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MIRADA AL PASADO – Platón y la filosofía

José María Escribano Muñoz reflexiona sobre Platón y la filosofía, recorriendo su vida, la influencia de Sócrates, su pensamiento político y su defensa de la educación como fundamento de una sociedad justa.

classic statues Plato sitting

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Con la trayectoria vital de Platón; tenemos un vivo ejemplo, de cómo las personas, son capaces de evolucionar por caminos diferentes, a los de su origen, quién iba a decir que este niño, nacido en una familia aristocrática, terminaría cambiando la filosofía.

Los orígenes de Platón; estuvieron rodeados de privilegios, guerras y ambiciones políticas, pero un encuentro con Sócrates, marcó de forma definitiva su vida, cambiando su forma de entender el mundo y la humanidad.

Platón es la guía perfecta de cómo debemos afrontar nuestras vidas; una de las directrices principales sin duda, es la interpretación sobre la verdadera riqueza, según él no está en lo que tenemos, sino en cómo vivimos con lo que poseemos. (Su mensaje sobre la felicidad, según él, se encuentra en lo simple, no en el deseo constante de acumular más y más).

Platón fue muy consciente en su vida; que la principal labor del pensador, radicaba en influir en los gobernantes, para que a la hora de dictar leyes y normas, aplicaran la bondad hacia sus gobernados, dejando al descubierto, a todos aquellos que gobiernan a espaldas de sus ciudadanos, tachándolos de no aptos para el ejercicio de gobierno.

PLATÓN

Sin duda el haber desarrollado sus primeros años de vida; en un medio de violencia y cómo el padecimiento de la misma, se descargaba en las clases más pobres, y ajenas a las causas, fue lo que le llevó a revelarse, contra ese estado de cosas. Es de un gran mérito, su desvío en su trayectoria vital, ya que por lo general no suele ser así.

Platón sin lugar a dudas es el pensador, que de forma más positiva, influyó en la transformación, del razonamiento en todo el Occidente; su amplio legado ha hecho posible que sea considerado, para una amplia mayoría de filósofos, el faro y referencia, a la hora de desarrollar diversas tesis, sobre trabajos filosóficos.

Es cierto que su trayectoria, viene marcada por diferentes etapas, lo que le aporta mayor identificación con el desarrollo del ser humano, en cuanto la forma de interpretar, como en lo que se refiere, a establecer un balance a la hora de priorizar, unos temas sobre otros, viendo cómo en su vejez nos encontramos , a un platón más sereno, refugiado un tanto en la ciencia, influenciado sin duda en el pitagorismo, reflexionando sobre el cosmos y sus incógnitas, una fascinación, que el ser humano vino mostrando desde la prehistoria, como lo vemos en los monumentos megalíticos y en diversas interpretaciones, escritas tanto en forma de pinturas, como en petroglifos.

Antecedentes:

Platón nace en el año 427 a.c., en Atenas; su padre Aristón y su madre Perictione, perteneciente a una familia noble de los eupátridas, de antiquísima ascendencia. Su madre era descendiente directa de un hermano del legislador y político ateniense Solón y su familia, eran grandes terratenientes, con propiedades en Ática.

Según la tradición, a Platón se reconoce como persona de una excelente salud y de una notable belleza, muy poco común en su tiempo, tanto es así que su cuerpo atlético y su anchura de espaldas, fue lo que en el gimnasio, hizo que se ganara el apodo de “Platón”, (el de anchas espaldas); -su nombre real era Aristocles como su abuelo.

Su amistad con Sócrates, supuso para Platón que abrazase la disciplina filosófica; tras la condena de su maestro, Platón se refugia en Megara, donde residía una muy considerable colonia de pitagóricos. Desde allí emprende un largo viaje por Sicilia y la Italia meridional, estando alejado de Atenas durante más de una década.

Tras la visita a la ciudad italiana de Crotona, las ruinas carbonizadas del cenáculo de Pitágoras y en Tarento, en la región de la Apulia, es donde traba amistad con el matemático Arquitas, un pitagórico que había conseguido controlar el consejo de la ciudad. Platón intensifica sus relaciones con grandes referentes, del pensamiento pitagórico, entre otros con Teodoro, adquiriendo libros de Tineo y de Filolao, ambos autores recopiladores, de lo mejor del pensamiento de los pitagóricos, de la generación anterior.

La Atenas antigua

En la ciudad siciliana de Siracusa; estuvo a punto de sucederle lo mismo que a su maestro Sócrates, siendo acusado de corromper a la juventud con sus ideas, pero para entonces Platón, había logrado hacerse con varios discípulos, entre los que se encontraban, varios miembros de la familia reinante en Siracusa; un tal Dion cuñado del tirano Dionisio y el propio hijo de este, que más tarde accedería al poder con el nombre de Dionisio II, todos ellos se interesaron por la situación del filósofo. El viejo Dionisio que había condenado a muerte a Platón, gracias a la intervención de los anteriormente citados, su pena se vio conmutada, siendo vendido como esclavo.

Tras este terrible suceso, Platón vuelve a Grecia; fundando una escuela en un gimnasio a las afueras de Atenas, con el nombre de “La Academia”. Platón influenciado por la forma de vivir de los pitagóricos, (plenamente integrados con la naturaleza, considerando al ser humano como una simbiosis, y nunca como un depredador, al que se le está permitido por su condición racional, servirse de ella sin importar las consecuencias); sin embargo Platón entendía que la tierra era un préstamo que no nos pertenece y que se debía cuidar, para las futuras generaciones. Con todo este pensamiento, Platón adquiere un terreno próximo a “La Academia”, plantado de árboles, y crea una colonia con sus discípulos, desarrollando una vida al modo pitagórico.

Platón y la antropología:

Platón es el primero de los filósofos griegos, que se plantea abordar la estructura esencial del ser humano, tratando de hallar el sentido de este en la vida; en el pensamiento anterior helénico, poetas y pensadores se habían inclinado hacia interpretaciones, que Platón consideraba sin sentido y opuestas a su forma de entender al ser humano.

Una de sus principales teorías, era la de contradecir a la que habían mantenido, de forma continuada los pitagóricos; Platón mantenía que el cuerpo humano, es una unidad en sí mismo, mientras que los aludidos pitagóricos, mantenían que el alma del ser humano era anterior al mismo.

Atenas eterna

Se puede decir que para Platón, una persona convencida firmemente, en la experiencia como elemento enriquecedor de la persona, la herencia del alma, carecía de sentido alguno, de esta forma las nuevas ideas platónicas, rompen con teorías espirituales, que habían sido tenidas, desde tiempos prehistóricos y que habían venido colonizando, a las diferentes culturas.

Platón en su condición de aristócrata; tiene muy claro la división de clases, estableciéndolas en grupos diferentes, (podemos decir que en este aspecto, fue un adelantado en el que se inspiraron pensadores de la Edad Moderna).

La distribución de las clases sociales según Platón; en primer lugar él sitúa a los gobernantes, a los que atribuye el noble honor, de conducir correctamente los destinos del pueblo, a continuación sitúa a los labradores, (esta consideración es muy interesante para Platón, demostrando que son los artífices del mantenimiento vital, de los pueblos), dentro de este mismo grupo de los labradores, incluye a los artesanos, mostrando la importancia que tienen, todos aquellos oficios que generan la comodidad de las gentes; y finalmente a los soldados, que Platón los denomina “guardianes”, (es curiosa la comparación que Platón hace de estos con los perros, “deben ser veloces, fuertes y bravos, como los perros; deben ser buenos filósofos, para distinguir la cara de un amigo de la de un enemigo”. –Platón continúa-, “por tanto el verdadero guardián de un estado, debe reunir filosofía y espíritu, ligereza y fuerza”.

-Platón continúa-, “a los guardianes del estado, no se le contarán mentiras de falsos dioses, ni se les asustará con ideas terroríficas de ultratumba”, (con estos razonamientos platónicos, se entiende a la perfección, la necesidad de preparación que reclama Platón para los soldados, que tanto en su tiempo como en otros posteriores, se implanta la ley de la obediencia, desterrando por completo la capacidad de pensamiento, entre los soldados; llegando incluso a declarar como rebeldía, cualquier atisbo de pensamiento).

La actualidad del pensamiento platónico; se debe en gran medida, al análisis razonado de su pensamiento, que surge en una Grecia en la cual, las divinidades se mezclan con héroes, que más tarde se trasladaría a las monarquías de carácter heroico, a diferencia de las hereditarias.

Platón con su pensamiento; se puede decir sin duda, que vino a sentar un equilibrio racional, en el panorama del pensamiento: Pero lo que llama la atención es la importancia que Platón, asigna a la educación y la formación en disciplinas, que enriquezcan al ser humano, (materias que hoy encuadramos dentro de las humanidades).

Platón ve de extrema necesidad, la educación en primer lugar de los políticos, con la misma disciplina que se debe formar a los guardianes o soldados, (llama la atención este calificativo de “guardián”, que Platón emplea a la hora de nombrar a las fuerzas, encargadas de hacer que se cumplan las leyes, otra idea que llama poderosamente la atención, es cómo él ve la necesidad de medir la capacidad, mediante exámenes para acceder a la política). Nada mejor que recurrir a sus propias palabras, refiriéndose a los futuros políticos,”los que demuestren mayores deseos de hacer lo que redunde en bien del país y de no tolerar nada en contra de sus intereses”.

Platón y su obra:

La mayor parte de su obra, Platón la escribe en forma de diálogo, en ella podemos observar su evolución vital, la mayoría de sus biógrafos y a mi entender con sumo acierto, la dividen en etapas; en una primera, nos encontramos con los diálogos socráticos de juventud, son pequeñas representaciones, en las que reproduce con bastante fidelidad las enseñanzas de Sócrates. Pertenece a esta misma etapa “Apología de Sócrates”, se trata de un discurso en defensa de Sócrates, ante el tribunal que le condenaría a muerte.

De toda esta etapa, yo destacaría “Protágoras”, uno de sus diálogos más importantes, en el que plantea la necesidad de enseñar la virtud, retomando el concepto socrático de la virtud, como forma de saber.

Ya en el periodo de adolescencia, vemos cómo Platón comienza a elaborar sus propias doctrinas, Sócrates continúa siendo su referente principal, sin embargo la personalidad de Platón, vemos cómo se va afianzando, en detrimento de Sócrates, enfrentado con los sofistas y por tanto con un sistema como la democracia, la cual él entendía que había que limpiar de vicios adquiridos.

En la tercera etapa, nos encontramos con los diálogos de madurez; vemos cómo Platón se nos presenta, afianzado de en sus propias ideas, perteneciendo a este periodo de su creación, “Banquete”, teoría platónica del amor y las ideas, Fedón o del alma, “República”, sin duda el más importante diálogo de su madurez, siendo el tema central la justicia, pensamiento asumido y tenido muy presente, en los tiempos actuales, a la hora de conformar órganos a favor de los derechos humanos y redacción de proclamas a favor de los mismos, (pero República, merece un análisis más detenido, que trataremos de llevar a cabo más adelante).

Y por último nos encontramos con los diálogos de vejez, donde nos encontramos con un Platón, que abandona las cuestiones metafísicas, mostrando más interés por la ciencia y la historia, conservando su influencia del pitagorismo, sobre todo en los planteamientos cosmológicos.

En cuanto a la idea de Platón sobre la política, sus planteamientos a lo largo de los diferentes escritos, se observa una mayor crítica, hasta el punto de ser considerados por sus contemporáneos, como de reaccionarios, (estos escritos fueron realizados tras su tercer viaje a Sicilia).

Autor de la República:

La definición exacta del término república, procede del griego, cuya etimología sería, “régimen o gobierno de la polis, ciudad-estado”. La polis en la Grecia antigua, como nos recuerda Tucídides (II 15, 3), designó primeramente la fortaleza, construida en lo alto de la montaña o la colina y se fue extendiendo al conjunto edificado, al pie de la misma. A este epicentro de población; se le fueron sumando pequeñas aldeas vecinas, sometiéndose de forma voluntaria al régimen de gobierno.

La República

Para ubicar el origen de las polis; nos tendríamos que remontar, a las primeras civilizaciones de la humanidad, basadas en el concepto tribal, de sangre o parentesco, referido a un héroe ancestral, incluso de carácter divino. La república de Platón, surge como remedio a la tiranía que él compara con la enfermedad; la elaboración del pensamiento político platónico, surge tras la existencia de diversos regímenes políticos, con grandes diferencias entre sí; Platón sin embargo, observa cómo las necesidades de las gentes, son las mismas, independientemente del lugar donde habiten y el régimen al que estén sometidas.

Platón redujo toda aquella diversidad, calificándola como timarquía, oligarquía, democracia y tiranía, siendo muy interesante, cómo plantea la degeneración de cada uno de estos sistemas, que si son corrompidos, van suplantando de forma evolutiva al anterior. El rasgo más destacable en la República de Platón, sin duda es el sentido de lo común, reflejando bien a las claras, la importancia de la comunidad, (un ejemplo lo tenemos en las comunidades de mujeres, que más tarde practicaron grupos cristianos.

Platón nos muestra la continua lucha filosófica, cuando plantea, que el filósofo debe sentir repugnancia a gobernar, “pero habrá que obligarle, cuando llegue el turno entre los de su clase”. Lo que Platón nos está diciendo es que el filósofo, su verdadero cometido, reposa en el mundo de las ideas, lo que requiere un continuo cuestionamiento, mientras que la labor de gobierno, requiere una dedicación, que limita el ejercicio imprescindible de pensamiento; sin duda esto tiene que ver con el agotamiento de las ideas, razón por la cual, no parece muy conveniente, que los gobernantes, se eternicen en los cargos, (esto según Platón, “solo sirve para caer en vicios poco provechosos”).

En estos últimos tiempos, estamos asistiendo a una falta de consideración, de diversas materias educativas, que venimos conociendo como humanidades, la filosofía es una de las que más está sufriendo; es curioso cómo desde ámbitos superiores, se acusa a los jóvenes de su incapacidad de pensar, (no olvidemos que sin pensamiento no existiría la creación). Pero también no es menos cierto, que el mayor problema que tuvieron que afrontar, regímenes dictatoriales, fue enfrentarse a masas pensantes; por lo tanto, establecer la idea de que ciertas materias son inútiles, es una tendencia que en principio es bien recibida por una parte de los educandos, pero no se dan cuenta de la falta de base, que les ocasiona, a la hora de entender muchos conceptos que marcan su día a día; un ejemplo lo tenemos, en la falta de un conocimiento básico de lenguas, tan estrechamente ligadas a nuestro castellano, como el latín o el mismo griego. Pero este sería otro debate; hoy y aquí con el artículo presente, solo quería mostrar la importancia del pensamiento, sin el cual el ser humano, se halla desvalido…

José María Escribano

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