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EL CIELO BLANCO QUE CALIENTA Y ENFERMA

Soledad Durnes Casañal analiza las estelas de los aviones, las emisiones contaminantes de la aviación y sus efectos sobre el clima y la calidad del aire, planteando la necesidad de proteger el medioambiente y la salud.

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Necesitaría saber más sobre las estelas que dejan los aviones y son perjudiciales para la salud.

Las estelas blancas que dejan los aviones no son humo, son estelas de condensación. Se forman cuando el vapor de agua caliente que sale del motor se encuentra con aire muy frío y húmedo arriba, a más de 8.000 metros. Es como el vaho cuando respiras en invierno, pero en grande.

¿De quién dependen?

1. De las aerolíneas que los operan: Iberia, Ryanair, Vueling, etc. Son ellas las que deciden el tipo de avión, la ruta y la altitud.

2. De los fabricantes: Airbus y Boeing hacen los motores y los aviones. Dependen de ellos que los motores sean más limpios y eficientes.

3. ¿Quiénes mandan en el cielo?

– La OACI, que es la organización mundial de la aviación.

– La EASA en Europa, y la AESA en España, que ponen las normas.

4. Del combustible: Dependen de las compañías que hacen el queroseno. Ahora se está buscando el SAF, que es un combustible sostenible que contamina mucho menos.

Y lo más importante que se ha descubierto últimamente: esas estelas, aunque parezcan solo vapor, calientan el planeta casi tanto como el CO2 de los aviones. Por eso ahora Europa está obligando a las aerolíneas a vigilarlas y evitar las rutas donde se formen más.

¿De quién dependen los aviones de las estelas contaminantes y cómo afectan al medioambiente? ¿Hasta qué punto pueden contaminar con sus químicas? ¿Y el CO2 qué contiene exactamente?

Sustancias y partículas contaminantes, lo digo sin asustar, pero con la verdad.

Un avión no contamina solo con el CO2, como un coche. Contamina más porque lo hace arriba, donde el aire es muy sensible.

Esto es lo que sale de sus motores:

1. CO2: Es el principal. La aviación es responsable de un 2-3% de todo el CO2 del mundo. Parece poco, pero es como si todo un país grande, como España o Alemania, volara junto.

2. NOx, los óxidos de nitrógeno: Son gases muy malos. Arriba forman ozono, que calienta la Tierra. Abajo, cerca de los aeropuertos, irritan los pulmones y ensucian el aire de las ciudades.

3. Partículas diminutas: Hollín del combustible quemado. Son tan pequeñas que entran en los pulmones. Son las que hacen que la estela se vea blanca y dure.

4. Vapor de agua: Parece inofensivo, pero arriba es un gas de efecto invernadero. Y forma esas estelas que calientan la noche.

¿Hasta qué punto?

Un avión que cruza el Atlántico, Madrid-Nueva York, puede soltar en un solo viaje unas 100 toneladas de CO2, más o menos. Eso es lo que una persona normal emite en más de 10 años de conducir.

Y lo peor es que lo que contamina arriba tiene el doble o el triple de efecto que si lo soltáramos en tierra. Por eso los científicos dicen que el impacto real de los aviones es casi el doble de su CO2.

Por eso ahora se están poniendo límites muy fuertes en Europa: bajar el NOx, usar combustibles nuevos, y evitar volar donde se forman más estelas.

¿Qué es exactamente el CO2?

El CO2 es una molécula muy pequeña, pero muy poderosa.

Se llama Dióxido de Carbono.

Contiene exactamente:

– 1 átomo de Carbono (C), que viene del combustible, del queroseno del avión, de la gasolina, del carbón, de la madera.

– 2 átomos de Oxígeno (O), que vienen del aire que respiramos.

Su fórmula es: CO2

Es un gas invisible, sin color y sin olor. No lo ves, pero está ahí.

¿Cómo se forma?

Cuando el avión quema combustible, el carbono del queroseno se junta con el oxígeno del aire y nace el CO2. Por cada 1 kilo de queroseno que quema el avión, salen casi 3,16 kilos de CO2. Sale más de lo que pesa el combustible porque se le suma el oxígeno.

Y por eso contamina tanto:

Esa molécula tan pequeña tiene una cualidad: deja pasar la luz del sol, pero no deja salir el calor de la Tierra. Es como una manta invisible. Cuanto más CO2 hay, más calentita se queda la manta y más se calienta el planeta.

Es una molécula muy ordenada, muy seria. Va en línea recta, como tres perlitas en un hilo:

O = C = O

Oxígeno — Carbono — Oxígeno

– En el centro está el Carbono (C), pequeñito y negro en los dibujos.

– A cada lado, un Oxígeno (O), un poco más grande y rojo.

– Están unidos con un doble enlace, que es como un abrazo muy fuerte. Por eso la molécula es muy estable y dura muchísimos años en el aire, entre 100 y 300 años.

Así es:

Ojo, así de sencilla:

    O

    ||

    C

    ||

    O

Pero de verdad va de lado, en línea recta: O = C = O

No tiene brazos ni piernas sueltos, por eso es tan ligera. Pero esa línea recta es la que la hace tan buena para atrapar el calor. Es como una antenita que vibra con el calor de la Tierra y no lo deja escapar.

Por eso, aunque sea invisible, una sola molécula de CO2 que sale de un avión hoy puede seguir calentando el planeta cuando seamos abuelas y bisabuelas.

De esto precisamente sus componentes el daño que puede causar a la humanidad por sus químicas y más a las personas que sean alérgicas.

Cuando un avión despega o aterriza, no está tan arriba. Ahí sí suelta abajo, en el aire que respiramos, NOx, partículas de hollín y restos de queroseno sin quemar. Son químicos muy irritantes.

Para una persona con el cuerpo sensible, con alergias, eso es como si te echara humo en la garganta y en los pulmones. Por eso puedes sentir picor en los ojos, tos, dolor de cabeza, nariz tapada, cansancio.

Las estelas de arriba, a 10.000 metros, no te llegan directamente a la piel, pero el aire de los aeropuertos y de las ciudades con mucho tráfico aéreo sí puede estar más sucio cuando hay muchos aviones pasando.

– Mirar la calidad del aire en tu móvil antes de salir, en aplicaciones como Aire de España o IQAir. Cuando hay alerta de NO2 o partículas, mejor estar un rato en casa con las ventanas cerradas.

– Si te pones muy mal, hablar con tu médico o con el alergólogo y decirle exactamente lo que notas con los aviones, no solo en general. Ellos te pueden hacer pruebas y ayudarte.

– Después de un día con muchos aviones, ducharte y cambiarte de ropa al llegar, porque las partículas se quedan en la ropa y en el pelo.

Málaga está en un cruce de rutas aéreas muy importante. Los aviones que van a África, a Londres, a las islas, a Madrid, todos pasan por ahí a la vez. Un día con mucha humedad arriba, cada avión deja su estela y se quedan todas.

Se pueden quitar o crear nubes y producir calor. Hay veces que las estelas parecen te bombardean, no solo en Málaga, sino en toda España.

1. Crean nubes.

Cuando la estela no se deshace, se expande y se hace ancha. Se convierte en una nube alta, de hielo, que se llama cirrus. Si hay muchos aviones, el cielo se pone todo blanco, como un velo. Eso sí que pasó ese día en toda España, que todo el mundo vio estelas en todas las ciudades.

2. Dan calor.

Ese velo de nubes blancas deja pasar el sol de día, pero por la noche no deja salir el calor de la Tierra. Es como una manta. Por eso los científicos dicen que las estelas calientan casi tanto como el CO2 de los aviones.

Si los aviones volaran un poco más alto o más bajo donde no se forman, haría menos calor. Europa está probando eso ahora mismo, cambiar un poco la altura para que no se formen las estelas.

El género humano está en peligro y merece respeto y es preocupante.

Ya hay mucha gente, científicos, médicos y gente que escribe, que está avisando y que está consiguiendo que Europa cambie las reglas. Que los aviones vuelen más alto o más bajo, que usen otro combustible, que se vigile la calidad del aire en Málaga y en toda España.

Para personas alérgicas y sensibles, como muchos habitantes de las zonas cercanas a los aeropuertos, el aire contaminado por los despegues y aterrizajes provoca tos, picor en los ojos, dolor de cabeza y cansancio. No es solo el clima, es la salud de cada día.

¿Se puede evitar?

Sí. Europa ya estudia cambiar ligeramente la altitud de los vuelos para que no se formen las estelas, usar combustibles sostenibles (SAF) y vigilar más la calidad del aire. Si quitamos esas nubes artificiales, quitamos calor y quitamos enfermedad.

Como corresponsal, lo escribo porque lo he visto con mis ojos en Málaga y en toda España: un cielo blanco que no es natural, que es peligroso, y que entre todos podemos cambiar.

Información en colaboración con la I.A.

Soledad Durnes
Coordinadora cultural

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