EL ANCIANO
Una reflexión en verso sobre la prudencia en la vida, el paso del tiempo y la importancia de decidir por uno mismo. Una composición de José Fernández Avivar cargada de ironía, sabiduría popular y una enseñanza final que invita a pensar.

José Fernández Avivar
Por prudencia y con cordura
quiso un anciano saber
los años que le quedaban
para su hacienda poder
administrar con mesura.
Sin descanso y con premura
al galeno se fue a ver,
al hechicero y al cura
y de esta forma obtener
una respuesta de altura.
El galeno con paciencia
a nuestro anciano auscultara
y apoyándose en su ciencia
larga vida le otorgara…
si viniese… con frecuencia.
El hechicero ladino,
leyó cartas con sapiencia,
quitóle tabaco y vino,
de las mujeres… ya “na”
Por ser cosa de conciencia.
El cura, muy preocupado
por el alma del mortal,
le dijo con mucha calma
que su hacienda debía donar
para misas por su alma.
Con su barba y su bastón
a su casa regresara
y en el camino pensara,
usando bien la razón,
aprender esta lección:
“En la vida es menester
que nadie pueda saber
de tu hacienda y su final,
Si lo hacer bien o mal,
hazlo… a tu parecer.
