, la reforma institucional, la apertura pastoral y un firme compromiso con la justicia social y ambiental.

Reforma de la Curia Romana
Uno de los primeros pasos de Francisco fue la creación del Consejo de Cardenales el 13 de abril de 2013, institucionalizado el 30 de septiembre del mismo año. Este consejo, compuesto inicialmente por ocho cardenales de diferentes continentes, tenía como objetivo asesorar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal y revisar la Constitución apostólica Pastor Bonus, que regía la Curia Romana.
La reforma buscaba una mayor eficiencia, transparencia y descentralización en la administración vaticana. Se promovió una estructura más colegiada y se fortaleció la participación de las conferencias episcopales en la toma de decisiones.
Sínodos y sinodalidad
Francisco impulsó una Iglesia más participativa mediante la convocatoria de sínodos. Destaca la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos en 2014, centrada en los desafíos pastorales de la familia.
En 2020, anunció el Sínodo sobre la sinodalidad, con el tema «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». Este proceso incluyó fases diocesanas, continentales y universales, y por primera vez permitió el voto de mujeres en un Sínodo de Obispos.
Viajes apostólicos
El Papa Francisco realizó 47 viajes apostólicos, visitando 66 naciones. Su primer viaje fue a Lampedusa en julio de 2013, donde denunció la «globalización de la indiferencia» ante la crisis migratoria. Posteriormente, visitó países como Brasil, Bolivia, Cuba, México y Filipinas, y fue el primer pontífice en visitar Myanmar, Emiratos Árabes Unidos, Macedonia del Norte, Irak, Baréin, Sudán del Sur y Mongolia.
Encíclicas
Francisco publicó cuatro encíclicas que reflejan su visión pastoral y social:
- Lumen fidei (2013): centrada en la fe, completando la trilogía sobre las virtudes teologales iniciada por Benedicto XVI.
- Laudato si’ (2015): sobre el cuidado de la casa común, aborda la crisis ecológica y propone una «ecología integral» que vincula la justicia social con la ambiental.
- Fratelli tutti (2020): sobre la fraternidad y la amistad social, llama a superar las divisiones y construir una sociedad más justa y solidaria.
- Dilexit nos (2024): Trata sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Inclusión y apertura pastoral
El Papa Francisco promovió una Iglesia inclusiva y acogedora. Abogó por la integración de los católicos divorciados y vueltos a casar, permitiéndoles recibir la comunión. En relación con la comunidad LGBTQ+, expresó: «Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?». También se mostró abierto a las uniones civiles entre personas del mismo sexo y autorizó a los sacerdotes a bendecir a parejas homosexuales.
Diálogo interreligioso
Francisco fomentó el diálogo interreligioso, especialmente con el Islam. En 2019, firmó en Abu Dabi el «Documento sobre la fraternidad humana por la paz y la convivencia común» junto al Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayye. Este documento inspiró la creación del Día Internacional de la Fraternidad Humana por parte de la ONU.

Justicia social y compromiso con los pobres
El Papa se comprometió con los movimientos populares, a quienes llamó «sembradores del cambio» y «poetas sociales». Apoyó sus reivindicaciones de «Techo, Tierra y Trabajo», destacando su papel en la promoción de un desarrollo humano integral.
Enfrentamiento de crisis
Durante su pontificado, Francisco abordó la crisis de abuso sexual en la Iglesia, promoviendo medidas para proteger a los menores y responsabilizar a los culpables. También lideró la respuesta de la Iglesia ante la pandemia de COVID-19, instando a la solidaridad y la cooperación global.
En resumen, el papado de Francisco se caracterizó por una profunda renovación de la Iglesia católica, enfocada en la cercanía, la inclusión y el compromiso con los más necesitados. Su legado perdura como un llamado a construir una Iglesia más abierta, solidaria y comprometida con el mundo actual.
Beatificaciones
Desde su elección en 2013 hasta su fallecimiento en 2025, el papa Francisco autorizó la beatificación de 1.541 personas, incluyendo tres beatificaciones equipolentes. Continuó la práctica de celebrar beatificaciones en el lugar de origen del individuo, aunque también presidió algunas ceremonias personalmente, como la de los mártires coreanos Paul Yun Ji-Chung y 123 compañeros, la de su predecesor el papa Pablo VI y la de dos mártires colombianos.
Una de las beatificaciones más significativas fue la de los 522 mártires españoles del siglo XX, celebrada el 13 de octubre de 2013 en Tarragona, España, siendo la más numerosa de la historia.
Canonizaciones
El papa Francisco marcó un récord en la historia de la Iglesia al canonizar a 942 personas durante su pontificado, superando ampliamente el récord anterior de 482 santos canonizados por Juan Pablo II en 26 años de pontificado. Este récord incluye la canonización de 813 mártires de Otranto en una sola ceremonia el 12 de mayo de 2013.
Además, Francisco canonizó a figuras destacadas como las religiosas Laura de Santa Catalina de Siena y María Guadalupe García Zavala, y a Isaac de Nínive, obispo de la Iglesia del Oriente, quien fue agregado al Martirologio romano el 11 de noviembre de 2024.
Residencia
Desde el inicio de su pontificado, el papa Francisco eligió residir en la Casa de Santa Marta, en lugar del tradicional apartamento papal del Palacio Apostólico Vaticano. Esta elección reflejó su preferencia por la sencillez y su deseo de estar más cerca de las personas. La Casa de Santa Marta, originalmente construida para alojar a los cardenales durante los cónclaves, se convirtió en su hogar y lugar de trabajo hasta su fallecimiento el 21 de abril de 2025.
Salud
En los últimos años de su vida, el papa Francisco enfrentó diversos problemas de salud. En febrero de 2025, fue hospitalizado en el hospital Gemelli de Roma debido a una neumonía bilateral, que se complicó con insuficiencia renal y anemia. A pesar de la gravedad de su estado, mostró una leve mejoría y fue dado de alta en marzo de 2025, regresando a la Casa de Santa Marta para continuar su recuperación. Durante su hospitalización, continuó trabajando, firmando nombramientos y decretos de canonización.
Lamentablemente, el 21 de abril de 2025, el papa Francisco falleció a los 88 años debido a un derrame cerebral que le provocó un coma y un posterior colapso cardiovascular irreversible.
El legado del papa Francisco perdura en su compromiso con la humildad, la justicia social y la renovación de la Iglesia. Su enfoque pastoral y su cercanía con las personas dejaron una huella imborrable en la historia de la Iglesia católica.
A lo largo de su pontificado, el papa Francisco se destacó por adoptar posturas morales que desafiaron convenciones establecidas, promoviendo una Iglesia más inclusiva, comprometida con la justicia social y el cuidado del medio ambiente.

Justicia social y opción por los pobres
Desde sus primeros días como pontífice, Francisco enfatizó la necesidad de una Iglesia que sirva a los más necesitados. Criticó abiertamente la desigualdad social y económica, describiendo la pobreza como «inmoral, injusta e ilegítima», especialmente en países con recursos suficientes para erradicarla. Su enfoque pastoral lo llevó a ser conocido como «el Obispo de los pobres», promoviendo la presencia activa de sacerdotes en comunidades marginadas y defendiendo a migrantes y refugiados.
Diálogo interreligioso y ecumenismo
Francisco fomentó el diálogo interreligioso, destacando su amistad con el rabino Abraham Skorka y su participación en conversaciones sobre temas de fe y sociedad. Su encíclica «Fratelli tutti» subraya la importancia de la fraternidad y la amistad social entre todas las personas, independientemente de su religión o cultura.
Postura sobre temas bioéticos
El papa mantuvo la posición tradicional de la Iglesia respecto al aborto, la eutanasia y la anticoncepción, describiendo el aborto como parte de una «cultura de la muerte». Sin embargo, enfatizó la necesidad de acompañar pastoralmente a las personas en situaciones difíciles, mostrando compasión y comprensión.
Reforma de la pena de muerte
En 2018, Francisco revisó el Catecismo de la Iglesia Católica para declarar la pena de muerte como «inadmisible» en todas las circunstancias, comprometiendo a la Iglesia con su abolición mundial. Esta postura fue reiterada en su encíclica «Fratelli tutti», donde afirmó que no es posible dar marcha atrás en esta posición.
Cuidado del medio ambiente
La encíclica «Laudato si'» marcó un hito en la enseñanza social de la Iglesia, abordando la crisis ecológica y el cambio climático como cuestiones morales urgentes. Francisco llamó a una «ecología integral» que reconozca la interconexión entre el ser humano y la naturaleza, instando a una conversión ecológica global.
Inclusión de las mujeres en la Iglesia
Aunque reafirmó la enseñanza tradicional sobre la ordenación sacerdotal reservada a los hombres, Francisco dio pasos significativos hacia una mayor inclusión de las mujeres en roles eclesiales. En 2021, permitió que las mujeres fueran instituidas oficialmente como lectoras y acólitas. Además, nombró a mujeres en puestos de liderazgo dentro del Vaticano y permitió por primera vez que mujeres votaran en un Sínodo de Obispos.

Compromiso con la paz y el desarme
El papa Francisco fue un firme defensor de la paz y el desarme. Criticó la carrera armamentista y propuso la creación de un fondo mundial para erradicar el hambre y promover el desarrollo sostenible, financiado con los recursos destinados a armamento. En sus encíclicas, cuestionó la legitimidad de la «guerra justa» y abogó por soluciones pacíficas a los conflictos.
Estas posiciones morales reflejan el compromiso del papa Francisco con una Iglesia que, fiel a su misión, responde a los desafíos contemporáneos con valentía, compasión y un profundo sentido de justicia.

El funeral del papa Francisco
El 21 de abril de 2025, lunes de Pascua, el papa Francisco falleció a los 88 años en la Casa de Santa Marta, su residencia en el Vaticano. Su muerte, causada por un ictus cerebral y complicaciones posteriores, ocurrió apenas 15 horas después de su última aparición pública, donde impartió la bendición Urbi et Orbi y clamó por la paz mundial.
Siguiendo su deseo de una despedida sencilla, el funeral se celebró el 26 de abril en la Plaza de San Pedro. La misa, presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, reunió a más de 250.000 personas, incluyendo líderes mundiales y representantes de diversas religiones.
Tras la ceremonia, el féretro recorrió seis kilómetros por las calles de Roma en el papamóvil, pasando por lugares emblemáticos como el Coliseo y los Foros Imperiales. En la Basílica de Santa María la Mayor, su lugar de sepultura elegido, fue recibido por 40 personas marginadas, reflejando su compromiso con los excluidos.

Su tumba, de mármol de Liguria, lleva la inscripción «Franciscus», en consonancia con su vida austera. El funeral, marcado por la sencillez y la cercanía, simbolizó el legado de humildad y compasión que dejó el pontífice.
La inclusión de la biografía del papa Francisco en el libro Quién es Quién Siglo XXI del Proyecto Global de Cultura Granada Costa se justifica por la trascendencia humana, espiritual y social de su figura a nivel global. Primer pontífice latinoamericano y jesuita, Francisco no solo representó una renovación institucional dentro de la Iglesia católica, sino que supo situarse en el centro del debate moral contemporáneo. Su liderazgo fue profundamente marcado por la coherencia entre palabra y acción: eligió vivir con austeridad, acercarse a los más desfavorecidos y denunciar con valentía las injusticias sociales, económicas y ambientales de nuestro tiempo. Defensor incansable de la fraternidad universal, la paz, el diálogo interreligioso y el respeto a la dignidad de cada ser humano, su pontificado abrió caminos de esperanza y entendimiento en un mundo polarizado.
Francisco lideró a más de mil millones de católicos e influyó en gobiernos, organismos internacionales y conciencias individuales. Su pensamiento y sus gestos lo convierten en un referente de este siglo, más allá de credos o ideologías. Por todo ello, su biografía merece estar recogida entre las de aquellas personalidades que han modelado el espíritu de nuestro tiempo y seguirán iluminando el porvenir.
