Portada » El reloj que suma trece – A TODA COSTA
final-Francisco Ponce

Hay relojes que dan la hora. Otros se dedican a dar que pensar.

Obsérvese con cierta desconfianza el reloj de la ilustración. Se ha cometido la extravagancia de juntar sus números por parejas. Y entonces sucede algo inquietante: todas las parejas suman 13 ¡Seis veces trece!

(12 y 1: 13) – (11 y 2: 13) – (10 y 3: 13) – (9 y 4: 13) – (8 y 5: 13) – (7 y 6: 13)

A primera vista, uno podría sospechar que el reloj guarda algún antiguo secreto. Quizá los relojeros medievales conocían una fórmula esotérica. Tal vez Pitágoras llevaba un reloj escondido bajo la túnica. O quizá, en algún sótano del Vaticano, exista un expediente clasificado titulado: “Operación Trece: los relojes que saben sumar”.

Por fortuna —o por desgracia para los amantes de lo sobrenatural— la explicación es bastante más sencilla.

Los números del reloj son del 1 al 12 y pueden agruparse de tal manera que cada pareja complete el número 13. Es una propiedad puramente aritmética.

Pero hay algo deliciosamente sospechoso en todo esto: el 13, número tradicionalmente asociado con la mala o buena suerte << según quienes>>, aparece aquí como el gran protagonista del comentario, ¿Casualidad?

No es una casualidad que esas parejas sumen 13: si uno decide emparejar los números de esa manera, el resultado está determinado desde el principio.

Pero sí resulta curiosa la posibilidad de descubrir esta pequeña simetría escondida en un objeto cotidiano que normalmente utilizamos únicamente para saber si llegamos tarde.

Quizá el reloj no quiera anunciar ningún augurio y solamente nos esté diciendo que, incluso cuando el tiempo parece avanzar desordenadamente, las matemáticas tienen la mala costumbre de ponerlo todo en su sitio, en un mundo demasiado pendiente del devenir horario.

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