MIS TRES DELICIAS
José Pérez González expresa en «Mis tres delicias» el amor a los nietos, la memoria de los seres queridos y la alegría de ser abuelo. Un poema lleno de ternura, nostalgia y esperanza sobre el paso del tiempo y los lazos familiares.

Tras el dolor y la tristeza,
escondido en la irrealidad de la vida
vi una luz de esperanza
entre sueños y añoranzas.
Tú, primera flor de un jardín naciente,
regada con lágrimas de alegría
en aquel otoño del dos mil diez.
Fuiste manantial de ilusión.
Llenaste vacíos de emociones
haciendo latir aquella felicidad
que un día tu madre nos trajo.
Eras la raíz de un árbol nuevo.
Mas, el tiempo no duerme,
camina en el eco de los días.
En esos días de frío invierno
envueltos en cánticos de Navidad.
Entre sonrisas y sueños de paz,
llegaron los Reyes Magos.
Esta vez sus sacos no estaban vacíos,
traían un nuevo brote de amor.
Era una muñeca de carne y hueso,
mi nieta, otra promesa de amor
que abracé con los recuerdos
de aquella mujer
primera semilla del amor eterno.
Crono camina con paso lento,
sin embargo, ya no estáis a mi lado,
pero en un nuevo invierno
el jardín florece
por tercera vez.
Ocurre un nuevo milagro,
nace mi tercer nieto.
Ellos han llenado el vacío,
dando calor a mi existencia,
son el fruto de aquel amor
que dio color a mi vida.
Con ellos recupero la ausencia,
en ellos vivo el tiempo robado,
son fruto de la hija
de la mujer que más he amado.
Son el aire de la brisa
que refrescan mi vida,
tres pequeñas delicias,
el mayor de los tesoros
que fortalecen mi existencia.
Con ellos envejezco lentamente,
han puesto canas al tiempo.
Hace poco era padre
ahora soy abuelo.

