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JOSÉ HEREDIA “EL GRANAÍNO” Cantaor Flamenco con Arte, Magia y “Duende”

 

Una garganta privilegiada, una voz que hechiza y encandila, y lo que nos llega al alma por lo que “nos dice y transmite cantando”. Porque sus canciones nos  complacen por su magistral contenido flamenco pero también porque nos llegan al espíritu, nos y nos connaturalizan con  la Belleza, con el Arte y lo trascendental…

El “Granaíno”, no solo como  personaje, que lo es,  sino como  “persona”, es un hombre que sabe pensar con  horizontes luminosos, y siente como piensa, con grandeza de espíritu, solidario con el género humano, amante de la Paz universal, es el antídoto de las discordias, de las desigualdades, de los odios y rencores.

Ésta fue el comienzo de mi artículo sobre “El Granaíno” que hoy prosigo y finalizo, el de esta persona noble, muy humano y “Cantaor Flamenco” con solera, que nació en Láchar (Granada)). Pueblo de vetusta historia, regado por el río Genil, y rico en cultivos de cereales, remolacha, olivos y tabaco. Tuvo una importante “Fábrica de Azúcar”, establecida por el ilustre Señor de Benalúa, que con su posterior nombre de “Duque de San Pedro de Gelatino”, en 1870 viajó a América y tomó buena nota allí del cultivo de la remolacha,  y de la misma, “la extracción del azúcar”: procedimiento que al regresar a Láchar lo reprodujo en dicha ciudad de fértiles cultivos y espléndidos panoramas. Es fácil imaginar a nuestro “Granaíno”, a sus pocos años, gozar de los ambientes coloquiales, festivos y familiares de su ciudad natal, ya que algunos de sus familiares eran conocidos por amenizar tertulias,  nacimientos, cumpleaños y bodas cantando flamenco, tocando la guitarra y “palmeando” con arte e ingenio. El pequeño “Granaíno” disfrutaba en esos ambientes que le despertaban “su íntima fibra musical”, y descubría “el alma,  el espíritu y el sentido” de las flamencas melodías, imitándolas con gracia y admirable perfección. Tanto, que solían invitarle también a el, con sus seis años, a “cantar y cantar” en dichos eventos. Por eso nos dice que “el Flamenco nació conmigo y siempre me ha acompañado como su segunda naturaleza por toda España y el extranjero”, como veremos. Pero también nos dice que distingue  esa especie de flamenco medio desangelado de aficionados, (flamenco “de lata y de latón” lo llama él), del “Flamenco puro, el que está enraizado en sus orígenes, en su historia, en su mejor tradición, en su distintivo arte y en sus peculiares vocalizaciones melódicas”, ¡y éste es el Flamenco que nos ofrece el “Granaíno cuando canta, el que despierta sentimientos y penetra fácilmente en los corazones de sus oyentes!

En su pueblo natal, pues, realizó sus primeros estudios y los siguientes, y a los catorce años se traslada con su familia a la también andaluza ciudad de Colomera, con su río del mismo nombre, rica en olivos, viñedos, cosechas de garbanzos, hortalizas y frutas, fábricas de aceite de oliva, aguardiente, licores y jabón. Por aquella época conoció a la famosa Artista-Pintora Pepa Costés, festearon con envidiable compenetración, y se casaron en la ciudad de Valderrubio (cercana a Láchar y tierra del bailarín y coreógrafo “Rafael Amargo”). Atractiva por sus distinguidas “Plazas” (la del “Coso”, la “Tosca” con sus zonas verdes, árboles y arbustos de diferentes tipos, y su bonita fuente central, el “Caño” con su gran parque de recreo con sus zonas verdes, la céntrica “Plaza de la Iglesia”, y el Deportivo Municipal para practicar diversos deportes. Emblemáticos lugares por donde “ambos enamorados” debieron pasear, sentir, crear, fantasear… Cuando se casaron él tenía 18 años, y pronto les llegaron los hijos: Magdalena, José, Bernardo y Mónica. Pero ambos tuvieron que trabajar para mantener la familia y el hogar, alternando los trabajos agrícolas con el Arte: ella pintando y él con sus cantares flamencos, el “Cante Hondo”, por diversos tablados, recitales, y familiares eventos donde contaban con él para amenizarlos. Por entonces fue galardonado en el 4º Certamen de Cante Hondo; organizado por el ayuntamiento de la ciudad de Cabra (Córdoba)  Al mismo tiempo, consciente de que hay que alimentar a la familia “que va creciendo y necesitando cada vez más cosas”,  trabaja en las faenas agrícolas, y a los 24 años emigra a diversas ciudades europeas, (Suiza, Francia, Alemania), cantando “en puro flamenco”, pero trabajando también en cada una de ellas, retornando a España de tanto en tanto para tomarse unas debidas aunque cortas vacaciones.

Quiero mencionar una gira que realizó por toda Espala, “por lo valiente”, (además de por lo artística y recordada que fue), en aquella época de la postguerra española, cundo la situación política-religiosa no simpatizaba con determinados poetas, escritores y cantantes, por no ajustarse “d el todo” en sus mensajes  a una moral demasiado ortodoxa y encorsetada. Y esta gira la realizó, nada menos que “en Honor al Poeta Miguel Hernández, encarcelado y enfermo, dedicándole hermosos y rotundas cantares flamencos”. Y ya ampliamente conocido como experto e inspirado “Cantaor Flamenco”, también cantó junto con buenos y reconocidos maestros cantaores, Cantaores como Luis el “Polaco”, Miguel Agujetas, y otros. Pero la cuestión económica se imponía, y nuestro “Granaíno” tuvo que emigrar: a Suiza, Francia, Alemania, ¡pero eso si, “sin dejar de cantar” por donde iba y trabajaba, colmando de alegría a cuantos le oían! En Francfurt trabajó en la fábrica “Opel”, productora de los coches de esta conocida marca. ¡Pero “Granada” le llamaba desde hacía tiempo y le esperaba, como le esperaban su mujer y sus hijos! ¡Y regresó a  Andalucía, a su querida Granada, ya que, como nos dice él, “Granada ha sido siempre lo más hermoso y gratificante en mi vida, ¡para mí Granada es lo mejor de lo mejor!” Y ya en España, ha seguido “cantando y trabajando”. Trabajó en Iberia, en el departamento de  “servicios  sociales y de ayuda” en el Aeropuerto de Granada. Y en estos quehaceres resplandecía su felicidad por sentirse útil y capaz  de ayudar al género humano. ¡Hasta que la misma Compañía Iberia, a sus 75 años, le jubiló! Un libro voluminoso se podría escribir sobre ”la vida, andanzas, y giras flamencas por España y el extranjero, anécdotas, célebres personalidades del Flamenco y del Cante Hondo con los que compartió sus actuaciones y calurosos aplausos, así como  su personal actitud ante la Vida, que incluye el servicio a los demás”. Y sigue con su aquilatado arte de “Cantaor Flamenco” grabando entrevistas y discos, con su personalidad amigable, culta y “dadivosa”, ¡ya que lo recaudado en muchos de sus actuaciones lo ha destinado a obras sociales y a instituciones benéficas!

Mucho más podría decir y no acabaría, de las virtudes y dones de este genial y magistral “Cantaor Flamenco”, amante de Granada pero queridísimo también por ella. ¡Sí, José Heredia el “Granaíno”, gloria de Andalucía que le vio nacer, crecer, estudiar, trabajar y cantar; gloria de España que la recorrió impregnándola de sus canciones, y gloria imperecedera “del puro Arte Flamenco”!

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